'DEL INSULTO, LA VIRTUD: SOMOS ANTISISTEMA (APUNTES SOBRE EL ¿DEBATE? EN EL SENADO), por Luis Enrique Ibáñez

"Rajoy, su gobierno, los movimientos mafiosos de su partido y de él mismo, constituyen un vergüenza insoportable para este país... Pero todavía es más insoportable este sistema putrefacto que posibilita y abraza sus existencias."  

 

Alejandro cortando el nudo gordiano, de Jean-Simon Berthélemy (1743–1811)

Ya nos había abandonado antes o, quizá, nunca había estado con nosotros, pero dos fechas de este maligno 2013 marcan, a nivel simbólico, por si para alguien no estaba claro, el desahucio absoluto de la idea de democracia. Las dos acepciones que el DRAE nos regala sobre esa palabra son las siguientes:

Doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno.

Predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado.

¿No son para descojonarse, o para no parar de llorar... o para salir a la calle para que nos devuelvan los significados originales que nos han robado poco a poco, como quien no quiere la cosa. Como en el cuento de Kafka, simplemente se apoderan de las palabras (y de todo lo demás), uno se hace a un lado y se las cede... hay cierta confusión (empieza siendo semántica, y termina siendo existencial, porque las palabras lo son todo), y esa confusión será nuestra ruina (El viejo manuscrito).

El pasado 18 de abril la ILP por una nueva, decente, Ley Hipotecaria fue masacrada en el Congreso. La Iniciativa estaba avalada por más de un millón y medio de firmas. Todos los sondeos de opinión mostraban, sin dejar ningún resquicio a la duda, que la inmensa mayoría de la población española estaba a favor de esa cambio en la Ley Hipotecaria, a favor de la dación en pago con efecto retroactivo, a favor de acabar con los desmanes de los bancos... a favor de acabar con la dictadura de la indecencia.

Sí, ya sé que fue por la mayoría del PP. Pero el hecho maldito es, simplemente, que de ese Parlamento, de esa supuesta casa de todos, salió justo todo lo contrario de lo que deseaban los ciudadanos, todos. Además, déjense de monsergas y de hipocresías, ya desde mucho tiempo antes, otros podían haber acabado con las leyes asesinas de los bancos. 

Pero estos, los bancos, los que realmente gobiernan, son los que no lo permiten.

Y ayer, 1 de agosto, ese pinocho esperpéntico vestido de presidente de gobierno volvió a reírse en la cara de todos nosotros. Volvió a mentir en directo, volvió a insultarnos a todos. Y nos habló de prácticas mafiosas como quien relata un cuento de Navidad. No obstante, las mentiras y burlas de ese títere mequetrefe ya han sido -están siendo- harto analizadas, comentadas, desmontadas.
Rajoy, su gobierno, los movimientos mafiosos de su partido y de él mismo, constituyen un vergüenza insoportable para este país.

Pero todavía es más insoportable este sistema putrefacto que posibilita y abraza sus existencias.

Detengámonos nosotros en otros portavoces. Antes de nada recordar, también se ha dicho ya, que la aceptación de ese antidemocrático formato de debate parlamentario constituye en sí misma una imagen de humillación para todos los partidos y, peor, para todos los ciudadanos. Sé que no había otra, pero reconozcamos, al menos, que todo es una farsa, con ese reglamento, que no es de este gobierno: es un reglamento parlamentario que han utilizado siempre los dos monstruos del bipartidismo feroz, y que elimina de forma criminal la posibilidad del ágora, la posibilidad de la palabra libre que vuelve, golpea, replica y convence.

Y lo tengo que decir, lo debo decir, las intervenciones de algunos portavoces, de esos que, es verdad, están más cercanos, de alguna manera, a la calle, a la ciudadanía, al pueblo, me parecieron muy dignas, valientes, directas. Era como si escucháramos a personas que parecían reales, que no parecían hologramas siniestros manejados a distancia por los dueños de la función. Porque, en realidad, cada vez que asistimos a cualquier representación en el Parlamento parece como si se tratase de una torpe representación teatral que, a fuerza de repetir los mismos guiones, queda tan vacía como insatisfecha, como vacía e insatisfecha queda el alma democrática de un pueblo que quiere serlo.

A rose is a rose, is a rose , is a rose... cuando se repite sin cesar que algo es algo no queda por menos que sospechar que eso no es lo que nos dicen que es, sea una rosa, o sea la mal llamada democracia.
Me gustaron especialmente, decía, las palabras de Cayo Lara (IU), Chesús Yuste (Chunta Aragonesista) y Joan Coscubiela (ICV). Esa frase de este último, directa al hígado de Rajoy, "usted es un corrupto" debería haber hecho temblar el pulso del presidente y sus secuaces, pero no, aquí no pasa nada. La función continúa y al final de ella solo quedarán cadáveres.

Porque en este reino, no algo, todo huele a podrido. No solo "la corrupción no es una anomalía, sino que es estructural al sistema" (Entrevista a Jorge Alemán), sino que, además, la sumisa aceptación de la corrupción generalizada parece haber impregnado las conciencias dormidas de una gran parte de la ciudadanía.

Y es por ello que no entiendo una de las exigencias que plantearon en común esos tres políticos cuyas palabras parecían volar cargadas de autenticidad. Porque exigir la dimisión de Rajoy es tan obvio y pertinente como inútil. Había que hacerlo.

Pero ¿exigir elecciones anticipadas... simplemente?

Una de dos: o se es muy ingenuo, o no les importa eternizar la existencia de esta mentira democrática que nos envuelve, nos ata, nos inutiliza a todos.

¿Para que servirían unas elecciones con las mismas reglas del juego, con la misma baraja? Para nada. Algunos partidos, por ejemplo IU, Chunta Aragonesista y ICV, aumentarían en alguna proporción su presencia parlamentaria. Pero el dominio de los dos partidos traidores que entregaron la soberanía española a los poderes oscuros, que nos condenaron a la esclavitud, que nos convirtieron en colonia del FMI, seguiría estando ahí.

Una convocatoria electoral no tiene ningún sentido útil para los que deseamos una democracia real si previamente, como mínimo, no se conquistan tres reformas básicas:

1ª Ley Electoral

2ª Financión de partidos (y campañas)

3ª Medios de Comunicación

¿De verdad queremos otra campaña electoral adulterada, maniatada, con los obscenos repartos de tiempos, publicidades, presupuestos, inundación de PPSOE hasta las arcadas...? ¿Otra carrera electoral en la que unos, los jefes, parten con muchísimos metros de distancia con respecto a los otros? ¿Otra partida de póquer con las cartas marcadas, con los bancos financiando a los que ellos quieren y hostigando a los que no quieren ver? De locos.

Y es que o somos capaces de deshacer el fantasmal nudo gordiano formado por bancos, grandes partidos y medios de intoxicación, o la estafa seguirá durmiendo, tranquila, a los pies de la cama.

Todos los que estamos indignados, todo los que salimos a la calle, todos los que queremos cambiar esto, deberíamos hacer de sus insultos nuestra virtud, nuestra seña de identidad: declararnos abiertamente antisistema, es decir, declararnos defensores del sistema original, del ágora, de la palabra libre, de la verdad, de la igualdad de todos los ciudadanos, declararnos defensores de esa democracia real que Ellos han prostituido hasta el asco, hasta la náusea irrespirable.

Restregarles en la cara que nosotros, los antisistema, somos los que revelamos "la identidad de los que pervierten, a su antojo, el sistema original. Ellos son los antisistema, si entendemos el sistema Democracia, como gobierno real del pueblo. Al dar constantemente la espalda a la ciudadanía, al denostar la participación ciudadana (...) al defender espurios intereses de otros, siempre poderosos, al olvidar que deben estar al servicio de la sociedad… son ellos los que han ensuciado hasta el asco la palabra Democracia, son ellos los antisistema." (Qué significa "No nos representan"?)

En la película Django, el dueño de una de las fincas con mayor número de esclavos negros del estado de Mississipi afirma: "Los negros de nuestra finca siempre han sido muchos más que nosotros, podrían haber acabado con nosotros... es más, el padre de Ben (esclavo negro) afeitaba todos los días a mi padre en el porche, pasaba la navaja por su cuello todos los días".

Pues eso.

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