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En un país como Grecia, en el que miles de empresas quiebran al año y el desempleo ronda el 27 por ciento, la experiencia de Vio.Me., una fábrica autogestionada por sus trabajadores, se ha convertido en un símbolo de lucha contra el capitalismo.
Hasta hace cuatro años, Vio.Me. era una fábrica de Salónica como otra
cualquiera: sus trabajadores fabricaban productos químicos y para la
construcción y cada mes recibían su salario; las órdenes llegaban desde
arriba y los beneficios eran para el empresario.
Pero todo esto dio un vuelco con la crisis capitalista. Tras varios
ejercicios cosechando beneficios, en 2010 los problemas económicos de
Grecia comenzaron a pasar factura a Philkeram-Johnson, la mayor
productora de azulejos de Grecia y empresa propietaria de Vio.Me.
La dirección decidió, primero, recortar los salarios y, un año después, dejó de pagarlos.
Los trabajadores de Vio.Me. iniciaron una larga serie de protestas
hasta que, finalmente, decidieron pasar a la acción y cobrarse los
atrasos debidos ocupando la factoría. Incluso un tribunal les dio la
razón.
“El empresario nos debe nuestros salarios desde mayo de 2011. Los
tribunales nos permitieron confiscar las instalaciones y toda la
maquinaria en contrapartida por los salarios impagados”, explicaba
recientemente uno de los obreros, Alekos Sideridis.
Producción similar a la anterior
Se cumplen cuatro meses y medio del inicio de la producción
autogestionada y coincidiendo con una jornada internacional de
solidaridad con Vio.Me. los trabajadores y dueños de la fábrica
presentaban esta semana su producción en Salónica, la segunda ciudad
griega en importancia.
La nueva producción es similar a la antigua (detergentes, jabones y
otros productos de limpieza) pero ahora lo hacen utilizando “sólo
productos naturales”, una petición de los movimientos sociales y
ecologistas que les han apoyado desde el inicio de la ocupación.
La experiencia de los 38 trabajadores de Vio.Me. que decidieron
hacerse cargo de la producción ha generado una gran red de solidaridad
no sólo en Grecia, sino también internacionalmente, e intelectuales como
David Harvey o Naomi Klein, que visitó la fábrica el pasado día 4, les
han expresado su apoyo.
Desde Latinoamérica han llegado también multitud de mensajes e
incluso apoyo económico y, de hecho, los trabajadores de Vio.Me.
recibieron lecciones del movimiento argentino de empresas recuperadas,
como los obreros de FaSinPat, la antigua Cerámicas Zanon de Neuquén, que
quebró en 2001 y está autogestionada desde la crisis argentina.
“El encuentro de entrada fue como si nos conociéramos de toda la
vida. Pude ver en cada cara, en cada gesto, en sus palabras de dudas, de
miedos, de angustia, de bronca y de decisión, las caras, los gestos y
los sentimientos de cada obrero de Zanon. Mientras los escuchaba, me
parecía escuchar a mis compañeros once años atrás”, explicaba el
argentino Raúl Godoy sobre su visita a la fábrica.
Un gran obstáculo: las deudas del empresario
Los obreros han constituido una cooperativa y la organización de la
producción es, subrayan los trabajadores de Vio.Me., “totalmente
democrática”, ya que las decisiones se toman en asamblea.
Pero el camino no está exento de obstáculos, tal y como explica Sideridis.
“El problema capital es que el Estado exige que, dado que continuamos
el funcionamiento de la empresa, incluso aunque sea con estatuto de
cooperativa, debemos asumir las deudas dejadas por el empresario”, dice
el obrero.
Entre otros problemas, el edificio en que se halla Vio.Me. fue
hipotecado, lo que supone una deuda a la que la nueva cooperativa no
puede hacer frente.
Y por ello, denuncia Sideridis, no se les permite aún comercializar
los productos por la vía regular: “Así que dependemos de las redes de
solidaridad que se están desarrollando en varias ciudades, tanto en
Grecia como en el extranjero”.
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