El
semanario catalán Setmana Directa destapa la peculiar hoja de ruta del
comisario de los Mossos d’Esquadra David Piqué (en la fotografía), para
acabar con los y las manifestantes antisistema. Toda una demostración de
la clase de sujetos autoritarios, psicópatas y semi-nazis (psicópatas
en el poder) que forman el mando de la policía catalana...
Este alto mando de la policía autonómica se hizo famoso por su
discurso encendido en el marco del Día de las Escuadras de este año
(jornada de celebración interna de los mozos), y particularmente por
calificar de ’ratas’ los manifestantes de la pasada huelga general,
garantizando que las perseguirían y detendrían aunque se escondieran
detrás de las sillas de un aula de universidad.
Piqué llamó a la alerta social en su discurso filo-fascista,
precisamente el día después de los altercados del 29M, con seis
manifestantes detenidos y varios mossos infiltrados provocando destrozos
y agresiones
Copiamos las principales características de los psicópatas:
"Los psicópatas no pueden empatizar ni sentir remordimiento, por eso
interactúan con las demás personas como si fuesen cualquier otro objeto,
las utilizan para conseguir sus objetivos, la satisfacción de sus
propios intereses. No necesariamente tienen que causar algún mal. La
falta de remordimientos radica en la cosificación que hace el psicópata
del otro, es decir, el quitarle al otro las características de persona
para valorarlo como cosa, es uno de los pilares de la estructura
psicopática."
Tal como hacen muchos policías con manifestantes al considerarlos
"perroflautas" por ejemplo. Término que ya se usa sin relación con su
significado anterior. Lo importante no es que el manifestante sea un
"perroflauta" (término que ya no significa nada) sino que para ellos no
es una persona y por tanto, según su código mecánico de interpretación,
pueden actuar sobre ellos como si no fueran personas. Los psicópatas no
tienen sentido común, capacidad de análisis de la realidad, sino que
interpretan la realidad como quieren (acorde a lo que quieren hacer)
para actuar conforme a ese interpretación. Además por no relacionar el
pensar con el sentir, descartan cualquier cosa que no puedan analizar,
como la libertad, algo que se siente para poder tenerla en cuenta.
Seguimos leyendo:
"Los psicópatas tienden a crear códigos propios de comportamiento,
por lo cual sólo sienten culpa al infringir sus propios reglamentos y no
los códigos comunes. Sin embargo, estas personas sí tienen nociones
sobre la mayoría de los usos sociales, por lo que su comportamiento es
adaptativo y pasa inadvertido para la mayoría de las personas."
Piqué, a lo largo de 37 páginas de su proyecto final del máster en
Políticas Públicas de Seguridad organizado por la UOC-al que se ha
tenido acceso-detalla cómo conseguir acabar con las activistas
antisistema y, incluso, apunta métodos claramente ilegales.
En este sentido afirma que "quizás habría que aprovechar para dejar
que, durante el recorrido, se produzcan suficiente actos vandálicos", en
referencia a los disturbios de las manifestaciones que luego los medios
de comunicación utilizarán para el fin de desprestigiar a los
movimientos sociales.
Esta estrategia, según fuentes jurídicas consultadas, supone delito de prevaricación.
Ver el manual de Piqué en catalán.
Tras destaparse el documento, en menos de 48 horas lo han
"privatizado". Ahora ya no se puede acceder a él sin tener autorización.
EXTRACTOS (trad. google)
pág. 28-29 " Incluso si la concentración o manifestación,
que es lo que estamos hablando, no se prevé bastante violenta, se puede
llegar a provocar un poco, con detenciones poco justificadas y nada
pacíficas unos días antes para calentar el ambiente. También se pueden
hacer "redadas" preventivas a los lugares donde se encuentran
habitualmente personas cercanas a la ideología de los convocantes con la
excusa de buscar drogas o lo que sea necesario.
La ’’redada’’ estará especialmente mal hecha y con trato humillante para encender más los ánimos, si es necesario.
La consecuencia previsible de estos comportamientos previos y el
diseño del dispositivo policial, es que acabará con una "batalla
campal".
Además de la estrategia previa, en cuanto algún grupo
descontrolado empieza las acciones violentas, las unidades de policía ni
se mueven y cuando la violencia empieza a ser generalizada, la
actuación policial se retrasa deliberadamente hasta que los daños
producidos son socialmente inaceptables. Es entonces cuando se producen
las cargas policiales que en ningún momento quieren ser disuasoria, no
se disimula.
Se va directamente contra los manifestantes, que ya son
considerados vándalos, y se les ataca con suficiente velocidad para que
no dé tiempo a la fuga y se provoque el enfrentamiento físico.
En este estadio, los manifestantes atacan a la policía con todo lo
que tienen y que les ha dejado tener, realmente se están defendiendo,
pero no lo parece. Han sido acorralados. La violencia entre agentes y
manifestantes se desata, se personaliza y se descontrola.
Es lo que se quiere. Comienzan a aparecer víctimas inocentes - daños colaterales se dice ahora-
Los que han rehuido el enfrentamiento, se encuentran con el resto de
unidades policiales que los cierran el paso y que no hacen detenidos -
prisioneros -, la dispersión no es voluntaria , es a golpe de defensa
(porra) y cualquier atisbo de resistencia es contestada con contundencia
exagerada y detenciones masivas.
En las batallas de la antigüedad, era cuando se envía a la caballería
a perseguir a los que huían mientras la infantería extermina a los que
se han rendido en el campo de batalla.
Esta táctica no es exclusiva de regímenes totalitarios, también
se da con demasiada frecuencia en muchas democracias occidentales.
Quizás puede ser debido a dos factores: Una estrategia política que no
considera otra opción que no sea la visión del problema como un
conflicto de orden público y el otro, en la que se encarga el control de
la calle y los manifestantes / activistas a unidades policiales poco
disciplinadas, vengativas y provocadoras."
pág. 25-26 "Los grupos antisistema en general, saben que, por
diferentes motivos, sus acciones tienen más repercusión social y
mediática si se desarrollan en ciertos espacios. Por contra, estos
espacios - los más abiertos - son los más desfavorables (para los
antisistema) desde el punto de vista de táctica policial.
Nos referimos a
l’Eixample, parte de Sants o cualquier terreno abierto que permita una
rápida movilidad de los efectivos policiales. En la teoría militar
clásica, sería la capacidad de movilizar por los flancos la caballería o
unidades de infantería ligera.
Como decíamos antes, Sun Tzu era partidario de ganar sin combatir y
eso se podía conseguir mediante diversas estrategias y la que siempre ha
tenido más éxito, ha sido la de, "quién rodea al enemigo, vence". [...]
Los casos más estudiados son los de la batalla de Cannas donde Anibal
derrota al ejército romano dirigido por Cayo Teracio Varrón y el de la
batalla de Alesia donde Julio César venció a los galos definitivamente e
hizo prisionero a Vercingetórix[...]
Volviendo a la táctica policial del primer terreno - abierto - y con
fuerza policial suficiente. En este caso, no se quiere reprimir los
disturbios ni detener a los infractores, sencillamente se evita. Eso se
consigue limitando extraordinariamente la capacidad de movimiento de los
manifestantes rodeándolos totalmente.
Eso se realiza en el momento de la concentración que, como se sabe
dónde se realizará, ha permitido hacer un filtro de malla fina en los
puntos de paso obligado por el punto de encuentro. El objetivo del
filtro es el mismo que en el modelo Klausewitz, requisar objetos
peligrosos de cualquier tipo - porque después habrá contacto físico - y
evitar el anonimato. A partir de ese momento, los concentrados ya saben
que la manifestación irá por donde la policía quiera y durará hasta que
los manifestantes decidan dispersarse. Esta dispersión se hace
lentamente, dejando salir a las personas poco a poco y en grupos muy
pequeños para evitar el reagrupamiento fuera del círculo.
En estas situaciones el sentimiento de frustración e impotencia de
los manifestantes es muy alto y a menudo generan reacciones violentas de
algunos individuos cuando son conscientes que han perdido toda
capacidad de iniciativa. Estos momentos son delicados y es necesario que
los agentes de primera línea eviten las provocaciones individuales o
los intentos colectivos de romper el círculo.
Pensemos que los policías están a menos de un metro de los
rodeados. El objetivo no es hacer detenciones, solo inmovilizar. La
sensación de derrota entre los manifestantes, es muy alta y moral queda
muy "tocada". No ha habido heridos - no tienen mártires - ni tampoco
detenidos - héroes -. Incluso han intentado, sin éxito, denunciar a la
policía por detención ilegal o violar el derecho de circulación. Si se
planifica correctamente, la fiscalía ha de estar avisada de la aplicación de esta táctica para evitar estas denuncias. Si sale bien, se ha vencido sin luchar."
pág. 32 " Las unidades policiales especializadas en órden
público comienzan a ser menos permisivas con las manifestaciones y
concentraciones, que seguramente se producirán mientras dura el debate
político. De todas formas, si el número de manifestantes fuera
excesivo, quizás se podría aprovechar para dejar que durante el
recorrido, se produzcan suficientes actos vandálicos como para
intensificar el debate sobre el comportamiento antisocial del movimiento
antisistema y permitir que la opinión pública vincule estos colectivos
al fenómeno okupa."
pág. 34 " Se deberá procurar la detención selectiva de los líderes para imputarles delitos comunes y evitar la condición de "martir"
. A más protestas, más detenciones, hasta acabar con el poco soporte
del que dispongan, sobre todo si comprueban los "privilegios" que se
pueden conseguir con una adecuada integración en el sistema, sin
renunciar a algunos de los postulados que los inspiran."
Informe de Análisis-Madrid sobre la mentalidad policial
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