Los "expertos" de la banca hacen bien el trabajo encargado por sus amos: recorte brutal de las pensiones y retraso de la edad de jubilación en el horizonte
por Kaos. Laboral y Economía
Si el proyecto que el gobierno quiere aplicar, a instancias de la
troika, sale adelante, las pensiones sufrirán un recorte constante en el
futuro por dos vías: la rebaja del importe de la pensión y el retraso
en la edad de jubilación.
El comité de "doce expertos" - vinculados en su gran mayoría a la
banca y las aseguradoras, principales interesadas en la privatización
de las pensiones- al que el Gobierno pidió su opinión sobre la reforma
del sistema de pensiones ha aprobado su informe definitivo con un voto
en contra y una abstención, además de con tres votos particulares aunque
el consenso ha resultado imposible.
Los miembros afines al PSOE y la UGT -parece evidente que por
intereses puramente electorales, dada su posición favorable a la
reducción de las pensiones, como muestra el "pensionazo" de Zapatero-
han roto el acuerdo entorno al documento final sobre el factor de
sostenibilidad. Santos Ruesga ha votado en contra y José Luis Tortuero
se ha abstenido. Sin embargo lo más significativo es que el técnico de
CC.OO, Miguel Ángel García Díaz, ha suscrito la propuesta aunque con un
voto particular.
Este resultado permite anticipar que el Gobierno podrá contar con el
apoyo de Comisiones Obreras para poner en marcha la reforma de las
pensiones, lo que no debe escandalizar a nadie ya que, al fin y al cabo y
en una situación de crisis de las finanzas de los grandes aparatos
burocráticos, una fuente de financiación de primer nivel para ellos es
la gestión de fondos de pensiones privados -objetivo último de la
reforma de las pensiones para la banca-, amén de la adaptación
capitulante a los postulados neoliberales de ambos sindicatos. La
discrepacia de los socialistas, sin crediblidad alguna y meramente
oportunista, previsiblemente se escenificará de nuevo en el Pacto de
Toledo. Cabe recordar también para hacerse una idea cabal del giro
derechista de Comisiones Obreras, que este sindicato convocó la primera
huelga general desde la transición precisamente contra el recorte en
pensiones que en 1985 impusieron el gobierno social-liberal de Felipe
González y su ministro de trabajo Joaquín Almunia (cuando las pensiones
se calculaban en base a los dos últimos años de cotización).
El “factor de sostenibilidad” propuesto por los "expertos" -en
realidad mercenarios del capital financiero al servicio del gobierno
neoliberal de turno- consta de dos fórmulas. La primera recoge los
criterios para actualizar las pensiones. Para ello se tomarán como
referencia once años. Los cinco previos al ejercicio en curso, el año de
referencia y una proyección de los cinco siguientes. Si la media de
ingresos en dicho periodo es superior a la media de gastos, las
pensiones pueden aumentar con referencia en el IPC. Pero en el caso en
que los gastos superen a los ingresos, el Gobierno debería congelarlas o
retocarlas a la baja. Es evidente, en consecuencia, que la intención
que reposa detrás de este factor es la rebaja sostenida de las pensiones
futuras, abriendo la puerta a que puedan ser congeladas o recortadas
arugumentando razones económicas, mientras se seguirán detrayendo
recursos de la Seguridad Social mediante la rebaja de las cotizaciones
sociales de la patronal, tal como exigen una y otra vez los empresarios y
recomiendan los organismos e instituciones económicas del capital
(Banco de España, BCE, troika, OCDE).
La segunda fórmula que está vinculada a la esperanza de vida -que
cada 8 años aumenta en uno-. Esto significa que la edad de jubilación se
irá ajustando en función de estos cambios. Se les aplicarà además un
dato de esperanza de vida completamente falso: estudios demográficos
muestran que la esperanza de vida de los trabajadores es inferior a la
de las capas sociales superiores.
Aplicación gradual
El Gobierno se ha planteado la aplicación del citado factor en dos
fases. Ya desde el principio entraría en funcionamiento la fórmula que
vincula la revalorización de las prestaciones a la evolución de la
economía, dejando para 2019 la vinculación de las pensiones y el derecho
a la jubilación a la esperanza de vida, planes que deben recibir el
visto bueno de la troika comunitaria de la que, en todo caso y vista la
voracidad del capital financiero a que representan, sólo cabe esperar un
eventual endurecimiento.
Por supuesto que el gran argumento que utilitzan todos (troika,
gobierno, "expertos"...) para este proceso de desmantelamiento del
derecho a la jubilación -verdadero golpe de gracia a este derecho de
consecuencias infinitamente superiores a las contrarreformas vividas
desde el 85, primero, y con el pacto de Toledo de 1995, después- es que
sus medidas resultan imprescindibles para asegurar la sostenibilidad de
las pensiones en el futuro, dado que el gasto supera el 10% del PIB y
se ha convertido en la principal amenaza para reducir el déficit
público, como si numerosos y rigurosos estudios de economistas
independientes (sin ir más lejos Vicenç Navarro y Juan Torres López, o
el mismo Martín Seco) no hubieran demostrado la falsedad interesada de
esos argumentos.
Conclusión: los trabajadores se jubilarán más tarde y con una pensión baja que seguirá disminuyendo en el futuro, salvo que la lucha clases -y en ella nada se puede esperar de CCOO y poco de la UGT, situados al otro lado de la barricada- lo impida. Por consiguiente, el mensaje que nos lanzan es claro: ¡háganse ustedes, si pueden, un fondo de pensiones! Tarea en la cual colaborarán encantados los sindicatos burocráticos, contribuyendo a que una parte del salario directo se convierta en diferido a través de la negociación colectiva, y sacando buena tajada de su gestión para mantener a sus privilegiados burócratas.
Kaos. Laboral y Economía
Enlace al informe:
http://file01.lavanguardia.com/2013/06/07/54375783273-url.pdf
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