El Ministerio de Defensa asegura que España sufrió en el año 2012
un centenar de ataques cibernéticos a sus infraestructuras
(¿infraestructuras civiles o militares? ¿qué tipos de ataques?). Hemos
intentado contactar con el Departamento de prensa del Estado Mayor de
“Defensa” (EMAD) sin éxito, y seguimos sin poder averiguar lo que
entienden por un ataque cibernético y el calibre de los mismos.
El flamante Mando Conjunto de Ciberdefensa
El Consejo de Ministros aprobó a finales de mayo de este año -con el
beneplácito del PSOE y sin contar con el resto de fuerzas políticas- un
reglamento sobre la nueva Estrategia de Seguridad Nacional que
contemplaba a su vez la creación de un Consejo de Seguridad Nacional,
que presidirá el jefe del Gobierno de turno y en el que -y aquí viene lo
importante- se daba luz verde a la creación del llamado Mando Conjunto
de Ciberdefensa.
¿Para qué quiere estar el Ejército en Internet? ¿De quién nos quieren proteger?
De los ciberdelitos se encargan las fuerzas de seguridad del Estado
(incluyendo también a las policías autonómicas), quedando la parte de
inteligencia (espionaje) para el CNI. Este formaba parte
tradicionalmente de Defensa, hasta la llegada de Mariano Rajoy al poder.
Desde entonces, depende del Ministerio de Presidencia y, concretamente,
de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría.
Para la protección de Infraestructuras técnicas existe desde hace
años el Centro Nacional para la Protección de las Infraestructuras
Críticas (CNPIC), que depende del Ministerio del Interior.
Todo ello sin contar con el SITEL (Sistema Integrado de
Interceptación de Telecomunicaciones). Este sistema de escuchas
telefónicas es usado por la Policía Nacional, la Guardia Civil y el
Centro Nacional de Inteligencia.
La respuesta: Para hacer la guerra, como siempre.
El Mando Conjunto de Ciberdefensa podrá planear ataques
El Mando Conjunto de Ciberdefensa tiene como misión “la respuesta
oportuna, legítima y proporcionada en el ciberespacio ante amenazas o
agresiones que puedan afectar a la Defensa Nacional”. Lo de siempre, la
mejor defensa… un buen ataque. Las amenazas están recogidas y definidas
en el Plan de Estrategia de Seguridad Nacional aprobado por el PP y el
PSOE (insisto, sin contar con el resto de fuerzas políticas) en el que
se definían 12 riesgos de seguridad nacional y en el que que se repiten y
mezclan -de forma interesada- conceptos como los boicots a suministros
energéticos, el espionaje, los ataques a infraestructuras críticas, los
conflictos armados y el terrorismo, para sacarse de la manga uno nuevo
de trinca: el ciberterrorismo, en el que de forma soslayada se incluye
también como amenaza al ciberactivismo.
En menos de un año, las aspiraciones de los militares se han visto
colmadas: El Ejército podrá intervenir en Internet. Hace menos de un
año, la revista especializada en Defensa Atenea Digital se
hacía eco de la noticia al informar de la primera simulación de un
ciberataque. <<Por su parte, el Jefe del Estado Mayor Conjunto
(JEMAD) acaba de proponer al ministro Pedro Morenés la necesidad de
crear un Mando de Ciberseguridad en España, aspiración que podría
cristalizar en 2013.>> Y puntuales a su cita, el Mando Conjunto
de Ciberdefensa estará operativo este verano.
Las misiones del Mando Conjunto de Ciberdefensa
No se limitarán exclusivamente al ámbito militar y también
“protegerán” sistemas civiles. El nuevo organismo podrá planear y
ejecutar estas acciones relativas en las redes y sistemas de información
y telecomunicaciones de las Fuerzas Armadas y en otras redes y sistemas
que se le encomienden, por lo que no se limitará a la protección de los
sistemas de utilización puramente militar. De esta manera, el Ejército
entra de lleno en Internet. Si Internet es el mejor representante de la
revolución digital, el Ejército es el mejor ejemplo de la involución
humana. Internet en España podrá quedar legalmente bloqueada ante casos
de emergencia nacional. La indefinición de ataque es tan vaga e
imprecisa que siempre podrán existir excusas para realizar acciones de
guerra.
Podrá “atacar” cuando esté en peligro la Defensa Nacional (sic): En
caso de que se produzcan ciberataques (el CNI afirma que en un año
recibió 200 ataques), el Mando de Ciberdefensa será el responsable de
obtener, analizar y explotar la información de los incidentes y ejercerá
la mencionada “respuesta oportuna, legítima y proporcionada en el
ciberespacio”.
Concluyendo, ¿realmente se producen ataques?
En primer lugar, habría que aclarar que, como es lógico, las grandes
infraestructuras (aeropuertos, puertos, centrales eléctricas, etc.), así
como muchas grandes empresas -y no sólo las más importantes-, no se
comunican vía Internet y no digamos ya las fuerzas de seguridad y el
propio Ejército, pues disponen de sus propios sistemas de comunicación
(mucho más avanzados que Internet). Y aquí radica el asunto. Con la
excusa de los ciberataques, “Defensa”, el Ejército, militariza Internet.
Todo ello en pos de nada, de nada beneficioso para Internet. Si algo
cabe destacar en estas nuevas creaciones como el Mando de Ciberdefensa
son tres elementos básicos:
-Que el objetivo último no es mejorar Internet, en ningún momento se
habla de luchar contra el spam (auténtica lacra que genera más del 50%
del tráfico de Internet y que genera enormes beneficios, especialmente
con la venta de productos farmacéuticos) o la pornografía infantil y la
trata de personas, cuya lucha, por otra parte, ya está encomendada a las
fuerzas de seguridad.
-Que siguen la estela del modelo (conspiranoico) implantado en
Estados Unidos tras los atentados del 11-S, donde existen decenas de
entidades gubernamentales cuyo objetivo es proteger al país de
ciberataques y que, evidentemente, lo que hacen es mover cantidades
millonarias de dinero público en contratas con empresas de seguridad.
-Que se mezclan de forma deliberada delitos tangibles ya tipificados
en el Código Penal con vaguedades tales como terrorismo cibernético; se
hace un uso interesado del término terrorismo para entroncarlo con el
activismo político, la piratería informática y la cacareada seguridad
nacional; y, finalmente, la privacidad y los derechos fundamentales
serán efectivamente virtuales para dejar de ser reales.
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