“Nada funciona bien excepto el miedo”, dice un personaje de la película de Ingmar Bergman El huevo de la serpiente.
La película narra las penurias para ganarse la vida de unos hermanos en
la República de Weimar en Alemania, entre un odio incipiente y una
desesperación creciente. Un proceso histórico que precedería al periodo
más cruel de la historia reciente de Europa.
La extrema derecha de nuevo
está encontrando el caldo de cultivo
necesario para reproducirse. Una nueva Europa con viejos vicios que
fomentan el ascenso del radicalismo de derechas en muchos países del
Viejo Continente. Sin pararse a analizar los motivos por los que estos
partidos xenófobos y violentos están encontrando acomodo en los
parlamentos de diversos países, es necesario evidenciar el auge que han
experimentado desde el inicio de la crisis.
Grecia
El país heleno es sin duda el paradigma del ascenso de los partidos
nazis en el seno de la Unión Europea. Amanecer Dorado, un partido que se
presentó por primera vez a las elecciones generales en Grecia en Mayo
de 2012, consiguió 440.894 votos con un porcentaje del 6,97%. Tres años
antes, en las elecciones europeas de 2009, Amanecer Dorado sólo había
logrado 23.564 votos, un 0.46% del porcentaje.
Este partido, liderado por un ex militar que propone minar la
frontera para evitar que los inmigrantes entren en Grecia y que tiene
como grito de guerra el que tenían las SS en la Alemania de Adolf
Hitler, “Sangre y honor”, ha conseguido multiplicar por 18 sus votos en
sólo tres años.
Hungría.
Gyongyospata es una pequeña población donde los grupos paramilitares
del partido de extrema derecha Jobbik han realizado varias cazas de
gitanos. Durante 2012 se produjo una de las más violentas, permaneciendo
durante semanas amenazando, atemorizando y agrediendo a la población
romaní de la localidad sin que las autoridades interviniesen.
Jobbik es un partido xenófobo de reciente aparición que en las
elecciones de 2010 logró 47 diputados en un parlamento de 386, al
obtener casi un millón de votos. Su anterior participación en 2006 en
una coalición con otro partido nacionalista llamado MIEP logró apenas
100.000 votos y se quedó sin representación parlamentaria.
Aumento generalizado de los apoyos electorales.
El aumento de los apoyos a los países de extrema derecha es casi
generalizado. En Francia Jean Marie Le Pen en 2002 logró el 18% de los
votos accediendo a la segunda vuelta donde finalmente perdió contra
Jacques Chirac. La sucesora de Jean Marie Le Pen, su hija Marie, no ha
conseguido igualar los registros de su padre a pesar de seguir
manteniendo un apoyo bastante similar.
En Austria, el FOP (Partido de la libertad de Austria), que saltó a
la fama bajo las ordenes de Jörg Haider, pasó de tener en 2006 un 11% de
los votos a tener en 2008 un 17.5%. Las últimas encuestas le daban un
27% de los votos de cara a las elecciones que habrá en 2013.
El partido de los Verdaderos Finlandeses, comandado por Timo Soini,
logró el mayor ascenso de la historia de Finlandia, al obtener un 19% de
los votos en las elecciones de 2011. En 2007, había logrado un exiguo
4%.
El partido Todo por Letonia, NA, que se fundó en el año 2010, logró
en las elecciones parlamentarias de 2011 un 14% de los votos de los
letones. Esta formación participó el pasado marzo en un homenaje a los
veteranos de las Waffen SS en Riga.
La representación de los partidos de extrema derecha en Europa también aumentó en Noruega, Bulgaria, Chipre, Croacia, Dinamarca, Italia, Suiza y el Reino Unido.
El caso español
España no posee un partido de extrema derecha a nivel nacional que
haya experimentado un incremento de apoyo considerable. Son sólo casos
particulares en ciertas localidades o regiones que sí han visto cómo
partidos xenófobos como Plataforma per Catalunya accedían a puestos de
responsabilidad.
PxC logró casi 5.000 votos en las primeras elecciones autonómicas
catalanas a las que se presentó, en 2003. Ocho años después concurrió en
las generales, en las que obtuvo 59.000 votos. A pesar de que siguen
sin escaño en el parlamento catalán, esta formación ultraderechista ha
logrado representación en varios ayuntamientos de mano del discurso
racista y populista de Josep Anglada, que es además concejal en Vic
gracias a su programa antimusulmán.
Curiosamente. los partidos de extrema derecha sufrieron un retroceso
en 2011 con respecto al año 2008 coincidiendo con mayoría absoluta del
PP. En un proceso contrario al que se sigue en el resto de Europa.
Falange Española pasó de 14.000 votos en 2008 a sólo 2.898 en 2011.
Por su parte, Democracia Nacional perdió más de 10.000 votos en cuatro
años para quedarse en 2011 en 1.867 votos.
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