PIA.-
Trabajadores del sector público de Grecia se movilizaron el miércoles
por las calles de Atenas en rechazo al nuevo acuerdo que alcanzó su país
con la Troika financiera, el cual prevé el despido masivo de alrededor
de 15 mil empleados estatales como condición para recibir dinero del
“rescate”. ..
En esta oportunidad, los planes de lucha contra los ajustes
fueron convocados por la Confederación General de Empleados Públicos
(ADEDY), la Federación de Médicos de Hospitales, y la Federación de
Maestros.
Las políticas de ajuste se aprobaron a la par que se dio a conocer
que el desempleo en Grecia alcanzó un 26,2 por ciento en el mes de enero
según informó la oficina estadística helena (Elstat). Los guarismos
señalan que se triplicó la cantidad de personas que no posee trabajo en
comparación con el año 2009. En ese marco, los trabajadores griegos
llevaron a cabo diversos paros de actividades y movilizaciones, tales
como la masiva huelga general del 20 de febrero pasado en la que
confluyó el sector público y privado.
La medida de fuerza responde al anuncio que el lunes hizo el gobierno
heleno de que a cambio del préstamo, el Estado griego se comprometió a
reducir el “gasto público”, bajo exigencia de los integrantes de la
Troika, la Comisión Europea (UE), el Banco Central Europeo (BCE) y el
Fondo Monetario Internacional (FMI). Las bajas contemplan la merma de
15 mil empleados públicos hasta finales de 2014, de los que 4 mil serán
expulsados este año y 11 mil el próximo.
El ministro de Economía griego, Yannis Stournaras, explicó que se pactó el desbloqueo de montos de dinero por un total de alrededor de 8.800 millones
de euros que se destinarán en su mayoría, para la recapitalización de
la banca. En pos de explicar los ajustes con eufemismos, el líder de la
cartera económica sostuvo que la renovación del acuerdo con los
organismos financieros no implicará la eliminación de los servicios
públicos, sino su “reestructuración”.
El arreglo se alcanzó luego de que los organismos financieros analizaran la implementación del programa de ajuste anterior basado en aumentos impositivos, privatizaciones, recortes en el sector público y defensa de capitales privados.
La misma receta para Portugal
La troika también intenta avanzar en Portugal, país al que arribaron
el lunes representantes de los organismos financieros, para analizar el
programa de recortes que diseñó el gobierno encabezado por el primer
ministro Pedro Passos Coelho. Las medidas buscan resarcir el rechazo del Tribunal Constitucional portugués a cuatro medidas de austeridad de los Presupuestos Generales para 2013,
tales como los impuestos sobre subsidios de salud y desempleo. El
fallo provocó una grieta de 1.300 millones de euros en la ejecución
presupuestaria.
Ante la posibilidad de no poder cumplir con el asumido compromiso de
reducción del déficit público, el primer ministro elaboró un nuevo plan
que contempla recortes en el “gasto” público, acentuando la merma en
salud y educación, con el objetivo de saldar las deudas.
Lejos de la pasividad, previo a la llegada de la troika, miles de ciudadanos se movilizaron en Lisboa –capital- para repudiar las políticas de austeridad.
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