Vamos a hablar en este artículo del
Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), y a colocarlo como un buen
referente, como decimos en el título, de correcto y adecuado
sindicalismo, es decir, actuación en la representación y defensa de
los intereses de la clase trabajadora. El SAT, sindicato muy poco
conocido hasta hace algún tiempo, se hizo muy famoso a
raíz de varias acciones contundentes y simbólicas llevadas a cabo
durante los últimos meses, pero tiene una larga historia a sus espaldas.
Vamos a ayudarnos de la Wikipedia.
El SAT existe como tal desde 2007, pero en realidad surge de la unión
de diferentes sindicatos andaluces, como el
histórico SOC (Sindicato de Obreros del Campo, constituido en 1976),
junto con otro de olivareros del Aljarafe sevillano, otro de
trabajadores del consistorio de Marbella,... Autonomía Obrera de
Cádiz, y algunos otros. En el SAT militan también algunas de las
corrientes más críticas de Izquierda Unida, tales como la CUT-BAI de
Juan Manuel Sánchez Gordillo.
Su
líder principal y
Portavoz Nacional es Diego Cañamero, y se define como un sindicato
de clase, alternativo, anticapitalista, asambleario, de acción directa,
autónomo, independiente, solidario, internacionalista,
pluralista, abierto, antipatriarcal, confederal, republicano,
nacionalista andaluz y de izquierdas. Ahí es nada. La flor y nata de
todo lo que debe constituir la base de un buen sindicalismo. El
SAT tiene aproximadamente unos 20.000 afiliados, y destaca por ser
uno de los sindicatos más combativos, en la organización de acciones
directas que pongan de manifiesto la defensa de los
intereses de los trabajadores, y que denuncien la injusticia y las
desigualdades sociales. El SAT destaca por sus constantes marchas,
denuncias, actuaciones, reivindicaciones, manifestaciones,
etc., así como por los métodos utilizados en éstas, tales como por
ejemplo las ocupaciones de propiedades. Ellos mismos se definen en su web como
"un sindicato a pie de tajo". El SAT celebró su I Congreso Nacional en diciembre de 2011.
En 2005, el SAT ocupó pacíficamente
la Consejería de Agricultura de la Junta andaluza, para pedir la cesión
de 3.000 hectáreas de tierra del Marqués de Medinilla,
acción por la cual sus dirigentes fueron brutalmente golpeados,
condenados a dos años de prisión y multados. Y entre
sus últimas acciones destacan las
ocupaciones en la Finca de Somonte (Palma del Río, Sevilla), en la
Finca de Las Turquillas (propiedad del Ministerio de Defensa), o la
expropiación "forzosa" de alimentos en varias cadenas de
supermercados muy conocidos, que dieron mucho que hablar, y por las
que se ha condenado a algunos integrantes del sindicato. El mejor
referente que tenemos de ocupaciones y autogestión es la
localidad sevillana de Marinaleda, donde se creó un ejército de
jornaleros muy unidos y que combatía duramente por la tierra, y eso que
enfrente tenían a la Guardia Civil y al Duque del
Infantado, gran terrateniente, tres veces Grande de España y amigo
personal del Rey. El proyecto de Marinaleda continúa hoy en pie, y no
existe paro.
La filosofía que propugna el SAT en
este sentido es que la tierra pase a manos de sus trabajadores, es
decir, que ellos tengan el control sobre su uso, para que la
tierra sirva para dar trabajo y crear riqueza, y no para recibir
subvenciones de Europa, como pasa por ejemplo en el caso de las
propiedades de la Duquesa de Alba. Con tanto nivel de paro, sobre
todo en el sector del campo andaluz, no se comprende cómo tierras de
titularidad pública o privada puedan permanecer ajenas a la realidad de
un pueblo que las necesita para subsistir. En manos de
pequeñas cooperativas locales, será posible no sólo ir acabando con
el grave problema del desempleo, sino también con el de la productividad
de una de las fuentes fundamentales de riqueza social
y colectiva. Hay que resaltar que las ocupaciones son siempre
pacíficas, y la intención es hacerlo todas las veces que hagan falta
para demostrar que se puede. Un sindicato por tanto que no sólo
tiene las ideas muy claras, sino que es profundamente valiente y
combativo, y que no se amilana ante los constantes desafíos y amenazas
del poder, que ya ha efectuado contra el SAT y sus
dirigentes una campaña de criminalización muy significativa.
Recientemente, uno de sus dirigentes, Andrés Bódalo, responsable del SAT en Jaén y miembro del Consejo Local
de IU en dicha ciudad, intervino en la Academia de Pensamiento Crítico de la organización Socialismo 21,
donde vertió la filosofía y acciones del sindicato, y la necesidad de
proyectar dicha
valentía, respuesta y organización a la calle, a la hora de
organizar la rebeldía contra las actuales políticas del Gobierno del PP.
Ha defendido, como hace el sindicato, la necesidad de pasar a
la acción directa, de autoorganizarse, y de aumentar la lucha
permanente en la calle. El pasado 28 de Febrero, Día de Andalucía, el
SAT participó, junto a otras 45 organizaciones sociales, como
el 15-M o Stop Deshaucios, en un asalto pacífico al Parlamento de
Andalucía, para protestar por los recortes en la política de la Junta, y
contra el pago de la deuda.
Y como es natural, la
demoledora crítica del SAT se extiende también a las cúpulas de los
sindicatos mayoritarios, CC.OO. y UGT, que representan el "otro"
sindicalismo, es decir, el sindicalismo acomodado, institucional y
prudente. Representan todo lo contrario al sindicalismo del SAT, pues
participan, aún cuando realicen campañas en aparentes
defensas de los derechos de los trabajadores, en todas las alianzas
que han desarrollado los Gobiernos del PSOE (incluso algunos del PP)
para debilitar la fuerza de la clase trabajadora,
aplicando reformas laborales parciales que cada vez hacen disminuir
los derechos de la clase obrera. Deberían aprender del SAT, en vez de
invitar, como acaba de hacer CC.OO. en su X Asamblea
Confederal, al mayor dirigente de la CEOE, Juan Rosell, después de
sus despectivas declaraciones al funcionariado, entre otras.
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