Anoche nos fuimos a
dormir bastante tarde sin conocer los resultados del CNE. Comparamos con
las últimas elecciones y nos tumbamos en la cama, inquietos porque
sucedía algo distinto a lo que, hasta ahora, estábamos acostumbrados.
Ha ganado Maduro.
Sabemos de las dificultades del mundo de hoy sin un peso, aún, que
equilibre la amenaza de EEUU que no permitiría una dictadura proletaria,
ergo, democracia popular, pero... el llamado socialismo del siglo XXI
tiene ese problema (vinculado a lo expuesto arriba) y se ve obligado a
permitir que la burguesía participe en los comicios con el peligro de
que desbarate todo el proceso (recordemos Salvador Allende), lo que esa
misma burguesía no tolera a las clases populares en las dictaduras
capitalistas como España, EEUU y similares.
Algo sabría la
oligarquía venezolana que se nos ha escapado a nosotros. La diferencia
entre Maduro y el don nadie Capriles, era de más de 10 puntos; sin
embargo amenazaron con desconocer los resultados porque debieron intuir
un margen de diferencia suficiente, como para asumir esa posición.
Sabemos que ellos tienen
el dinero y el 90 por ciento de los medios, lo cual hace más meritoria
la victoria de Maduro, pero este rumbo, bajo nuestro punto de vista y
con todo el respeto hacia nuestros hermanos bolivarianos, puede terminar
en un sinsentido que es imperativo eliminar aunque ello conlleve
riesgos. Si no se da un salto cualitativo- peligroso, ¡qué duda cabe!-
hacia adelante... mejor me callo lo que pienso. En Cuba, la burguesía
está pisada por la bota popular; por tanto jamás pintará nada en unas
elecciones que son por y para el pueblo.Como hacen ellos con nosotros
pero a la inversa.
Y ahora dos errores: uno
de Maduro, el otro del don nadie fascista Capriles. Nicolás Maduro no
ha sido él, ha sido otro. Comprendemos que era lógico utilizar el
“efecto Chávez”, pero creemos que no hasta el punto de que el
desaparecido comandante fuera el candidato. Maduro es como si no hubiera
existido, ha hecho campaña en segunda persona, ha estado autoanulado.
Capriles por fortuna, ha
cometido el error de modificar su estrategia, que nada ha tenido que
ver con la que utilizara en octubre, y retomó el discurso ultra fascista
de la derecha latinoamericana más criminal y aborrecible. Quizás si no
lo hubiera hecho, ahora estaríamos hablando de un desastre.
Sea como fuere, y desde la victoria no lo olvidemos, que reflexionen. Reflexionemos todos. Y sin un minuto que perder.

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