Viñeta de Kalvellido
¿Cómo no odiar
esa mala costumbre de
besar labio a labio,
de matar a deshora,
de caducar la esperanza,
de esparcir su violencia leprosa
si cada vez que te nombran
son millones los que visten tus andrajos?
de matar a deshora,
de caducar la esperanza,
de esparcir su violencia leprosa
si cada vez que te nombran
son millones los que visten tus andrajos?
¿Cómo pensar, riqueza, que tus privilegios vienen de la
sangre o de la nada,
de la suerte o del trabajo
si yo sé que llevas a rastras por la historia sepulturas vacías de memoria,
pueblos caídos a pedazos,
carne deshecha por los piojos,
hambrunas feroces que se olvidan?
si yo sé que llevas a rastras por la historia sepulturas vacías de memoria,
pueblos caídos a pedazos,
carne deshecha por los piojos,
hambrunas feroces que se olvidan?
¿Cómo no odiar, riqueza, a los que te respiran
si yo sé que son los culpables
de esta violencia repartida,
de este espanto de cifras y de vidas
que peregrinan entre la sed y la ausencia de comida?
de esta violencia repartida,
de este espanto de cifras y de vidas
que peregrinan entre la sed y la ausencia de comida?
¿Cómo no odiar
sus rostros amarillos,
sus placeres siniestros,
la muerte que germinan?
la muerte que germinan?
¿Cómo no odiaros a todos,
verdugos ricos en sangre,
si cada vez que os llamamos
una letanía de horrores
apedrea el corazón de cada uno de los pobres?
una letanía de horrores
apedrea el corazón de cada uno de los pobres?

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