Pero... ¿Quién tiene la culpa de las preferentes?
El origen de la reglamentación de los polémicos productos financieros
está en una reforma legal del Gobierno de Aznar. Mientras fueron
emitidos gobernaron en el Estado populares y socialistas y en Galicia,
el PP y el bipartito de PSdeG y BNG.
El conflicto de las preferentes arde desde 2011 y explotó en este
2013. Las personas afectadas por estos productos financieros en Galicia
acaban de conocer que van a perder alrededor de la mitad de sus ahorros ...
y
las plataformas que los representan suben el tono de las protestas.
Ayuntamientos, actos políticos, sedes de Novagalicia Banco... los
escenarios para la denuncia de la "estafa" son múltiples. Mientras,
desde el ámbito político, los grupos de la oposición les reclaman
responsabilidades a los gobiernos gallego y central y a la fuerza que
los sustenta, el PP. A los populares les exigen que las personas que
fueron engañadas puedan recuperar sus ahorros. Mientras, la formación
liderada en Galicia por Alberto Núñez Feijóo insiste en un argumento: el
PP se está esforzando en solucionar un problema que fue creado por
"otros", a saber, el PSOE en el Estado y el bipartito de PSdeG y BNG en
Galicia. Pero, ¿de quién es la culpa?
Las preferentes que están ahora en el centro de la polémica tienen su
origen en una reforma legal promovida en el año 2003 por el Gobierno de
José María Aznar, con Rodrigo Rato como ministro de Economía. Durante
años, diversas entidades españolas, financieras y no financieras,
estuvieron obteniendo financiación a través de las denominadas
Preference Shares, unas primitivas participaciones preferentes que
emitían a través de empresas filiales domiciliadas en territorios con
una fiscalidad muy baja o, directamente, en paraísos fiscales. Estos
productos eran colocados a grandes inversores -personas o empresas- y en
ningún caso a pequeños ahorradores. La reforma vino a prohibir que esa
actividad siguiera asentándose en los paraísos.
En este contexto, el gobierno de Aznar modificó la ley de
coeficientes de inversión, recursos propios y deberes de información de
los intermediarios financieros, promulgada en 1985. En la reforma se
definieron las características de las participaciones preferentes, a
saber: tenían que ser emitidas "por una entidad de crédito o por una
entidad residente en España o en un territorio de la UE que no tenga
condición de paraíso fiscal" y daban "derecho a percibir una
remuneración predeterminada de carácter no acumulativo" que estaría
"condicionado a la existencia de beneficios distribuibles en la
entidad". Por lo tanto, un banco o caja con pérdidas no les pagaría nada
a los titulares de preferentes. En aquella ley figuraba también otra de
las claves del asunto: las preferentes tenían "carácter perpetuo,
aunque se pueda acordar la amortización anticipada a partir del quinto
año", siempre con previa autorización del Banco de España.
El inicio de las emisiones y los cambios políticos
Con estas condiciones básicas de partida las entidades financieras se
lanzaron a emitir preferentes desde el propio año 2003. También lo
hicieron las cajas gallegas, Caixa Galicia y Caixanova, cuya supervisión
le correspondía al Banco de España -cuyo gobierno estaba designado por
el gabinete Aznar- y su tutela financiera a la Xunta de Manuel Fraga.
Con la burbuja inmobiliaria aún en pleno proceso de expansión y las
cajas exponiéndose sin rubor al ladrillo, la colocación de estos
productos continuó en los siguientes años, durante los cuales se
produjeron cambios de color político en La Moncloa y en San Caetano: en
2004 el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero ganaba las elecciones y en
2005, la coalición de PSdeG y BNG desalojaba a Fraga de la Xunta.
En 2007 la burbuja pega el primero gran reventón en el inicio de la
crisis financiera internacional, con hitos como la caída de Lehman
Brothers. Comienzan a venderse menos viviendas y los bancos y cajas
precisan más financiación. Es en estos años en los que se produce, a la
luz de lo que hoy se sabe, el proceso de colocación masiva de
preferentes entre pequeños ahorradores, clientes particulares de las
cajas gallegas a los que se les ofrecía una notable rentabilidad sin
mencionarles, según denuncian, que nunca podrían recuperar el dinero.
El tiempo pasa y en Galicia el bipartito hace lo mismo: en 2009, el
PP regresa a la Xunta, ahora con Alberto Núñez Feijóo al frente, y en
Madrid continúa el PSOE. Es en 2011 cuando las preferentes dejan de
emitirse pero no por una intervención de la Xunta o del Estado, sino
cuando los afectados comienzan a saber que no pueden recuperar el
dinero. Los primeros cálculos hablan de alrededor de 100.000 personas
"atrapadas" en las preferentes, con un patrimonio de unos 1.200 millones
de euros, estimaba la Asociación de Usuarios de Bancos y Cajas
(AUSBANC). Todo esto sucedía porque Novagalicia Banco, heredera de las
cajas, ya no era capaz de vender preferentes en el mercado financiero
secundario.
El rescate
En este contexto es en el que el gobierno estatal del PSOE, golpeado
por la crisis y las medidas de la Unión Europea, acomete su reforma
financiera. En noviembre de 2011 el PP vence en las elecciones generales
y en diciembre Mariano Rajoy le coge el testigo a Zapatero. Los
conservadores acometen su propia reforma de las cajas y bancos y, en
junio de 2012, admiten la necesidad de que la UE rescate la banca
española. En la memoria de entendimiento, esto es, en las condiciones
del rescate, es donde figura que las personas titulares de preferentes
tienen que contribuir también a sanear las entidades. La quita.
Todos estos movimientos políticos y financieros son sólo algunos de
los episodios que desembocaron en el actual conflicto, un monumental
incendio sociopolítico que la Xunta intenta sofocar confiando en que
Novagalicia Banco siga "aceptando" el arbitraje de consumo como vía para
que algunos de los afectados recuperen lo que creían que ahorraban pero
realmente estaban invirtiendo en una operación de alto riesgo.
Mientras, el propio Feijóo insiste en que la responsabilidad política
está, en exclusiva, en el lado socialista y nacionalista y los afectados
esperan a saber cuánto van a perder realmente. "Aquí va a haber
guerra", auguran entre la incertidumbre.
http://www.eldiario.es/galicia/culpa-preferentes_0_114788979.html
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