Menú de escraches. Guiones y Coreografías para la defensa de nuestras vidas.
La pregunta es ¿por qué no ha de existir
consenso en torno a cantarle las cuarenta a sus señorías?¿Acaso no
querían tener cerca a la gente corriente? Pues aquí esta la respuesta
señorías, con los escraches llegamos a la puerta de su casa, a pie de
calle o de acto público. Esta es nuestra política de cercanía, nos
situamos al lado de quienes arruinan nuestras vidas y se lo recordamos
día a día.
Entonces ¿por qué alzar la voz cuando una
realidad cotidiana llama a su puerta? El escrache es un simple efecto de
la realidad, como las largas colas en los comedores sociales, los
parques llenos de jóvenes en paro o el carrusel de gente que entra
pidiendo en el metro. Sólo que esta vez todos ellos -señorías- les
señalan con el dedo. Entonces ¿qué es lo que realmente ha despertado
tanta inquietud de los escraches? Fundamentalmente dos cuestiones.
La primera es que señalar a los políticos es
señalar al sistema político en su totalidad, es poner el dedo sobre el
lado más débil de nuestra democracia, sobre la realidad de que los
agentes clásicos de representación gobiernan sin hegemonía. Señalamiento
que despierta el miedo a que el Rey siga apareciendo desnudo y a la
cruda realidad de que a día de hoy unas elecciones reflejarían que el
sistema político nacido de la Transición se cae por su propio peso.
En segundo lugar, tampoco hay consenso
porque los escraches abordan de manera clara y directa que ha llegado el
momento de verse cara a cara con el poder político. Se les interpela
para transmitirles que no nos representan, que su poder ha caducado, que
es el momento de marchar. El cara a cara es la escenificación callejera
de un poder de base abierto por el ciclo 15M y que, cargado de razón,
proyecta sus argumentos ante los mandatarios de un régimen que toca a su
fin.
Esta es sin duda la mayor potencia de los
escraches contra los gobiernos zombies. Contra aquellos que gobiernan
sin el respaldo de la población, bajo el descrédito del sistema en su
conjunto. Por este motivo, la apuesta se debe prolongar, extender y
refinar para hacerla practicable dentro del repertorio de protestas que
han tenido lugar en el 15M, tal y como han sido las denuncias de las
redadas racistas, los stop desahucios o las manifestaciones masivas no
comunicadas. El reto es conseguir que el cara a cara con el poder genere
consenso, atraiga simpatías y se expanda como práctica de desafío.
Para que esto suceda se debe apostar por
desdramatizar los escraches, esto es, entender que el momento del cara a
cara con la oligarquía política o financiera eleva al máximo los
niveles de indignación y rabia. Saber que ambos sentimientos, como cara
pública de las acciones, puede restarnos eficacia al mostrarse más como
un acto aislado y visceral que como una reivindicación de todos y todas
para todos y todas.
Los scraches generan momentos de tensión y
esa tensión no se puede aparecer en nuestras acciones ni como pura
visceralidad ni como mera quietud, tranquilidad o rabia contenida. Por
ese motivo llamamos a reflexionar sobre una nueva fase de escraches.
Pero ¿Cómo podemos hacer esto? Aquí es donde es crucial que cada
escrache se prepare como si de una intervención teatral se tratase. Para
los escraches debe haber guiones concretos, coreografías, mucho sentido
del humor que evite la visceralidad y transmita el mensaje, que sea
contundente y a la vez sea visual y comunicable.
Aquí entrarían un buen tablao flamenco a las
puertas del Hotel Ritz para recibir a Mariano Rajoy, decenas de
personas disfrazadas de feministas sufragistas persiguiendo a Tony
Cantó, un ejército de peluqueros con tijeras (de plástico) tras
Cristóbal Montoro o una chocolatada delante de la casa de cualquier
fulanito. Todo ello permitiría -con humor- saltarse el enfrentamiento
evidente para darle pleno protagonismo a lo que se quiere transmitir.
El tiempo de vuestro régimen se acaba,
comienza la era de las ILP. Ahora el pueblo manda y los gobiernos tienen
que obedecer. Y esto es sólo el principio.
27/03/2013
Texto recibido al mail de Madrilonia y firmado por “Cristina Scrache aka Cifu”
Comentarios
Publicar un comentario