Los ricos prioridad absoluta, la sanidad
Escrito por David Ubico Soler
La sociedad aragonesa está amenazada en
sus más elementales derechos conseguidos en una larga tradición de
lucha histórica. Estamos comprobando impotentes y con rabia como las
reformas van siendo ejecutadas de una forma planificada en un proceso
rápido de desintegración de nuestros más elementales derechos, en la
sanidad y en otros sectores públicos como la educación y en los
derechos de los trabajadores y trabajadoras.
Todo esto no ocurre por azar, el
sistema sanitario público, es su objetivo central de todo este saqueo,
prescindir, en el más amplio sentido de la palabra, de jubilados y
pensionistas pobres y del 30% de parados con sus familias que no
necesitan. Esas personas somos la clase obrera y las clases populares
de aquí, o inmigrantes, inútiles e incómodos testigos de esta fase
brutal de destrucción del tejido productivo y de acumulación de
riqueza. Es urgente que nos demos cuenta que ellos, toda esta pandilla
de corruptos no tiene más límites que los que les impongamos nosotros.
Que la crisis acabará cuando los
salarios se hayan abaratado hasta límites tercermundistas, cuando el
trabajo sea tan barato que deje de ser un factor determinante que el
salario quepa en una nómina ridícula. Cuando hayan amaestrado a la
juventud y se acostumbren a trabajar casi gratis, cuando dispongan de
una reserva de millones de personas paradas, sumisas y amoldables con
tal de huir del infierno de la desesperación.
En ese camino están para garantizar su
gran objetivo, privatizar todos los servicios públicos. Nos intentan
hacer creer que el gasto sanitario es insostenible, que las plantillas
son excesivas e ineficientes y que la única solución es la gestión
privada. Es mentira la quiebra técnica, el despilfarro, el absentismo
laboral, todo es un intento de desprestigiar a los servicios públicos
para legitimar el asalto a un caramelo como es la sanidad. Si no los
paramos, convertirán el derecho a la protección de la salud en un
dividendo mercantil que agrandará la separación entre los que tienen
dinero y los que no tengan nada, entre aquellos pocos que puedan pagar
un seguro privado y los muchos que no alcancemos a costearlo debido a
nuestros salarios de subsistencia.
Su objetivo es trasvasar el patrimonio
público a la empresa privada y transformar un derecho básico en un
negocio. Para eso no dudan, amparados en el pago de la deuda, en
cambiar por decreto las leyes que necesiten y si tienen que cambiar la
constitución que antes era intocable, la cambian, en un acuerdo rápido
entre los dos partidos PP y PSOE que garantiza que Aragón no destine
partida presupuestaria para garantizar los servicios sanitarios.
Las arcas de la seguridad social, se
vacían cada vez más, porque los empresarios cotizan menos y el resto lo
gastan comprando deuda pública y por lo tanto cada vez queda menos
para prestaciones sociales y pensiones. Que quede bien claro, que
dinero sobra y si no que se lo pregunten a esos ‘patriotas españoles’
que cada año desvían a paraísos fiscales unos 232.000 millones de
euros, más del 20% del PIB.
También hay que preguntar a la agencia
tributaria por qué no mete mano al fraude fiscal de las grandes
empresas y fortunas, y al gobierno español la gran disminución de
ingresos del Estado como resultado de eliminar los tramos más altos del
IRPF, del impuesto de patrimonio y sobre sucesiones, de los sucesivos
recortes de impuestos sobre beneficios empresariales, que se calcula
sobre los 44.000 millones de euros al año, si no hay suficiente
tendremos que hablar del escándalo de las SICAV que tributan al 1% y
que participan desde la familia real a todas las grandes fortunas,
pasando por una nutrida representación de altos cargos del PP y el
PSOE, o de las ayudas a la banca, que se sepa, van por los 180.000
millones de euros.
Es más que evidente las fabulosas
cantidades de dinero dejados de ingresar por el estado, más los que van
a parar a actividades parasitarias o perniciosos como los militares,
la iglesia católica o la casa real, servirían para financiar varias
veces todos los servicios públicos. A ninguno de ellos se les ha tocado
un céntimo. Muy al contrario, la prioridad absoluta es el pago de la
deuda y de sus intereses, una deuda fruto de la corrupción política y
sobre todo de la conversión de la deuda privada en deuda pública,
incorporada con el golpe de estado constitucional hace un año por el
pacto PP-PSOE.
Deuda e intereses que inflan a su
antojo y que actúa como un arma de destrucción masiva y como la gran
coartada para la eliminación de derechos laborales y de servicios
públicos. La sanidad es nuestra, fuera empresas de la sanidad pública.
Por un sanidad pública, gratuita y universal.
David Ubico Soler (miembro de la Plataforma contra la privatización de la sanidad en Aragón) | Para AraInfo
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