EL BLUES... Y ESTA PUÑETERA ESTAFA, ESA QUE SIEMPRE ESTÁ AHÍ (1), por Luis Enrique Ibáñez

EL BLUES... Y ESTA PUÑETERA ESTAFA, ESA QUE SIEMPRE ESTÁ AHÍ (1), por Luis Enrique Ibáñez


"Como diría el demasiado célebre Toynbee, el blues es una respuesta del esclavo al reto de la opresión"
(Frantz Fanon)

"...cuántos sueños rotos que ahora deambulan invisibles por los caminos sin salida que el sistema les marca..."


JOHN LEE HOOKER

Ya sabemos que las grandes obras clásicas pueden ayudarnos a comprender mejor la realidad, a entender mejor lo que ocurre, lo que nos pasa. Por eso se suele decir que lo clásico es aquello que puede ser reinterpretado en cualquier momento, releído... aquello que, como un bumerán portador de significados profundos, despertadores del mundo, acude en nuestro auxilio para que no olvidemos quiénes somos, para que estemos alerta y sepamos reconocer, no solo el dolor, sino quién lo causa.

En este sentido, el blues, al igual que su hermano, el flamenco, siempre ha estado ahí, en la trinchera, en la barricada, para convertirse en un eco que sale de las entrañas de la tierra, de esas gargantas rotas y mágicas que nos regalan, llorando, el sufrimiento atávico que el hombre arrastra, el dolor de esos seres desconocidos que son nuestra familia, aunque lloren en otro idioma, para mostrar, para derramar, los males y los sueños de esos miembros olvidados de la tribu.

"Necesito dinero... tu amor no paga mis facturas... necesito algo de dinero, ya"


El ritmo asalta el oído en cuanto la aguja eterna penetra el vinilo (¡ay, ese crujido, cómo nos acogía, cómo nos devuelve a tantos lugares, a tantos momentos!) Y entonces la voz cansada y arrogante de Hooker se presta a balancearse, derrotada y orgullosa, sobre ese compás chulesco y eterno, para contarnos, sin permitir la entrada de tonos lagcrimógenos, la única verdad: necesita dinero, lo necesita y ya está.... 

"Dicen que el dinero no lo es todo... pero yo lo necesito ahora"

Probablemente, a todos esos que dicen que el dinero no da la felicidad, los billetes se les escapan por las orejas... ¿cómo decirle a uno de esos olvidados de ahora, a una de esas personas expulsadas de la vida, que está buscando comida, aquí en España, y otros lugares, y en otros momentos... que el dinero no da la felicidad? 

Simplemente sería un modo siniestro de insultarles.

Money, what I want...  continua leyendo, disfrutando de la musica en  dueloliterae

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