De cómo ser chavista en Venezuela y reformista de pro en la distancia
Editorial inSurgente
La muerte del Presidente Chávez pone sobre el tapete el panorama de
la izquierda institucional española. No es muy conocido que los
homólogos del PSOE en Venezuela, la Acción Democrática (AD), miembro de
la Internacional Socialista, forma parte de la MUD, la oposición
reaccionaria y pro-norteamericana que dirige Henrique Capriles. AD tuvo
líderes de lamentable recuerdo como Andrés Carlos Pérez, amigo íntimo de
Felipe González, que amasó una fortuna enorme con prácticas
deleznables. Hugo Chávez tuvo claro desde el comienzo que el escenario
político de su país estaba putrefacto, y que por tanto no eran tiempos
de pactos con el menos malo, ni consensos para sacar adelante tal o cual
ley, o negociaciones con la casta política, Era obvio que el futuro del
país no pasaba tampoco por sindicatos que no fueran combativos,
combativos hasta querer acabar con el régimen capitalista.
La contradicción de apoyar el camino al socialismo en Venezuela, que
ahora conducirá Nicolás Maduro, pero luego votar o pactar con la AD
española, es algo que la gente de izquierdas debería denunciar sin
dilación. Tanto, como esa prensa que publica crónicas de apoyo al
proceso bolivariano, y luego ve en la Cumbre Social de CC.OO-UGT y
aliados, una herramienta de lucha “contra la derecha”. Si saben de sobra
que el movimiento revolucionario venezolano tuvo que barrer a todos
para poner las bases de un país más justo, qué buscan a la sombra del
“progresismo”.
EDITORIAL
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