El caso Bárcenas en el contexto de la crisis de la Segunda Restauración borbónica
por Antoni Domènech · G. Buster · Daniel Raventós / Sin Permiso / GE
Lunes, 04 de Febrero de 2013
Configurar una alternativa política creíble es la tarea pendiente de
las izquierdas. No hay tiempo que perder. Así pues: sin pausas, sin
vanidades, sin raposerías.
Después de la avalancha de datos comprometedores que se desprenden de la libreta de Barcenas con
la supuesta contabilidad B del Partido Popular, hay quien se extraña
del desmentido absoluto, primero, de la secretaria general del
PP, Dolores Cospedal; después, del presidente del partido y del Gobierno,
Mariano Rajoy. ¿Qué otra cosa pueden hacer? Por definición, la
contabilidad B no existe, como ha dejado tautológicamente claro la auditoria interna del PP.
La menor concesión en este sentido supondría reconocerlo todo. La única
estrategia de defensa es, por lo tanto, a todo o nada, por abrumadoras
que sean las revelaciones y los datos servidos por los dos principales
diarios del Reino, el derechista El Mundo y el centrista El País. Ni que decir tiene: para pasmo del país, incluidos los votantes del PP.
A pesar
de que diferentes dirigentes del PP han confirmado hechos y cifras que
aparecen consignados en las libretas de Barcenas; de que coincidan
apuntes con partidas de la trama Gürtel –entre ellas las aportaciones vía el PP gallego-;
de que sean inexplicables los incrementos patrimoniales con los
sueldos declarados; y de que, en fin, fuera desde hace años un secreto a
voces en ciertos círculos políticos, empresariales y periodísticos. La
apelación in angustiis a la “presunción de inocencia” no es sino
la consecuencia ineluctable del desmentido absoluto, cuando ya se ha
abierto la causa y judicializado el caso; cuando ya no se puede hablar
más que delante del propio abogado.
Tampoco
viene de nuevas esta decisión de la cúpula del PP. Sigue la misma
táctica defensiva adoptada frente a la trama Gürtel. Cuando Barcenas
tuvo que defenderse, el PP le sufragó el coste de su defensa jurídica,
hasta que el juez Pedreira, del Tribunal Superior de Madrid, archivó el
caso en septiembre del 2011. Y coche oficial y despacho en la sede de
Génova. Una desarbolada Sáenz de Santamaría, no sabiendo ya qué reponer a
los periodistas el pasado viernes tras el Consejo de Ministros, puso en
prenda sus años de trabajo junto al probo Rajoy; le salió una
periodista respondona con que también había trabajado muchos años con
Bárcenas, al parecer sin enterarse de nada.... mas >>>
Comentarios
Publicar un comentario