Reseña, al modo brechtiano, de una ofrenda floral a José Martí
JM Álvarez

El escenario y el encuentro
El miércoles día 23 de
enero tuvo lugar en la Alameda Apodaca de Cádiz, justo al final de los
jardines, glorietas y arboledas unidas por ese nombre, a unos metros de
las murallas de levante del Baluarte de la Candelaria, un acto singular.
Varias decenas de
personas se fueron reuniendo poco a poco hasta alcanzar un número
próximo a la cuarentena. Miraban alrededor y se miraban para
identificarse, intercambiaban unas palabras de reconocimiento y se
saludaban fraternalmente. No había pérdida, confusión o engaño posible
porque el lugar, cerrado por un árbol gigantesco, las murallas próximas y
el farallón defensivo sobre el mar de casi diez metros de altura, sólo
podía ser un punto de llegada.
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