Acampada Bankia: Cien días en la calle contra el terrorismo hipotecario

Acampada Bankia: Cien días en la calle contra el terrorismo hipotecario.

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Sucedió a mediados de septiembre pasado. Rocío, una peruana de 42 años, se puso en huelga de hambre en la Plaza del Celenque, junto a una de las sedes centrales de Bankia en Madrid. "O me condonan la deuda, o no como". El banco cedió a las pocas horas, accedió a la dación en pago, y, tres semanas después, una pequeña 'ciudad' nació allí mismo, a dos pasos de Sol, para "luchar contra el terrorismo hipotecario". Se llamó Acampada Bankia.

En aquellos días, el movimiento 'antihipotecas basura' liderado por la Plataforma de Afectados por las Hipotecas recibía el apoyo, por ejemplo, de colectivos de jueces, que se solidarizaban con su "lucha". Después vino Madrid Arena, Urdangarín, los Pujol, Bárcenas... Y ahora, 100 días después, los 'antihipotecas' recuerdan que siguen ahí, contra viento, invierno y marea.

"En este tiempo hemos conseguido parar 500 desahucios en toda España, y se han recogido un millón de firmas para que esta lucha se convierta en ley", dice Rafael Mayoral, el abogado de la Acampada, que lanza el reto: "La Iniciativa Legislativa Popular persigue defender los derechos de los afectados por una burbuja de la que se han beneficiado inversores, pero que nos tenemos que comer todos, porque los intereses de esa burbuja los pagamos todos ahora en forma de recortes. Bankia, por ejemplo, ha recibido miles de millones de euros públicos y a la vez ha condenado a mucha gente por la especulación".

Los logros de Acampada Bankia, en la que se turnan actualmente para dormir "unas 20 personas", son por el momento magros: "Hemos conseguido tres daciones en pago y una veintena de alquileres sociales, que en realidad no condonan ninguna deuda, sino que aplazan el problema por dos años", dice Rafael Gómez, un peruano de 41 años que asegura haber estado "prácticamente todas" estas 100 noches en el lugar, aguantando de todo: "La gente es muy maja habitualmente en general, aunque hay de todo".

En especial valora, curiosamente, la relación con la Policía: "Al principio mandaban furgones y furgones, y nos miraban desde la esquina. Pero llegó el frío a principios de diciembre, y les fuimos a ofrecer café caliente. Se quedaron perplejos, dijeron: 'No, gracias'. Después, empezaron a animarnos, a decirnos que siguiéramos así, que p'alante. Incluso tenemos una foto de un Policía firmando nuestra ILP".

La relación con Bankia no ha sido tan buena, "pero sí con los trabajadores, que están temiendo por sus puestos de trabajo: nos animan mucho". Una vez más, los 'habitantes' de Acampada Bankia entraron este jueves a la sucursal de Plaza del Celenque a tratar de negociar la condonación de la deuda de unas 90 personas... Sin éxito. Dio igual: "¡Sí se puede!", se escuchó una vez más.
elmundo.

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