Manifiesto Coordinadora Republicana de Madrid
El 6 de diciembre el rey
heredero directo de Franco, que juró los Principios del Movimiento
Nacional, festejará con sus súbditos – el Gobierno y los Diputados - en
el Congreso el aniversario de la Constitución.
El Régimen instaurado en
la Transición estableció una Constitución coronada (nunca mejor dicho)
por una monarquía corrupta heredera del Régimen más sangriento que ha
conocido nuestra historia, en la que los derechos sociales son una
tomadura de pelo, las libertades fundamentales no están garantizadas
(como estamos viendo) – entre ellas de forma destacada el Derecho de
autodeterminación de los Pueblos - y en el que galopa la corrupción
política, institucional y empresarial como en la Dictadura.
La crisis y la forma
brutal en que la burguesía y sus gobiernos están descargándola sobre las
clases populares dejan al descubierto a qué clase social sirvió y sirve
todo este engranaje que tanto se han esforzado en ocultar durante más
de tres décadas. Por si fuera poco, hace un año, PSOE, PP y las derechas
nacionalistas, aprobaron una reforma constitucional que establece que
“el pago de la deuda y sus intereses tendrán prioridad absoluta sobre
cualquier otra partida de gasto”. Ellos mismos y el capital al que
representan son los que destinan nuestro dinero a recatar bancos, se
llevan los capitales a paraísos fiscales, evaden impuestos, y privatizan
masivamente empresas y servicios públicos.
Las actuales
generaciones de jóvenes que no tienen más horizonte que el paro, la
precariedad, la ausencia de derechos laborales, de servicios públicos y
la represión claman con toda la razón contra unos pactos de los que no
formaron parte y reclaman su derecho a construir su propia historia.
Ahora, cuando se percibe
con claridad que las clases dominantes utilizan la crisis como coartada
para arrebatarnos todo y dejarnos reducidxs a la categoría de esclavos,
y en el que el movimiento popular ha identificado con lucidez al
Congreso de los Diputados como fuente de las decisiones que nos
aniquilan, la manifestación del 6 de diciembre, contra la
Constitución de 1978, tiene una especial importancia.Es hora de decir
¡Basta ya! Y de ejercer nuestra soberanía como pueblo. No vale
lamentarnos por la destrucción de un “estado de bienestar” que nuca
tuvimos, ni es suficiente luchar sólo por unos derechos que, quienes nos
dominan, jamás nos darán.
Es preciso saber que no
importa el partido que nos gobierne, sino la clase social que ejerza el
poder. Es imprescindible unificar las luchas parciales en torno a un
Programa compartido que incluya: No al pago de la deuda ilegítima y de
sus intereses. Ruptura con el entramado político-institucional de la
Transición: No a la Constitución 1978, por la III República, separación
iglesia-estado, derogación de la legislación antiterrorista y el Derecho
de Autodeterminación de los Pueblos. Propiedad social de la riqueza,
los recursos y los servicios públicos. Planificación democrática de la
economía. Reforma agraria y soberanía alimentaria. Plena cobertura
social paradxs e inmigrantes. Paralización desahucios y vivienda social.
Plenos derechos para las mujeres, aborto y planificación familiar en la
sanidad pública. Desmantelamiento de las Bases y del Escudo
Antimisiles. Salida de la OTAN.
Sin objetivos claros y
un Programa compartido seremos masas fácilmente manipulables por quienes
están dispuestos a todo, menos a perder su poder. Pero para para
constituirnos como pueblo soberano es, además, indispensable encarnarnos
en la Memoria de las generaciones que nos precedieron y dieron su vida y
su juventud en la lucha contra una barbarie semejante a la que la misma
clase a la que se enfrentaron nos conduce. Necesitamos su fuerza y su
ejemplo para la tarea ineludible que tenemos delante: construir un mundo
nuevo.
Contra la constitución monárquica
No al pago de la Deuda
Por la III República.
Salud y poder popular.
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