Empujando la barraca
Así es como reflejada, vime empujando la barraca
como
si el teatro y el arte en su expansión más amplia galoparan al compás,
y las riendas fueran la batuta que difundiera mis ilusiones.
R a í c e s
Preocupa la suerte de la raíz
a manos de esos tiranos, pero yo canto que es una buena forma de
llorar, y cuando comunicamos a solas tengo que decir la verdad, que
bastante sufrieron cuando el abanico de sus vidas fue roto por la
mitad, ellas que amaban tanto la patria. . .
Primero
fueron los avisos a forma de pequeños aullidos, se impusieron los
impulsos y tras ellos el primer bostezo profundo al mundo, así lo
abracé desde que empecé a asomar por la puerta. Un ser entrañable me
acogió. Momento clave que la naturaleza determina, resultado del ser o
no ser, acuerdo colectivo gracias a esa carga de energía positiva. De
súbito llegó el pulso, la vibración logró el ritmo con acento en la
palabra gente, la correlación de fuerzas (diferentes voces y energía)
conectó conmigo entrelazando la unión y en actos las potencialidades.
Nada fácil dilucidar de forma consciente mi responsabilidad, el límite
del disfrute, ante tamaña aventura: Echale pa`lante “morena” que ya
llega!. Y, mismo ahí, fue que salí; aprendimos juntas la forma de no
deshacernos de la red de los abrazos tejidos de forma lenta y
constructiva, que como tela de araña avanza en el compromiso.
Y se lo digo de la única forma que toma sentido la confesión en el diálogo:
estoy
a éste lado de las cosas; así es, sinceramente, como yo vivo desde
que se fueron, ya una eternidad. La verdad, siempre la verdad. La
mentira hiede, no forma parte de nuestros campos de girasoles, por eso
el viento está a nuestro favor. Cara abierta a la vida, la sonrisa.
Los malos gobiernos de la patria son la cara embadurnada de odio,
tristeza que materializa sobre la cara oculta a la alegría que
representa nuestra historia. Ellas
esperan la hora de la cita que transmitirán mis gestos, para enarbolar
juntas la bandera de independencia, que es como trigo y maíz,
aliento!, sinónimo de pan por alimento y ante la propia oscura neblina
nos besaremos a escondidas.
Ya,
yo me siento gigante porque he sabido crecer como gente, la historia
que llevo dentro como testigo alimenta cosechas, desplomando el muro de
la noche que nos imponen y que de forma perversa dicen, que la mató el
tiempo y la ausencia a mi madre, es decir a patria, pero bien sabemos
nosotr@s llorar cuando nadie que no es nuestro nos ve, y aunque estén
lejos, sabemos sentir y llevar a flote en la piel que es la de ell@s, para revivir juntos hazañas heroicas, forma profunda de vivir patria.
Ella,
la que llamamos madre, fue ante todo gente después mujer, y luego se
ganó el apelativo patria, además de madre. Me nació donde pudo pero no
donde quiso, nada es fácil!, pero eso sí, agua, todo agua, soy
consciente de nadar bien; mi equilibrio sobre una de las notas de la
escala musical situada en la inmensidad del espacio SOL, su voz alumbra
mi vida. Eso lo dicen las estrellitas con las que converso cada
noche, que es por ello que tanto nos parecemos. Y, yo por el
contrario lo que pienso, es que ella se parecía a su mamá tanto como yo
a la llamada “morena” que ese fue en verdad su nombre aparte de
guerrillera; aunque medie por medio el mar y nos separe la luz del
día, pues nueve meses son un mundo sensorial intensivo fascinante que
nadie puede matar y obligarte a engullir así como así, ja!, pobre de
los que olviden! ! Nunca lograrán alcanzar la nota SOL para abrigar sus
retoños, nunca! ! Porque entre palma y palma lejos del alivio, irán
palmándola, y la cama les quedará así bien ancha, la soledad será la
frazada a forma de entierro.
Fue
la de ella ternura de madre y de mujer fíjense como son las cosas, y
eso no se compra ni se vende. De esa manera es mi empeño, entre luz
que me alumbra y el calor que me envían como se habló de ella, y de su
amado que lo fue el que llamamos padre, partícipe de la creación que a
tiempo temprano el mío también se fue, pero yo con ellos ahí, como si
volvieran sigo para que nadie quede atrás; codo con codo,
construyendo una lección, que es como decir toda una vida para asumir
una noción de su empeño contra uniformes y trajes traicioneros. Algún
día caerán! !, les prometí. Y, ellos me dijeron: VOLVEREMOS! ! ! Ya
yo les estoy viendo.
Mi madre es patria, de eso no hay duda, desde ese rayo de luz camino. . .
Cuando
yo desembarqué, pedí permiso al tiempo que todo lo engulle, en él
otros nacieron también; trato de que nos reconozcamos, incluyo a los
que habitan entre la tierra fecunda. Me puse en camino buscando rayos
de luz. Lo de llegar al mundo, lo hice gracias a la ráfaga de seda que
despego mi cuerpo de la que llamamos madre. Ella, la mía, no vio
nunca a la suya pero la sintió cuando estuvo dentro de su túnel, y ese
gusto lo disfrutó hasta segunditos antes de ella desaparecer a los
encuentros de la esperanza, que llevamos dentro del inconsciente hacia
la boca del otro que también llaman túnel, pero que no va directo en
posición a la luz de los rayos del sol, sino de la tierra que ya señalé
como fecunda, y te acoge como el mar cuando la luz de los ojos se
apaga. La añoro tanto, a mi madre quiero decir, como ella a la suya.
Porque para educar en los sentimientos nada como una madre que lucha
por la patria de sus hijos. Ésta, mi madre, veneró como a una “santa”
a la suya, más alta que el propio Aconcagua hasta ese día que se fue
con ella y otros llegaremos después.
Yo era una personita cuando aquello.
Con
ganas, muchas ganas de jugar a las verdades, y me contara historias
que de seguro ella sabía, aunque ya yo con el tiempo, las voy
descifrando porque del mismo árbol nació esta astilla que ya se presentó
a ustedes dentro de la porción de flujo que da la vida. Su quietud,
la de ambas es permanente en la historia. Ansían mi liberación como
mujer, eso lo sé porque así quiero saberlo, las digo: tranquilas,
venceremos! Porque yo se que ellas, estén donde estén, siguen riendo
mis ocurrencias.
NOTA
El
escenario que predispusieron para los exiliados secuestrados en campos
de concentración, fue de una injusticia muy grande por aplicar la
violencia a cambio de ternura. Por eso que mi mamá nunca olvidó la
barriguita de hambre que alumbró su vida. Torturaron y mataron lo más
humilde, lo más culto del pueblo por consciente entre los que se
encontraban los que más ellas querían.
Eso
es una cosa muy mala para la avaricia del despotismo imperial, eso de
ser consciente, quiero decir. . . Las potencias intentaban hacerse con
la economía de los desarmados del instinto bélico como forma de poder y
vida.
Así anduvieron de la ceca a la meca, repartidos por el mundo
amando tanto la patria!, que es una forma de decir tierra o terruño, y
para ponerle “fin” a su odio, ya que aunque les tuvieran enjaulados
en campos de concentración, esos 'manicomios' patrimonio del nazismo,
seguían siendo peligrosos para las potencias. Querían sepultarlos! ! !
Les utilizaron para trabajos forzados,
por un plato de agua con arena y guerra, muriendo de todo. Y,
defendieron la independencia de quién les negó la entrada a la
civilización! ! C a n a l l a s ! ! T i r a n o s ! ! ! Por eso no hay
extensión más grande que su herida que es la mía misma que dispara
contra los que les negaron la vida. La vida que da sentido al esfuerzo
sobre el trabajo, sobre el respeto, sobre el abrazo: V I D A.
La
mirada, el ánimo, y la tierra lloran. Yo beso las más de las hermosas
calaveras. Y, lanzando su grito de sangre contra las democracias de
Occidente. Porque eso de llamarse democracia, y aliarse con el crimen
es una cosa bien fea.
Despreciados por cobardes irán a la hoguera, a
la hoguera!!, por ser aún más cobardes que la propia cobardía en
brazos de un desconocido; sin amparo, sin perjuicios, nunca tendrá refugio el desprecio que combate el sueño en la piel de los exponentes de esas trincheras.
Luz de mi vida. . .
Hilo que conduce hacia lo que hoy soy, porque
siguen siendo llama de la misma hoguera. Camino, base hacia otros
cauces ardorosos de lucha antifascista, bandera de enamorados
fundidores, nada para mi todo para todos, como un@ sólo. El que mire
hacia otro lado se delatará no hay vuelta, todo es camino.
Maité Campillo (actriz y directora de teatro)
Tomado de inSurgente
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