El coño huele a coño
“¿A qué huelen las nubes?”, me preguntas mientras clavas en mi pantalla tu blanco inmaculado salvaslip.
“¿A qué huelen las nubes?”, dejas caer y yo sé que me estás diciendo
“Te huele el coño, chata”, y todos lo ven y lo ven mis hijos y la
adolescente que a partir de ese momento querrá que de sus genitales
brote el aroma del agua evaporada. Y lo que es peor, quizás su
contrincante sexual espere lo mismo, exija lo mismo incluso. Usa gel
vaginal, usa un salvaslip blanco para que la braga siga pulcra, y sobre ese salvaslipblanco, usa uno negro para que el blanco siga pulcro y aféitate el coño como en las porno que vemos juntos y deben gustarte.
Eso es violencia.
Pero al oír la palabra violencia, la mujer piensa
inmediatamente en las muertas, las cabezas abiertas. Asociación mental,
mensaje, medios. El año con más asesinadas de la última década fue 2007,
con 76. Números.
El último huevo en la nevera, la llamada del colegio por
el impago, cariño este año tampoco podrás ir a las colonias, el sonrojo
en la cola del kit de la Cruz Roja: arroz,
compresas, leche, pastilla de jabón; querido, a partir de hoy la carne
es para los niños, la bolsa de plástico en el interior del zapato con
agujero, el terror a que ya finalmente este sea el día en el que deja de
salir agua del grifo, ¿no te sobra nada que se le haya quedado pequeño a
tu hija esta temporada?
Eso es violencia.
Diez días después de parir –un encantador 11 de
noviembre– a su retoño, la entonces portavoz del PP Soraya Sáenz de
Santamaría retomó su actividad profesional. Cuarenta y dos días después
de parir –un maravilloso 19 de mayo– a su retoño, la entonces ministra
socialista de defensa, Carme Chacón, retomó su actividad profesional en
el gobierno español. Desear con toda mi alma un desmayo preñada de ocho
meses en el momento exacto en que el director de mi diario me comunicó
que el primer despido de los recortes iba a ser el mío.
Eso es violencia.
En España la mujer ha de trabajar 61 días más al año para
que su sueldo llegue al que cobra un hombre por desarrollar el mismo
empleo. El estudio que las mide proclama que las bajas de las mujeres
son más largas. La mentira que te coloca una enfermedad imaginaria para
no tener que volver a decir en el trabajo “el niño tiene diarrea”, para
no volver a ser la madre en el trabajo.
Eso es violencia.
Pero al oír la palabra violencia, la mujer piensa
inmediatamente en las muertas, las veinte puñaladas. Asociación mental,
mensaje, medios. El año con menos asesinadas de la última década fue
2001, con 50. Números.
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