Dos amigos cuentan cómo se vive la dispersión de los presos vascos

Dos amigos cuentan cómo se vive la dispersión de los presos vascos

Anoche entré en twitter y de pronto me encontré con una conversación que me resultó absolutamente desgarradora. Se trataba de varios chavales vascos a los que sigo, Alguno no llega ni a la mayoría de edad, otro rondará los 20 años... El caso es que comentaban con una naturalidad pasmosa la cantidad de cárceles que ya habían conocido, no porque hayan estado encerrados, sino porque sus fines de semana suelen consistir en hacerse cientos y cientos de kilómetros para ir a ver a su madre, a su padre, a su hermano, o su mejor amigo. Estos chavales compartían sus impresiones sobre el café de cada bar de cada kilómetro de cada carretera de camino a una cárcel, con el mismo tono y la misma naturalidad como quien charla sobre su ruta favorita para ir a recoger setas. Porque, y es precisamente lo que se me hizo más duro, se trata de su vida cotidiana, de su día a día. Su vida es así, y esto es lo que hay.
Hablamos de presos vascos. O bueno, en realidad no. Porque mi intención no es hablar de presos de ETA, sino de la situación en la que viven sus familias. Sus hijos. Sus padres. Sus parejas. Sus amigos. Gente que no es responsable en absoluto de lo que en su momento hiciera un familiar, pero que tiene que soportar una venganza, un maltrato sistemático por parte del Estado, que pone en peligro sus vidas cada semana, y que supone un gasto  imposible de mantener. 
 
Según Etxerat, la asociación de familiares de presos políticos vascos, hoy día "hay 608 presas y presos que forman el Colectivo de Presos Políticos Vascos. Estos 608 presos están dispersados en 86 cárceles. Solo 8 de ellos se encuentran en centros de Euskal Herria". 
 
Estos presos están encarcelados a cientos y cientos de kilómetros de sus casas. Muchos tienen padres muy mayores. O enfermos. Y sin embargo se les ha arrebatado una serie de derechos que los demás presos que no son políticos ni vascos sí tienen, y que sufren sus familiares.  
 
Esos chavales tenían que estar tuiteando sobre fútbol, sobre chicas y chicos, sobre exámenes, sobre lo que les diera la gana... pero desgraciadamente, esta es su realidad. 
 
Al leer todo aquello, en seguida pensé que aquella conversación la debería leer más gente, de hecho lo tuiteé, y dos de ellos me dijeron que por qué no lo hacía, que lo escribiera, que si solo una persona despertara al leerlo y se diera cuenta de que hay gente que vive así, ya habría valido la pena. Así que terminamos metidos los tres en una conversación que duró hasta la madrugada, en la que me estuvieron contando cada uno cómo vive esta durísima situación, para que después la trasladara al blog y que más gente pudiera leerla. Así que, aquí va la transcripción de todo lo que estas dos personas me contaron anoche. Uno es L.I. y el otro es P.E.:... no dejes de seguir leyendo aqui >>>
 

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