Posición de inSurGente ante el 25-S
La
convocatoria a movilizarse ante el Congreso de los Diputados el próximo
día 25 de septiembre sigue haciendo correr ríos de tinta y de saliva.
La consigna propuesta por las asambleas del 15-M es “Ocupa el Congreso”,
aunque hay otras más moderadas que hablan de limitarse a “rodearlo”.
Con un propósito u otro, es fundamental que el martes 25 nos reunamos en
la madrileña carrera de San Jerónimo el mayor número posible de
personas, porque es menester dar una respuesta a la política canalla que
de allí emana y que nos está llevando al desastre total a velocidad
vertiginosa.
Es
indudable que una iniciativa de este calibre, si es exitosa, lesionará
al Gobierno y a su entorno económico, político y sentimental. Y no sólo
al Gobierno del Partido Popular: también hará mella en el PSOE (la otra
fuerza bruta del bipartidismo), e incluso en Izquierda Unida, mientras
esta formación no se desmarque de su papel de tonta útil y deje de
admitir propinas.
Decía
el gran Jaume Perich que quienes dicen que la violencia no soluciona
nada son los que temen que la violencia solucione muchas cosas. Del
mismo modo, están reproduciéndose por esporas las opiniones de sesudos
analistas del progresismo patrio que abominan de esta convocatoria
argumentando que “no es de fiar”, que “no está clara su intención”, o
que “la apoyan connotados ultraderechistas como Enrique de Diego”. Qué
verdad es que si los imbéciles volasen no veríamos la luz del sol.
Imbéciles que se creen listos, pero, sobre todo, fementidos que dicen lo
contrario de lo que saben porque para eso cobran su soldada.
Periodistas, políticos y pseudointelectuales mercenarios que falsean la
realidad para proteger los intereses de sus amos.
Argumentar
en contra del 25-S con excusas como la de Enrique de Diego es pura
falacia. Si los apagafuegos tuvieran razón estaríamos perdidos, pues
nuestros enemigos sólo tendrían que ordenar a ese tipejo que apoye
cualquier convocatoria futura y nos desmovilizaríamos solos para no
viajar en tan desagradable compañía. Por esta razón, los que somos
republicanos deberíamos dejar de serlo de inmediato si detectamos que
hay gentes de derechas que también lo son. Un disparate.
Cui
prodest? ¿A quién perjudicará la ocupación del Congreso con el
consiguiente eco mediático y a quién beneficiará no hacerlo? La
respuesta es la clave. Piensen en ello y actúen en consecuencia.
Comentarios
Publicar un comentario