Una dos y tres miéntenos otra vez
Peter Magnus
Una
sociedad que permite la desigualdad, la miseria, la explotación, la
guerra, la opresión hacia los más débiles…, es una sociedad enferma,
condenada a desaparecer.
Avalon Breton
A veces tengo la sensación de estar cayendo en la paranoia debido a la saturación de información que leo cada día, para no ir contra la máxima de Brecht que dice que el hombre debe saber de política, debe estar al tanto de lo que ésta cuece a cada instante, y no debe ser un analfabeto político ya que esto le costará la propia existencia.
Bien, eso es lo que intento hacer, no ser un analfabeto político y me lanzo al estudio de todas las acciones que ponen en marcha los políticos que detentan lo que debería ser la administración de los países en favor de sus ciudadanos. Pero eso no ocurre, y si ocurre es en casos minoritarios como pueden ser países como Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador, por citar algunos, países que están condenados, por esa forma de actuar en pos del pueblo, a la constante persecución que los “poderes” imperialistas imponen con el fin de conseguir sus objetivos: Total control, apropiación de los recursos y esclavización de los ciudadanos.
Bien, eso es lo que intento hacer, no ser un analfabeto político y me lanzo al estudio de todas las acciones que ponen en marcha los políticos que detentan lo que debería ser la administración de los países en favor de sus ciudadanos. Pero eso no ocurre, y si ocurre es en casos minoritarios como pueden ser países como Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador, por citar algunos, países que están condenados, por esa forma de actuar en pos del pueblo, a la constante persecución que los “poderes” imperialistas imponen con el fin de conseguir sus objetivos: Total control, apropiación de los recursos y esclavización de los ciudadanos.
Uno cae rendido ante tanta mentira, tanta tergiversación, y tanta omisión de la verdad por parte de los políticos y de sus medios de comunicación afines, que no hacen otra cosa que engrasar bien la maquinaria para hacernos creer, precisamente, la mentira que nos cuentan. Sin ir más lejos, en España tenemos el ejemplo de contar con un mentiroso patológico como presidente del país con su camarilla de garantes de esas mentiras, gente zafia y ruin capaz de cosas injustas en una democracia como es la supuesta en la que creemos estar asentados, y en la que perdemos cada día un derecho; cada viernes nuestro querido presidente mentiroso compulsivo nos regala una sarta de sandeces y mentiras. Me hago la siguiente pregunta: ¿es la necedad del ser humano el factor culpable de tantos males? ¿Es tan necio un político que no quiere dar su brazo a torcer en cuestiones como sanidad, educación o I+D, y prefiere recortar de los presupuestos en las partidas destinadas a ellas para rescatar empresas privadas?
¿Qué es un político de hoy en día? Sabemos que los hay honestos, pero estos están, en su gran mayoría amonestados por sus partidos, expulsados o simplemente han dimito ante la deshonestidad, desvergüenza y chulería con la que se comporta una gran mayoría de esos políticos, que no miran para ni por el pueblo, sino que miran para sus ombligos y por los de sus amiguetes y compinches en esta farsa en la que han adoptado, sin el beneplácito del director (el pueblo), el papel de corruptos, y mafiosos delincuentes que rápidamente pasan de ser verdugos a ser víctimas, y la víctima (el pueblo) pasa a ser culpable y a pagar por los desmanes de aquéllos.
Sí, una dos y tres miéntenos otra vez y cuéntanos el cuento de pan y pimiento.
Peter Magnus

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