Otros motivos para derrocar a Gadaffi
Bancos franceses le dijeron a Sarkozy que Gaddafi estaba a punto de transferir sus miles de millones de euros a bancos chinos. De este modo el líder libio no podía de ninguna manera ser en un ejemplo para otras naciones árabes sobre los fondos soberanos.
Corporaciones francesas le dijeron a Sarkozy que Gaddafi había decidido no comprar más aviones Rafale, y no contratar a los franceses para construir una planta nuclear; el líder libio estaba más preocupado por invertir en servicios públicos.
La gigante petrolera Total quería un pedazo mucho más grande de la torta petrolera de Libia — la cual estaba siendo comida en gran parte por Europa, por la italiana ENI, especialmente porque el primer ministro Silvio Berlusconi, un fanático confeso de Gaddafi, había cerrado un acuerdo complejo con el mandatario libio.
De este modo el golpe militar fue perfeccionado en París en diciembre; las primeras manifestaciones en Cyrenaica en febrero, enormemente instigadas por los conspiradores, fueron frustradas.
El auto promocionado filósofo Bernard Henri-Levy voló a Benghazi para conocer a los “rebeldes” y telefoneó a Sarkozy, virtualmente ordenándole que los reconozca a principios de marzo como legítimos (no era necesario un estímulo para Sarkozy)...
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