OTAN- FMI... ARMAN, FINANCIAN, DIRIGEN NEONAZIS EN LA CONQUISTA DE UCRANIA.

El apoyo de la CIA y la OTAN a los nazis en el este de Europa no es nada nuevo. Ya en tiempos de la guerra fr铆a, el embajador estadounidense Lev Dobriansky tuvo como misi贸n ayudar a los nazis ucranianos para que sabotearan la infraestructura sovi茅tica. Esta vez fue su hija, Paula Dobriansky (ver foto), subsecretaria de Estado a cargo de la «democratizaci贸n» de 2001 a 2009, quien prepar贸 el golpe de Estado de Kiev, desde su posici贸n de vicepresidenta de la National Endowment for Democracy.
 
«El arte de la guerra»

Entrenamiento estadounidense para neonazis ucranianos

Mientras el ej茅rcito ucraniano sigue acumulando derrotas en sus enfrentamientos con las autodefensas de la Novorrossia, Washington trata de modificar la situaci贸n militar recurriendo a sus aliados hist贸ricos contra Rusia: los nazis y los neonazis. Manlio Dinucci denuncia este reciclaje, que demuestra que la OTAN no lucha por la libertad.
| Roma (Italia)

Durante la primavera, Estados Unidos comenzar谩 a entrenar y armar la Guardia Nacional ucraniana. El EuCom [1] acaba de confirmarlo oficialmente y precisa que se trata de un programa que forma parte de los pasos del Departamento de Estado para ayudar Kiev a garantizar la «defensa interna» de Ucrania.

El financiamiento, ya aprobado por el Congreso de Estados Unidos, proviene de un fondo especial creado en conjunto por el Pent谩gono y el Departamento de Estado para «garantizar entrenamiento y equipamiento a fuerzas de seguridad extranjeras» con el fin de que «los pa铆ses asociados pueden enfrentar desaf铆os importantes para la seguridad nacional de Estados Unidos».

La misi贸n de entrenamiento en Ucrania sirve para «demostrar el compromiso estadounidense a favor de la seguridad del Mar Negro y el valor de las fuerzas estadounidenses desplegadas en posiciones avanzadas».

En el campamento militar de Yovoriv, a unos 50 kil贸metros de la frontera polaca, instructores estadounidenses entrenar谩n en el campamento las unidades de la Guardia Nacional ucraniana, cuyos efectivos se estiman entre 45 y 50 000 voluntarios.

Creada por el r茅gimen de Kiev en marzo de 2004 gracias a un primer financiamiento estadounidense ascendente a 19 millones de d贸lares, la Guardia Nacional ucraniana incorpor贸 de inmediato las formaciones neonazis, ya entrenadas anteriormente por instructores de la OTAN con vistas al putsch de Kiev, como lo demuestra la documentaci贸n fotogr谩fica sobre los militantes neonazis entrenados en 2006 en Estonia [2].

Los batallones Donbass, Azov, Aidar, Dniepr-1, Dniepr-2 y otros, que constituyen la fuerza de choque de la Guardia Nacional, se componen de neonazis no s贸lo ucranianos sino tambi茅n provenientes de otros pa铆ses europeos. Las atrocidades que ya han cometido en Ucrania contra los civiles de nacionalidad rusa est谩n ampliamente documentadas en videos y testimonios –basta con buscar en Google «atrocidades de los neonazis en Ucrania».

Pero, a pesar de que Amnist铆a Internacional acus贸 al r茅gimen ucraniano de ser responsable de los cr铆menes cometidos por esos batallones, Estados Unidos sigue apoy谩ndolos y entreg谩ndoles incluso blindados. Y ahora van a fortalecerlos con el programa de entrenamiento y armamento.

Este programa es parte de la «Operaci贸n Firmeza Atl谩ntica» iniciado el EuCom para «tranquilizar a nuestros aliados ante la intervenci贸n rusa en Ucrania y como medio de disuasi贸n para impedir que Rusia obtenga la hegemon铆a regional». En el marco del creciente despliegue de fuerzas estadounidenses en el este de Europa, el Pent谩gono ha enviado «expertos militares para incrementar la capacidad defensiva de Ucrania» y asign贸 46 millones de d贸lares m谩s para entregar a Kiev «material militar, incluyendo veh铆culos y dispositivos de visi贸n nocturna».

De esa manera, Washington ya est谩 armando a las fuerzas de Kiev puesto que de no recibir armamento pesado de Estados Unidos podr谩n adquirirlo con los millones de d贸lares puestos a su disposici贸n.

Alemania, Francia e Italia se dicen favorables a una soluci贸n diplom谩tica. Pero al mismo tiempo, en la cumbre de Bruselas, esos mismos pa铆ses se comprometen, junto a Gran Breta帽a, Espa帽a y Polonia, a encargarse de las misiones m谩s importantes en la formaci贸n de la «Fuerza Avanzada» de la OTAN, en el marco de la «Fuerza de Respuesta», que pasa de 13 000 a 30 000 efectivos y cuenta con 6 centros de mando y control en Estonia, Letonia, Polonia, Rumania y Bulgaria.

Mientras tanto, Estados Unidos, preparando la cumbre de Minsk –en la que sin embargo se abstiene de participar–, afirma por boca del secretario de Estado John Kerry que entre los miembros de la alianza atl谩ntica «no existen divisiones, todos estamos de acuerdo en que no puede haber soluci贸n militar».

Pero al mismo tiempo, al entrenar y armar a los neonazis ucranianos, Estados Unidos alimenta la llama de la guerra en pleno coraz贸n de Europa.

Sobre el mismo tema:
• «¿Qui茅nes son los nazis en el gobierno ucraniano? », por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 3 de marzo de 2014.
• «Organizaciones nazis irrumpen en el escenario europeo», Oriental Review, Red Voltaire, 6 de marzo de 2014.
• «Kiev entrega a los nazis 23 campos de vacaciones para facilitar entrenamiento paramilitar», Red Voltaire, 22 de marzo de 2014.
• «Los nuevos amos de Ucrania», Oriental Review, Red Voltaire, 3 de abril de 2014.
• « ¿Todav铆a duda que hay neonazis en Ucrania y que operan con apoyo de Estados Unidos y la Uni贸n Europea?», Red Voltaire, 14 de septiembre de 2014.

Fuente
Il Manifesto (Italia)



Manlio Dinucci
Manlio Dinucci Ge贸grafo y polit贸logo. 脷ltimas obras publicadas: Laboratorio di geografia, Zanichelli 2014 ; Geocommunity Ed. Zanichelli 2013 ; Escalation. Anatomia della guerra infinita, Ed. DeriveApprodi 2005.
 
«El arte de la guerra»
 

A s贸lo 3 minutos de la medianoche «El arte de la guerra»
 

Los abanderados de la libertad «El arte de la guerra»
 

A la cabeza del cortejo «El arte de la guerra»
 



 
 
 
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Los pr茅stamos del FMI a Ucrania: Mortal "Medicina econ贸mica" dirigida a la desestabilizaci贸n total
Ernst Wolff
 
El 12 de febrero, Christine Lagarde, Directora Gerente del Fondo Monetario Internacional, anunci贸 que el FMI hab铆a llegado a un acuerdo con el gobierno ucraniano en un nuevo programa de reforma econ贸mica. La declaraci贸n de MS Lagarde hecha en Bruselas, lleg贸 s贸lo minutos despu茅s que las negociaciones de paz entre los jefes de los gobiernos alem谩n, franc茅s, ruso y ucraniano en Minsk, Bielorrusia, hab铆an terminado. El momento no fue por casualidad. Washington hab铆a sido dejado fuera de las negociaciones y ahora reaccion贸 enviando su organizaci贸n financiera m谩s poderosa a la vanguardia con el fin de entregar un mensaje claro al mundo: que Estados Unidos no aflojar谩 su presi贸n en Ucrania, si no es mediante el env铆o de armas, entonces al menos econ贸mica y financieramente.
Las afirmaciones de Mme Lagarde de que el programa "apoyar铆a la estabilizaci贸n econ贸mica inmediata" y presagiar铆an "un punto de inflexi贸n para Ucrania", est谩n tan lejos de la realidad como lo est谩 la representaci贸n de los medios de comunicaci贸n del FMI como una organizaci贸n caritativa ayudando a un pa铆s ahogado para sobrevivir en tiempos dif铆ciles. Ni un solo centavo de los pr茅stamos se destinar谩 a la clase obrera ucraniana. En cambio, el dinero se utilizar谩 para apuntalar el gobierno Yatseniuk que est谩 totalmente subordinado a los intereses EEUU y le permitir谩 servir a las deudas contra铆das por sus predecesores en las secuelas de la crisis financiera de 2008, para pagar la mayor parte de sus gastos militares de alrededor 250 millones por mes para la continuaci贸n de una guerra contra su propia poblaci贸n y tapar por lo menos algunos agujeros en el presupuesto del estado que se deben al deterioro econ贸mico del pa铆s en curso.

Los pr茅stamos se basar谩n en los t茅rminos de un programa econ贸mico para Ucrania durante el 2015-2020, aprobada por el Parlamento de Kiev en diciembre de 2014 y est谩n ligados a las duras condiciones establecidas en la carta de intenciones, firmada por el primer ministro Yatseniuk y presidente Poroshenko en agosto de 2014. Algunas de las medidas ya han sido implementadas, otras las seguir谩n. Entre las que ya est谩n en vigor: el r茅gimen de flexibilidad en el cambio de tipo, que no s贸lo ha conducido a una devaluaci贸n del hrivna del 67%, bajar el salario mensual promedio de los trabajadores ucranianos a menos de $60, pero tambi茅n ha abierto las puertas para los especuladores de divisas internacionales que ya han hecho millones a base de endeudarse en hrivnia y pagar sus deudas en euros y d贸lares.

La tasa de inflaci贸n, establecida en 25% en 2014 y que se espera que suba a煤n m谩s en el a帽o 2015 y un alza del 50% en los precios del gas en mayo de 2014, hizo casi imposible la supervivencia para los 20% m谩s d茅biles de la poblaci贸n, que ya viv铆a por debajo del umbral de la pobreza en el 2013. Entre las medidas todav铆a por venir est谩n el despido del 10% de los empleados p煤blicos del pa铆s y la privatizaci贸n parcial de la sanidad y educaci贸n. La edad de jubilaci贸n para las mujeres se aumentara por 10 a帽os, y para los hombres por 5 a帽os, la mayor铆a de beneficios para los pensionistas de edad avanzada ser谩n suprimidos, y el mercado de los productos farmac茅uticos liberalizado. Se congelar谩n las pensiones de jubilaci贸n, y no habr谩 m谩s almuerzos gratuitos para ni帽os en edad escolar ni para los pacientes en los hospitales. Las prestaciones para las v铆ctimas de la cat谩strofe nuclear de 1986 en Chernobyl ser谩n suprimidas, y se revisar谩n los l铆mites de la zona de peligro radioactivo oficialmente designado. El salario m铆nimo mensual del pa铆s se mantendr谩 en 1,218.00 hrivna (46$ en el tipo de cambio actual) hasta al menos noviembre de 2015.

Ninguna de estas medidas servir谩 para "mejorar la calidad de vida para el pueblo ucraniano", como predijo tan c铆nicamente Ms Lagarde. Ni se "restaurara un crecimiento robusto" en una econom铆a que se tambalea al borde del colapso, con un banco central al que le quedan tan s贸lo 6000 millones en reservas de divisas e incapaz de recaudar nuevos fondos en las subastas de divisas. Sin embargo, contribuir谩n a la intensificaci贸n de los sufrimientos del pueblo ucraniano, profundizaran la brecha social de un pa铆s desgarrado ya por una sangrienta guerra civil y llevar谩 a su desintegraci贸n completa, nutriendo los movimientos separatistas y creando las condiciones perfectas para un futuro de violencia y la desesperaci贸n.

http://www.globalresearch.ca/wp-content/uploads/2015/02/ernst-wolff-pillaging-the-world-book-cover.jpgPara alcanzar esta estrategia, el FMI est谩 totalmente en consonancia con las pol铆ticas geopol铆ticas perseguidas por el gobierno de Washington y Wall Street. Ambos est谩n en serios problemas, con los Estados Unidos desgarrados por desigualdad social creciente que amenaza con hacer explotar en un malestar social masivo, mientras que sus gobernantes se est谩n ahogando en deudas y perdiendo el control sobre el sistema financiero mundial. Habiendo dominado los mercados mundiales durante siete d茅cadas, el declive econ贸mico de Estados Unidos y un desplazamiento en el equilibrio mundial de poderes, anuncian el final del d贸lar estadounidense como moneda de reserva del mundo y por tanto anunciando el final del estatus de los Estados Unidos como potencia mundial.

En un intento imprudente para detener este proceso imparable, Wall Street y la casa blanca est谩n librando una campa帽a muy agresiva contra Rusia y China, que se han atrevido a completar un trato energ茅tico fuera el petrod贸lar y que Estados Unidos  teme est茅n preparando una moneda nueva, posiblemente respaldados por oro, que podr铆a reemplazar al d贸lar como moneda de reserva del mundo. Para evitar que esto suceda y hacerse con el control de la vasta riqueza natural de Rusia que promete grandes ganancias, Wall Street y la Casa Blanca est谩n llevando a cabo una estrategia de cambio de r茅gimen en Mosc煤, haciendo todo lo posible para reemplazar al gobierno ruso por uno que est茅 tan subordinado a los intereses de los Estados Unidos como el del primer ministro ucraniano Yatseniuk y sus compinches de los bancos de inversi贸n en Kiev.

Uno de los medios para este fin es la integraci贸n de Ucrania en la OTAN con el prop贸sito de intensificar la amenaza militar contra Rusia. Sin embargo, como la UE – y Alemania en particular, parecen no estar dispuestos a unir sus fuerzas en una guerra contra Rusia (no por consideraciones humanitarias, sino debido a su dependencia del gas y petr贸leo ruso y su previsi贸n de un nuevo orden monetario mundial ya no dominado por Estados Unidos) y como la mayor铆a de los estadounidenses, a pesar de las campa帽as de demonizaci贸n de Vladimir Putin en los medios de comunicaci贸n masiva, no est谩n dispuestos a apoyar una guerra que les costar铆a m谩s dinero y m谩s vidas que cualquier guerra en el pasado y podr铆an terminar en una cat谩strofe nuclear, el prop贸sito principal del gobierno de Estados Unidos y del FMI en Ucrania es profundizar y ampliar los ya existentes conflictos econ贸micos, sociales y 茅tnicos. De esta manera, pretenden forzar a Vladimir Putin a involucrarse en una guerra prolongada y costosa que debilitar铆a su posici贸n y eventualmente allanar el camino para la instalaci贸n de nuevos gobernantes en Mosc煤.

Mirando a Ucrania como parte de la actual lucha geopol铆tica, uno puede ver que los nuevos pr茅stamos del FMI a Ucrania, anunciados por Christine Lagarde, son cualquier cosa antes que un "punto de inflexi贸n" en direcci贸n a la estabilizaci贸n del pa铆s. Conducen al indecible sufrimiento humano y contribuir谩n a aumentar el rastro de sangre que Ms Lagarde y el FMI est谩n tan acostumbrados a dejar atr谩s tras intervenir bajo el pretexto de "ayudar a" los pa铆ses en tiempos dif铆ciles.
 Fuente
Ernst Wolff es un periodista independiente y autor del libro "Saqueo del mundo. La historia y la pol铆tica del FMI", publicado por TectumVerlag, Alemania.
Global Research, February 17, 2015
http://www.globalresearch.ca/imf-loans-to-ukraine-deadly-economic-medicine-aimed-at-total-destabilization/5431677
Traducci贸n CIAR  
 
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Saquear el Mundo: Historia y Pol铆tica del FMI 

El siguiente texto es el pr贸logo del libro de Ernst Wolff titulado: Saquear el Mundo: La Historia y Pol铆tica del FMI, © Tectum Verlag Marburg, 2014, ISBN 978-3-8288-3438-5

Ninguna otra organizaci贸n financiera ha afectado la vida de la mayor铆a de la poblaci贸n mundial m谩s profundamente en los 煤ltimos cincuenta a帽os como el Fondo Monetario Internacional (FMI). Desde su creaci贸n despu茅s de la Segunda Guerra Mundial, ha ampliado su 谩mbito de influencia a los rincones m谩s remotos de la Tierra. Entre sus miembros figuran actualmente 188 pa铆ses de los cinco continentes.

Durante d茅cadas, el FMI ha sido activo principalmente en 脕frica, Asia y Am茅rica del Sur. Apenas hay un pa铆s en estos continentes tal que sus pol铆ticas no han sido llevadas a cabo en estrecha colaboraci贸n con los respectivos gobiernos nacionales. Cuando la crisis financiera mundial estall贸 en 2007, el FMI centr贸 su atenci贸n en el norte de Europa. Desde el inicio de la crisis del euro en 2009, su enfoque principal se ha desplazado hacia el sur de Europa.

Oficialmente, la principal tarea del FMI consiste en la estabilizaci贸n del sistema financiero mundial y ayudar a los pa铆ses en problemas en tiempos de crisis. En realidad, sus operaciones son m谩s una reminiscencia de un ej茅rcito en una guerra. Dondequiera que interviene, socava la soberan铆a de los Estados, oblig谩ndoles a poner en pr谩ctica medidas que son rechazadas por la mayor铆a de la poblaci贸n, lo que deja detr谩s un amplio rastro de devastaci贸n econ贸mica y social.

Para la consecuci贸n de sus objetivos, el FMI nunca recurre a la utilizaci贸n de armas o soldados. Simplemente aplica los mecanismos del capitalismo, en concreto las de cr茅dito. Su estrategia es tan simple como efectiva: Cuando un pa铆s se encuentra con dificultades financieras, proporciona apoyo en forma de pr茅stamos. A cambio, exige la aplicaci贸n de medidas que sirvan para garantizar la solvencia del pa铆s con el fin de permitir el reembolso de estos pr茅stamos.

Debido a su estatus global como “prestamista de 煤ltima instancia” los gobiernos por lo general no tienen m谩s remedio que aceptar la oferta del FMI y someterse a sus t茅rminos – por lo tanto quedar atrapados en una telara帽a de la deuda del inter茅s compuesto a la que cada vez se va enredado m谩s. La “mala hierba” resultante en el presupuesto del Estado y la econom铆a nacional es inevitable, conduciendo a un deterioro de su situaci贸n financiera, que el FMI a su vez utiliza como pretexto para exigir siempre nuevas concesiones en forma de “programas de austeridad”.

Las consecuencias son desastrosas para la gente com煤n de los pa铆ses afectados (que son en su mayor铆a de bajos ingresos), ya que sus gobiernos siguen el mismo patr贸n, los efectos de la austeridad repercuten mayoritariamente a los asalariados y los pobres.

De esta manera, los programas del FMI han costado a millones de personas sus puestos de trabajo, se les niega el acceso a una atenci贸n sanitaria adecuada, un buen funcionamiento de los sistemas de educaci贸n y una vivienda digna. Con los inevitables efectos en el aumento de las personas sin hogar, los ancianos despojados de los frutos del trabajo de toda la vida, , la reducci贸n de la esperanza de vida y el aumento de la mortalidad infantil.

En el otro extremo de la escala social, sin embargo, las pol铆ticas del FMI han ayudado a que un peque帽o grupo de ultra-ricos aumente sus grandes fortunas, incluso en tiempos de crisis. Sus medidas han contribuido de manera decisiva al hecho de que la desigualdad global ha asumido niveles hist贸ricamente sin precedentes. La diferencia de ingresos entre un astro rey y un mendigo al final de la Edad Media palidece en comparaci贸n con la diferencia entre un gerente de fondos de cobertura y un destinatario a alguna ayuda social de hoy.

Aunque estos hechos son universalmente conocidos y cientos de miles de personas han protestado por los efectos de sus medidas en las 煤ltimas d茅cadas, a menudo arriesgando sus vidas, el FMI se aferra tenazmente a su estrategia. A pesar de todas las cr铆ticas y a pesar de las consecuencias sorprendentemente perjudiciales de sus acciones, todav铆a cuenta con el apoyo incondicional de los gobiernos de todas las naciones l铆deres industriales.

¿Por qu茅? ¿C贸mo puede ser que una organizaci贸n que produce tan inmenso sufrimiento humano en todo el mundo sigue actuando con impunidad y con el respaldo de las fuerzas m谩s poderosas de nuestro tiempo? ¿En inter茅s de qui茅n funciona el FMI? ¿Qui茅n se beneficia de sus acciones?

El prop贸sito de este libro es responder a estas preguntas.

La Conferencia de Bretton Woods:

El Comienzo del Chantaje

Mientras que la Segunda Guerra Mundial todav铆a estaba en su apogeo en Europa, en julio de 1944, los Estados Unidos invit贸 a las delegaciones de 44 pa铆ses a la peque帽a estaci贸n de esqu铆 de Bretton Woods, New Hampshire. El objetivo oficial de la conferencia, que se celebr贸 durante tres semanas en el lujoso “Mount Washington” hotel, fue definir las caracter铆sticas b谩sicas de un orden econ贸mico para el per铆odo posterior a la guerra y para proporcionar las bases de un sistema que permita estabilizar la econom铆a mundial y evitar un retorno a la situaci贸n que hab铆a existido entre las dos guerras mundiales. La d茅cada de 1930, en particular, se distinguen por la alta inflaci贸n, las barreras comerciales, fluctuando fuertemente los tipos de cambio, la escasez de oro y una ca铆da de la actividad econ贸mica en m谩s de un 60%. Adem谩s, las tensiones sociales hab铆an amenazado constantemente con romper el orden establecido.

La conferencia fue precedida por varios a帽os de negociaciones secretas entre la Casa Blanca y Downing Street, que ya hab铆a estado trabajando en planes para un nuevo orden monetario mundial desde 1940. Un comentario del jefe de la delegaci贸n brit谩nica, el economista Lord Keynes registr贸, arroja luz sobre la actitud de la 茅lite hacia los intereses y preocupaciones de los pa铆ses m谩s peque帽os: “Veinti煤n pa铆ses han sido invitados que claramente no tienen nada que aportar , solo gravar la tierra … El monopolio m谩s monstruoso montado durante a帽os”.

Durante el transcurso de la conferencia, se hizo cada vez m谩s claro hasta qu茅 punto el equilibrio global de poder se hab铆a desplazado, situando en desventaja a Gran Breta帽a. El excesivo gasto en la guerra hab铆a convertido al pa铆s, ya muy debilitado por la Primera Guerra Mundial, en el mayor deudor del mundo y lo empuj贸 al borde de la insolvencia. La econom铆a de Gran Breta帽a estaba arrodillada y el surgimiento de los movimientos de liberaci贸n de todo el mundo anunciaba la ruptura definitiva de su imperio colonial.

El vencedor indiscutible de la Segunda Guerra Mundial, sin embargo, fue Estados Unidos. Habi茅ndose convertido en el mayor acreedor internacional, llev谩ndose cerca de dos tercios de las reservas mundiales de oro y poseyendo la mitad de toda la producci贸n industrial mundial. En contraste con la mayor铆a de los pa铆ses europeos, su infraestructura estaba intacta y mientras que su delegaci贸n participaba en las negociaciones de Bretton Woods, el estado mayor del ej茅rcito de Estados Unidos plane贸 un asalto nuclear sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki para hacer hincapi茅 en la afirmaci贸n de los Estados Unidos como el dominante global.

Como resultado de este nuevo equilibrio de poder, el plan de Lord Keynes para un nuevo orden econ贸mico fue rechazado de plano. Este era que, ante un pa铆s con problemas en el equilibrio de pagos, hab铆a propuesto una “uni贸n de pagos internacionales” que habr铆a dado a los pa铆ses que sufren de una balanza de pagos negativa un acceso m谩s f谩cil a los pr茅stamos introduciendo una unidad de cuenta internacional llamada “Bancor” que habr铆a servido como una moneda de reserva.

Los EE.UU., sin embargo, no estaban dispuestos a asumir el papel de un acreedor importante en el plan de Keynes. El l铆der de la delegaci贸n, el economista Harry Dexter White, a su vez, present贸 su propio plan, que finalmente fue adoptado por la conferencia. Este “Plan Blanco” conceptualiz贸 un sistema monetario mundial nunca antes visto en la historia del dinero. El d贸lar estadounidense deb铆a constituir su 煤nico centro e iba a ser vinculado a todas las dem谩s monedas a un tipo de cambio fijo, mientras que su relaci贸n de intercambio con el oro deb铆a ser fijado en 35 d贸lares por onza de oro. El plan fue complementado por las demandas estadounidenses para el establecimiento de varias organizaciones internacionales dise帽adas para supervisar el nuevo sistema y estabilizarlo mediante la concesi贸n de pr茅stamos a los pa铆ses que se enfrentar铆an a problemas en la balanza de pagos.

Despu茅s de todo, Washington, debido a su tama帽o y r谩pido crecimiento econ贸mico, ten铆a que seguir adelante con el fin de obtener acceso a las materias primas y crear oportunidades de ventas globales por su sobreproducci贸n. Esto requer铆a la sustituci贸n de la moneda hasta el momento m谩s utilizada, la libra esterlina, por el d贸lar. Adem谩s, el tiempo parec铆a maduro para la sustituci贸n de la City de Londres por Wall Street, por tanto, el establecimiento de los EE.UU. en su nueva posici贸n como el punto focal del comercio internacional y las finanzas mundiales era factible.

El oro-d贸lar y el establecimiento de tipos de cambio fijos reintroduciendo parcialmente el patr贸n oro, que hab铆a existido entre 1870 y el estallido de la Primera Guerra Mundial – aunque bajo circunstancias muy diferentes, se llev贸 a cabo. Al fijar los tipos de cambio con el d贸lar estadounidense, Washington priv贸 a todos los dem谩s pa铆ses participantes en el derecho a controlar su propia pol铆tica monetaria para la protecci贸n de sus industrias nacionales – un primer paso para restringir la soberan铆a del resto del mundo por la empresa dominante: Estados Unidos.

La distribuci贸n de los derechos de voto propuesto por los EE.UU. para las organizaciones propuestas tambi茅n estaba lejos de ser democr谩tico. Los pa铆ses miembros no deb铆an ser tratados por igual o asignar los derechos de voto de acuerdo con el tama帽o de su poblaci贸n, sino que corresponde a las contribuciones que pagan – lo que significa que Washington, a trav茅s de su superioridad financiera, ten铆a asegurado un control absoluto sobre todas las decisiones. El hecho de que la dictadura racista del apartheid en Sud谩frica fue invitado a convertirse en miembro fundador del FMI arroja una luz reveladora sobre el papel que jugaron las consideraciones humanitarias en el proceso.

El gobierno de Estados Unidos ten铆a la sensaci贸n de que no iba a ser f谩cil ganarse a la opini贸n p煤blica para un proyecto tan evidentemente en contradicci贸n con el esp铆ritu de la Constituci贸n de Estados Unidos y la comprensi贸n de muchos estadounidenses de la democracia. Por tanto, los verdaderos objetivos del FMI fueron ofuscados con gran esfuerzo y pasaron por alto con la ret贸rica vac铆a de “libre comercio” y la “abolici贸n del proteccionismo”. The New York Herald-Tribune habl贸 de la “campa帽a de propaganda m谩s grande en la historia del pa铆s”.

La primera tarea del FMI era escudri帽ar todos los Estados miembros con el fin de determinar sus respectivas tasas de contribuci贸n. Despu茅s de todo, el Fondo ejercer铆a a largo plazo la funci贸n de “vigilancia” para la protecci贸n del sistema. Por tanto, los EE.UU. reclamaba para s铆 el derecho a ser informado permanentemente acerca de las condiciones financieras y econ贸micas de todos los pa铆ses involucrados.

Seis meses despu茅s de la conferencia, los brit谩nicos pidieron ayuda. Sin m谩s pre谩mbulos Washington at贸 un pr茅stamo de 3750 millones de d贸lares, necesitados con urgencia por el Reino Unido para pagar sus deudas de guerra, con la condici贸n de que Gran Breta帽a se sometiera a los t茅rminos del acuerdo sin ning煤n pero. Menos de dos semanas despu茅s, Downing Street cedi贸 al chantaje de Washington y consinti贸.

El 27 de diciembre de 1945, 29 gobiernos firmaron el acuerdo final. En enero de 1946, representantes de 34 naciones se reunieron para una reuni贸n de presentaci贸n de la Junta de Gobernadores del FMI y el Banco Mundial en Savannah, Georgia. En esta ocasi贸n, Lord Keynes y sus compatriotas quedaron una vez m谩s, condenados al ostracismo: Contrariamente a su propuesta de establecer la sede del FMI, que mientras tanto hab铆a sido declarada una agencia especializada de las Naciones Unidas, en Nueva York, el gobierno de Estados Unidos insisti贸 en su derecho a determinar la ubicaci贸n 煤nicamente por s铆 mismo. El 1 de marzo de 1947, el FMI finalmente asumi贸 sus operaciones en el centro de Washington.

Las reglas para la membres铆a en el FMI eran simples: Los pa铆ses candidatos tuvieron que abrir sus libros y fueron rigurosamente examinados y evaluados. Despu茅s de que tuvieran que depositar una cierta cantidad de oro y pagar su contribuci贸n financiera a la organizaci贸n en funci贸n de su poder econ贸mico. A cambio, se les asegur贸 que en el caso de problemas de balanza de pagos ten铆an derecho a un cr茅dito de un alcance hasta la de su contribuci贸n – a cambio de tasas de inter茅s determinadas por el FMI y la obligaci贸n por contrato de garantizar la liquidaci贸n de sus deudas con el FMI antes que todos los dem谩s.

El FMI finalmente recibi贸 un capital inicial de 8.8 mil millones de d贸lares de sus Estados miembros que pagaron el 25% de sus contribuciones en oro y el 75% en su propia moneda. Los Estados Unidos se asegur贸 la tasa m谩s alta mediante el dep贸sito de 2900 millones. La cantidad era el doble de la Gran Breta帽a y garantizaba de los Estados Unidos no s贸lo los derechos de voto doble, sino tambi茅n el bloqueo de los derechos de las minor铆as y el derecho de veto.

El FMI fue dirigido por una Junta de Gobierno, a los que doce consejeros ejecutivos estaban subordinados. Siete de ellos fueron elegidos por los miembros del FMI, los otros cinco fueron nombrados por los pa铆ses m谩s grandes, liderado por los EE.UU.. Las oficinas del FMI, as铆 como las de su organizaci贸n hermana, el Banco Mundial, se establecieron en la Avenida Pennsylvania en Washington a poca distancia de la Casa Blanca.

Seg煤n los estatutos originales del FMI, 茅ste ten铆a los objetivos, entre otros:
Promover la cooperaci贸n internacional en el 谩mbito de la pol铆tica monetaria,
Facilitar la expansi贸n y el crecimiento equilibrado del comercio internacional,
Promover la estabilidad del tipo de cambio y ayudar en el establecimiento de un sistema multilateral de pagos,
Proporcionar a los pa铆ses miembros que enfrentan problemas en balanza de pagos con el acceso temporal a los recursos generales del Fondo y con las garant铆as adecuadas,
Acortar la duraci贸n y aminorar el grado de desequilibrio en las balanzas de pagos de los pa铆ses miembros.

Estos t茅rminos oficiales hacen que parezca como si el FMI es una instituci贸n imparcial, colocada por encima de las naciones e independiente de influencias pol铆ticas, su principal objetivo consiste en la gesti贸n de la econom铆a mundial de una manera tan ordenada como sea posible, corrigiendo r谩pidamente los fallos de funcionamiento. Esto no es casualidad. Esta impresi贸n fue la intenci贸n de los autores y de hecho ha logrado el efecto deseado: Es exactamente esta idea la que se ha transmitido al p煤blico mundial por m谩s de seis d茅cadas por parte de los pol铆ticos, los cient铆ficos y los medios de comunicaci贸n internacionales.

De hecho, el FMI, desde el principio, ha sido controlada por, y adaptada a los intereses de los Estados Unidos, dise帽ado para asegurar la dominaci贸n del mundo econ贸mico de la nueva superpotencia militar. Para ocultar estas intenciones a煤n m谩s eficazmente, los padres fundadores del FMI en 1947 comenzaron una tradici贸n que la organizaci贸n ha mantenido hasta nuestros d铆as – la designaci贸n de un no estadounidense en el cargo de director gerente.

El primer extranjero, elegido en 1946, fue Camille Gutt de B茅lgica. Como ministro de Finanzas de su pa铆s durante la Segunda Guerra Mundial, el economista formado hab铆a ayudado a los brit谩nicos a cubrir sus gastos de guerra prest谩ndoles oro belga. Su gobierno hab铆a ayudado a los aliados mediante el suministro de cobalto y cobre de la colonia belga del Congo y apoyado al gobierno de Estados Unidos con las entregas secretas de uranio congole帽o para su programa nuclear. En 1944 realiz贸 a cabo una reforma monetaria dr谩stica (m谩s tarde conocida como la “operaci贸n Gutt”) que cost贸 a la poblaci贸n trabajadora de B茅lgica grandes cantidades de sus ahorros.

Gutt dirigi贸 el FMI entre 1946 y 1951. Durante su mandato se centr贸 en gran medida en la aplicaci贸n y seguimiento de los tipos de cambio fijos, inici谩ndose as铆 una nueva era de estabilidad hasta ahora desconocida para los EEUU y las corporaciones internacionales en la exportaci贸n de bienes y en la compra de materias primas. Tambi茅n allan贸 el camino para los grandes bancos de Estados Unidos que trataban de hacer frente a los cr茅ditos a escala internacional y abri贸 los mercados de todo el mundo al capital financiero internacional en busca de oportunidades de inversi贸n.

Cambios pol铆ticos importantes en mundo despu茅s de la Segunda Guerra Mundial causaron considerables dolores de cabeza para el FMI, ya que limitan el alcance de la organizaci贸n. Por encima de todo, la Uni贸n Sovi茅tica se aprovech贸 de la situaci贸n de la posguerra, que se caracteriz贸 por la divisi贸n del mundo entre las dos grandes potencias y el dibujo de las nuevas fronteras en Europa. Aun contando con la socializaci贸n de los medios de producci贸n por la Revoluci贸n Rusa de 1917, los funcionarios de Stalin sellaron el llamado “bloque del Este” de Occidente con el fin de introducir la planificaci贸n econ贸mica central en estos pa铆ses. El principal objetivo de la burocracia sovi茅tica, sin embargo, no era hacer cumplir los intereses de los trabajadores, sino para asegurar la subordinaci贸n del bloque del este bajo sus propios intereses con el fin de saquear estos pa铆ses. En cualquier caso, la fragmentaci贸n de Europa del Este significaba que Polonia, Alemania Oriental, Checoslovaquia, Hungr铆a, Rumania, Bulgaria y otros mercados se convirtieron en 谩reas en blanco para el capital financiero internacional.

La toma del poder por Mao Zedong en 1949 y la introducci贸n de una econom铆a planificada en China por el Partido Comunista priv贸 a los inversores occidentales de otro gran mercado y, finalmente, condujo a la Guerra de Corea. Con la implementaci贸n de su pol铆tica de “contenci贸n” cerca de la esfera de influencia de la Uni贸n Sovi茅tica, los EE.UU. aceptaron t谩citamente la p茅rdida de cuatro millones de vidas s贸lo para entregar un mensaje claro al resto del mundo: que el mayor poder econ贸mico en la tierra ya no permanecer铆a pasivo si se le niega el acceso a cualquier mercado.

El boom de la posguerra: El FMI proyecta su red

Los a帽os de la posguerra se caracterizaron por el r谩pido crecimiento econ贸mico de todos los principales pa铆ses industrializados, tambi茅n conocido como el “milagro econ贸mico”. Aunque los pr茅stamos del FMI jugaron un papel menor durante este tiempo, el liderazgo de la organizaci贸n no permaneci贸 inactivo. Por el contrario, el segundo jefe del FMI, Ivar Rooth, ex gobernador del Banco Central de Suecia y ex Director del Banco de Pagos Internacionales de Basilea, estableci贸 un curso que iba a adquirir gran importancia en la historia posterior de la organizaci贸n – la introducci贸n de la condicionalidad, es decir, el establecimiento de requisitos obligatorios para la concesi贸n de pr茅stamos.

Harry Dexter White ya hab铆a hecho una propuesta en este sentido en la Conferencia de Bretton Woods, pero se encontr贸 con una fuerte resistencia de los brit谩nicos. Mientras tanto, sin embargo, la posici贸n de Gran Breta帽a hab铆a seguido deterior谩ndose. Las ex colonias, principalmente en 脕frica, luchaban por su independencia, y en el Medio Oriente la crisis de Suez se avecinaba – proporcionando a los EE.UU. una oportunidad para avanzar en sus propios intereses en el FMI con m谩s fuerza.

Mediante el establecimiento de los llamados “acuerdos stand-by”, Ivar Rooth a帽adi贸 el principio de “condicionalidad” a la caja de herramientas del FMI. La concesi贸n de pr茅stamos ya era sometida a condiciones que iban mucho m谩s all谩 de la especificaci贸n de los plazos de los pr茅stamos y el nivel de las tasas de inter茅s.

La aplicaci贸n de estas medidas, que se endurecieron despu茅s de la derrota de Gran Breta帽a en Suez llev贸 a un aumento de las tensiones en las relaciones anglo-estadounidenses, los estrategas del FMI desarrollaron una estrategia que les ayud贸 a enga帽ar anticipadamente al p煤blico. A partir de 1958, oblig贸 a los gobiernos de los pa铆ses deudores a la elaboraci贸n de “cartas de intenci贸n” en la que ten铆an que expresar su voluntad de emprender “esfuerzos razonables” para dominar sus problemas en la balanza de pagos. Esto hizo que las medidas requeridas por el FMI parecieran como si fuera el pa铆s el que las propusiera.

Pero incluso eso no fue suficiente para el FMI. Como paso siguiente, los pr茅stamos que deb铆an desembolsarse se cortaron en tramos (“phasing”) y por lo tanto supeditar a la sumisi贸n del pa铆s deudor respectivo. Adem谩s, el FMI insisti贸 (y todav铆a insiste) que los acuerdos entre el FMI y sus deudores no se deben considerar como tratados internacionales y por lo tanto no deben estar sujetos a la aprobaci贸n parlamentaria. Por 煤ltimo, el FMI decret贸 que cualquier acuerdo no estaba destinado a la vista del p煤blico y tuvo que ser tratado como informaci贸n clasificada – un r茅gimen que se aplica a d铆a de hoy.

En 1956 se celebr贸 una reuni贸n en Par铆s de importancia hist贸rica para el desarrollo posterior del FMI. Luchando para pagar un pr茅stamo, Argentina tuvo que sentarse con sus pa铆ses acreedores y representantes del FMI a fin de discutir lass nuevas condiciones impuestas a la misma. La reuni贸n tuvo lugar en las oficinas del ministro franc茅s de Finanzas, Pierre Pflimlin. En los a帽os siguientes, se celebraron reuniones entre representantes del FMI, los acreedores y los deudores con frecuencia en el mismo lugar, evolucionando gradualmente en conferencias mensuales fijas que iban a ser conocidas como el “Club de Par铆s”. Un 谩mbito de decisiones extremadamente importantes fueron tomadas en este marco – sin el consentimiento parlamentario y oculto a los ojos del p煤blico. Los bancos comerciales de todo el mundo pronto reconocieron la importancia de estas conferencias, y por lo tanto comenzaron su propio “Club de Londres”, cuyas reuniones generalmente ten铆an (y todav铆a tienen) lugar simult谩neamente con los del Club de Par铆s.

El FMI posteriormente trabaj茅 en el objetivo de aumentar su potencia de forma masiva en un tiempo relativamente corto. La ola de declaraciones de independencia de los Estados de 脕frica a principios de la d茅cada de 1960 marc贸 el comienzo de una nueva era. Los pa铆ses que hab铆an sido saqueados durante d茅cadas por el colonialismo, ahora ten铆an que encontrar su propio lugar en el mundo y sobre todo en una econom铆a mundial en condiciones r谩pidamente cambiantes. Por lo tanto sus gobiernos necesitaban dinero. Dado que la mayor铆a de estos pa铆ses ofrec铆an a los bancos comerciales muy poca seguridad debido a las tensiones sociales, la inestabilidad pol铆tica y a la, apenas existente infraestructura; el FMI se aprovech贸 de la situaci贸n y ofreci贸 sus servicios como acreedor.

Aunque la mayor铆a de los pa铆ses africanos eran tan pobres que s贸lo se les concedi贸 sumas relativamente modestas, incluso 茅stas tuvieron consecuencias. Las fechas de vencimiento de los pagos de intereses implacablemente aseguraron el establecimiento de un nuevo colonialismo quedando capturados sin problemas en una nueva red de dependencia financiera del FMI.

La organizaci贸n, entre cuyos miembros fundadores s贸lo hab铆a tres pa铆ses de 脕frica – Egipto, Etiop铆a y Sud谩frica – estuvo acompa帽ado por m谩s de 40 estados africanos adicionales entre 1957 y 1969. En 1969, 44 de los 115 miembros eran africanos. A pesar de que representaban m谩s de un tercio de la organizaci贸n en general, el derecho de voto ascend铆a a menos del 5%.

Chile 1973:

Embarcarse en el Sendero del neoliberalismo

El comienzo de la d茅cada de 1970 marc贸 el fin del boom de la posguerra, un per铆odo de veinticinco a帽os de expansi贸n econ贸mica en la que se hab铆an otorgado a los trabajadores de las principales naciones industriales grandes concesiones sociales y hab铆an experimentado una mejora hasta ahora desconocida de su nivel de vida. Fue la desintegraci贸n interna del sistema de Bretton Woods, lo que provoc贸 el final de ese per铆odo. Como resultado del aumento de la inversi贸n estadounidense en el exterior y la escalada de gastos militares – en particular para la guerra de Vietnam – la cantidad de d贸lares a nivel mundial en circulaci贸n hab铆a aumentado continuamente. Todos los intentos por parte del gobierno de Estados Unidos de poner la presente proliferaci贸n bajo control hab铆an fracasado porque el capital de Estados Unidos se hab铆a mezclado con el capital extranjero y ninguna naci贸n en la tierra era capaz de frenar esta masiva concentraci贸n de poder financiero.

En 1971, los Estados Unidos, por primera vez en su historia, incurrieron en un d茅ficit en la balanza de pagos. Al mismo tiempo, el desequilibrio entre la oferta de d贸lares mundial y reservas de oro almacenado en Fort Knox hab铆a alcanzado tales dimensiones que incluso el precio del oro lleg贸 a 38,00 d贸lares y luego a 42,20 d贸lares, por lo que el d贸lar ya no pod铆a garantizar su cambio frente a la onza de oro. El 15 de agosto de 1971, el presidente estadounidense Nixon sac贸 el freno y se rompi贸 el v铆nculo entre el oro y el d贸lar, mostrando la arrogancia t铆pica de una superpotencia por no consultar a ning煤n aliado.

En diciembre de 1971, en una conferencia del grupo G10, fundada en 1962 por los diez pa铆ses m谩s industrializados del mundo, se decidi贸 por una alineaci贸n de los tipos de cambio, lo que provoc贸 un reajuste del valor del d贸lar frente a otras monedas. Esto llev贸 a una devaluaci贸n del d贸lar, que iba desde el 7,5% frente a la d茅bil lira italiana al 16,9% frente al fuerte yen japon茅s. En febrero de 1973, el d贸lar se devalu贸 de nuevo, pero pronto se hizo evidente que el sistema de tipos de cambio fijos ya no pod铆a sostenerse. En marzo de 1973, el G-10 y otros pa铆ses industrializados introdujeron el sistema de tipos de cambio flexibles establecidos por los bancos centrales – sin consultar a un 煤nico pa铆s fuera de la G 10 y a pesar del hecho de que el art铆culo del nuevo r茅gimen descaradamente contradec铆a el 6潞 del documento fundacional del FMI sobre los tipos de cambio fijos y la estabilidad monetaria.

Con la hist贸rica abolici贸n de los tipos de cambio fijos se termin贸 con las tareas b谩sicas del FMI. El 煤nico papel que le qued贸 fue el de un prestamista a cargo de la asignaci贸n de los fondos y su condicionalidad, con derecho a inspeccionar las cuentas de los solicitantes y as铆 ejercer influencia directa en sus pol铆ticas. Sin embargo, fue precisamente esta funci贸n para la que no tardar铆an en darse condiciones extremadamente favorables.

En 1973, los miembros de la Organizaci贸n de Pa铆ses Exportadores de Petr贸leo (OPEP), que hab铆a sido fundada en 1960, utilizaron la Guerra de Yom Kipur entre Egipto e Israel para frenar la cantidad de aceite suministrado (“embargo de petr贸leo”) y aumentar dr谩sticamente los precios del petr贸leo. Esto dio lugar a un enorme aumento en las ganancias de las compa帽铆as petroleras y los pa铆ses productores de petr贸leo. Estas ganancias fueron a parar a los bancos comerciales, que a su vez trataron de utilizarlos en inversiones rentables. A medida que la econom铆a mundial entr贸 en recesi贸n en 1974-1975 y las oportunidades de inversi贸n en los pa铆ses industrializados se redujo, la parte del le贸n del dinero tom贸 la forma de pr茅stamos a los pa铆ses del tercer mundo en Asia, 脕frica y Am茅rica del Sur, que – debido a su aumento de gastos despu茅s de la subida de los precios del petr贸leo – necesitaron urgentemente dinero. El propio FMI respondi贸 a las crecientes necesidades de cr茅dito de los pa铆ses en desarrollo mediante la introducci贸n del “Servicio Ampliado del Fondo” en 1974, de la que los pa铆ses miembros pod铆an obtener cr茅ditos de hasta el 140% de su cuota con plazos de cuatro y medio a diez a帽os.

Aunque la instalaci贸n se cre贸 espec铆ficamente para financiar las importaciones de petr贸leo que tanto se necesitaban, el FMI -, as铆 como los bancos – se preocupaban poco en lo que el dinero se gast贸 realmente. Tanto si se fue directamente a los bolsillos de los dictadores como Mobutu en Zaire, Saddam Hussein en Irak o de Suharto en Indonesia – o bien se dilapid贸, se transfiri贸 a cuentas extranjeras secretas o se utiliz贸 para fines militares; en cada caso, hizo subir la deuda nacional – no le importaba al FMI ni a los bancos siempre y cuando recibieran sus pagos de intereses con regularidad.

Sin embargo, la situaci贸n cambi贸 abruptamente cuando Paul Volcker, el nuevo presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, elev贸 su tasa de inter茅s preferencial (el tipo de inter茅s al que los bancos comerciales pueden obtener dinero de los bancos centrales) en un 300% con el fin de reducir la inflaci贸n en 1979. El Estados Unidos se meti贸 en otra recesi贸n, lo que significaba que se necesitaban menos materias primas, debido a la menor actividad econ贸mica.

Para muchos pa铆ses en desarrollo la combinaci贸n de la bajada de la demanda, la ca铆da de precios de las materias primas y la subida de las tasas de inter茅s se tradujo en que no pod铆an cumplir con sus obligaciones de pago a los bancos internacionales. Una crisis financiera masiva cern铆a. La carga de la deuda de los pa铆ses en desarrollo a principios de 1980 ascendi贸 a un total de 567 mil millones de d贸lares. Un incumplimiento de pago de esta magnitud habr铆a llevado al colapso de muchos bancos occidentales y por lo tanto tuvo que ser evitado a toda costa.

Fue en este punto que el FMI tuvo su primera gran oportunidad de entrar en el escenario como prestamista de 煤ltima instancia. Si bien su 谩rea de comunicaci贸n difund铆a la idea de que la organizaci贸n estaba trabajando en planes de rescate con el fin de “ayudar” a los pa铆ses endeudados, el Fondo se aprovech贸 de su posici贸n de monopolio indiscutible y empat贸 el otorgamiento de pr茅stamos a condiciones muy duras.

En primer lugar, un golpe militar apoyado por la CIA en Chile en septiembre de 1973 hab铆a terminado con el gobierno de presidente socialista Salvador Allende y tra铆do al dictador fascista Augusto Pinochet al poder. Pinochet inmediatamente revirti贸 las nacionalizaciones de Allende, pero no encontr贸 remedio contra la inflaci贸n galopante. En un intento por recuperar el control de la situaci贸n, 茅l se apoy贸 en el grupo de 30 economistas chilenos (conocidos como los “Chicago Boys” porque hab铆an estudiado en la Escuela de Econom铆a de Chicago bajo el ganador del Premio Nobel Milton Friedman) los cuales propusieron una l铆nea de trabajo claramente definida: la supresi贸n de cualquier tipo de oposici贸n pol铆tica y sindical y aplastar los conflictos laborales y, al mismo tiempo llevando a cabo un programa de austeridad radical sobre la base de las ideas neoliberales.

En unas semanas se desarroll贸 un amplio cat谩logo de medidas. Se llam贸 a una dr谩stica limitaci贸n de la oferta monetaria, a los recortes en el gasto p煤blico, a los despidos en el sector p煤blico, a la privatizaci贸n de la asistencia sanitaria y la educaci贸n, a los recortes salariales y a aumentos de impuestos para la clase trabajadora, mientras que al mismo tiempo se redujeron los aranceles y los impuestos corporativos.

Tanto Pinochet y sus socios, que fueron presentados al p煤blico como un “gobierno de tecn贸cratas”, cumplieron con su parte del acuerdo hasta la empu帽adura. Mientras el dictador violentamente aplast贸 toda oposici贸n con medidas dr谩sticas del gobierno y asegur贸 que muchos disidentes pol铆ticos desaparecieran para siempre, los “Chicago Boys” lanzaron un asalto frontal a la poblaci贸n trabajadora. Condujeron el desempleo, que se hab铆a mantenido en el 3% en 1973, al 18,7% a finales de 1975, impulsando al mismo tiempo la inflaci贸n al 341% y la ca铆da de los segmentos m谩s pobres de la poblaci贸n en la pobreza a煤n m谩s profunda. Los impactos del programa en realidad agravaron el problema de la desigualdad social en las d茅cadas venideras: En 1980, el 10% m谩s rico de la poblaci贸n chilena acumul贸 el 36,5% de la renta nacional, ampli谩ndose su participaci贸n al 46,8% en 1989, mientras que al mismo tiempo la del 50% m谩s pobre se redujo del 20,4% al 16,8%.

Durante su sangriento golpe, Pinochet hab铆a confiado plenamente en el apoyo activo de la CIA y el Departamento de Estado de Estados Unidos en virtud de Henry Kissinger. Al aplicar el programa de austeridad m谩s duro jam谩s llevado a cabo en un pa铆s de Am茅rica Latina, los “Chicago Boys” recibieron el pleno respaldo del FMI. Independientemente de todas las violaciones de los derechos humanos, los pr茅stamos del FMI a Chile se duplicaron en el a帽o siguiente del golpe de Pinochet, s贸lo para cuadruplicalos y quintuplicarlos en los dos a帽os siguientes.

Otra experiencia del FMI es referente al Reino Unido. Con el inexorable declive econ贸mico de Gran Breta帽a en m谩s de dos d茅cadas y media, se hab铆a convertido en el mayor pa铆s prestatario del FMI. De 1947 a 1971, el gobierno de Londres hab铆a dibujado pr茅stamos por un total de 7250 millones de d贸lares. Despu茅s de la recesi贸n de 1974-1975 y los ataques especulativos contra la libra, que hab铆a estado bajo una presi贸n a煤n mayor; en 1976, el gobierno brit谩nico una vez m谩s volvi贸 al FMI en busca de ayuda, los Estados Unidos aprovech贸 la oportunidad para demostrar su poder. Aliarse con los alemanes renacientes, que obligaron al gobierno laborista del primer ministro Harold Wilson a limitar el gasto p煤blico, imponer recortes masivos en programas sociales, seguir una pol铆tica fiscal restrictiva y abstenerse de controles a la importaci贸n. Esta intervenci贸n dr谩stica representaba una invasi贸n hasta esa fecha desconocida en la soberan铆a de un pa铆s prestatario Europeo por un pr茅stamo del FMI.

Fuente

Traducci贸n : Conjugando adjetivos
 

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