Para la burguesía la democracia es relativa: si ganan son electoralistas, si pierden son golpistas. por James Petras


Lo que está atrás de eso son los intereses de clase, por tanto si las elecciones van por el lado populista y nacionalista, son inválidas, como en Ucrania...
 
Análisis de James Petras, lunes 3 de febrero de 2014, 

Héctor Vicente: El diario económico estadounidense 'The Wall Stret Journal' publica hoy una nota sobre la situación en
Argentina, allí dice: “A medida que caen las reservas internacionales de Argentina, una megadevaluación parece inevitable nuevamente. Algunos países aprenden las lecciones de su historia monetaria, pero Argentina es un caso aparte.” En el artículo titulado: "Argentina y la vieja costumbre de devaluar", la periodista Mary Anastasia O'Grady sostuvo que la historia argentina de "200 años de devaluaciones recurrentes es una condición más seria que una adicción. Es patológico". Paralelamente, salió el Jefe de Gabinete argentino, Jorge Capitanich, a cuestionar el aumento de precio de la nafta establecido por la empresa Shell, por considerarlo carente de "razonabilidad técnica" y fundado "solamente en la codicia" de determinados grupos económicos. ¿Cómo analiza Usted la situación del vecino país?

JP: En primera instancia, debemos entender que lo patológico son los reportajes en Estados Unidos y Europa sobre Argentina. Primero, no ubican ningún contexto. Es mentira que Argentina siempre esté cayendo, siempre esté quebrada. No marcan el hecho que de 2003 al 2012 Argentina tuvo diez años de crecimiento dinámico, de aumentos en los gastos sociales, con programas de bienestar social que duplicaron las jubilaciones y pensiones, extendiendo los aumentos y el pago por desempleo, etc. Entonces, el crecimiento y las mejoras sociales están ausentes en esos reportajes.
No hay dudas de que hay una crisis hoy en Argentina, pero por eso no podemos hablar de que es un país en quiebra. Es un país que ha crecido, que tiene mercados externos, tiene capacidad de exportar y mejorar las cuentas externas. Lo que necesita Argentina es una intervención sobre el sector financiero especulativo. Precisamente el sector que el 'Wall Street Journal' y la prensa occidental favorecen. En vez de mejorar la situación, ellos quieren retornar al año 2001 cuando el país estaba hipotecado y el capital extranjero dominaba el mercado financiero, que culminó con un crack que resultó en el 50% del desempleo.
Con esto no quiero decir que todo anda bien, creo que Cristina Fernández de Kirchner ha dado demasiadas facilidades para la especulación del sector financiero, y si quiere mejorar la situación, debe dar una vuelta hacia una mayor estatización de ese sector e incluso nacionalizar los sectores estratégicos, estatizar las exportaciones y poner más instrumentos económicos en las manos de un sector público responsable y que responda al pueblo.
Esa es la alternativa frente a la crisis. Lo que propone el 'Wall Street Journal' es lo peor, es volver a la peor época de corrupción y dependencia de la Argentina.

HV: Claro, aparece acá también el papel de los monopolios, porque la Shell aumentó de un día para otro un 12% el precio de los combustibles, una fuerte medida.
JP: Si. Y además es como un experimento, para ver si esa es la mejor manera de tratar los problemas fiscales, porque aumentar las tarifas es una medida regresiva, afecta a todos los sectores de arriba abajo; y no es selectiva en los efectos. Por ejemplo, aumentar los impuestos sobre los exportadores de agro-minerales me parece mucho mejor para mejorar las cuentas, particularmente las cuentas de energía. Pero tomar medidas generalizadas que afectan a todos, desde el pequeño camionero a la gran industria, me parece una falta de criterio clasita para aplicar medidas de ajuste.

HV: Al cuestionar la suba que impuso la empresa Shell, Jorge Capitanich recordó que el ex presidente Néstor Kirchner en el 2005 llamó a un boicot contra esta empresa.
JP: Si, Pero es el gobierno. Capitanich no puede simplemente hacer denuncias públicas, tiene instrumentos jurídicos y políticos en sus manos para intervenir y rectificar la situación. No debería jugar como un académico, comentando o criticando, es el momento de tomar acciones efectivas.

HV: Hubo elecciones este fin de semana en El Salvador y Costa Rica y en ambos casos habrá segunda vuelta.
JP: Si, en los dos países los partidos más vinculados con los Estados Unidos, más pro imperialistas, más neoliberales fracasaron de forma contundente. Por ejemplo en El Salvador, el partido ARENA (Alianza Republicana Nacionalista) con el candidato Norman Quijano, apenas consiguió el 39% de los votos con un margen de un 10% frente al oficialista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, (FMLN) que llevaba a Salvador Sánchez Cerén como candidato. Le faltó al FMLN un solo punto para ganar en primera vuelta, por lo que no hay dudas de que en la segunda vuelta (que será el 9 de marzo) volverán a ganar. Eso es un repudio a la política pro norteamericana del ARENA, a la política de total desregulación de la Economía y de militarización de la sociedad civil.
En este sentido el FMLN, que no es un partido izquierdista sino que es un partido social liberal, ha hecho algunas mejoras en el bienestar social. Pero frente a la extrema derecha de ARENA, el FMLN tiene una posición apenas progresista, que le permitió mejorar al menos la vida cotidiana, entregar insumos escolares para los niños, mejoró en algo el tema seguridad aunque no es adecuado pero está mejor que antes; y han bajado la represión policial. Allí debemos ubicar las razones de la victoria del centro izquierda en El Salvador.
En el caso de Costa Rica, la situación es muy compleja pero allí también el partido de Laura Chinchilla, el gobernante Partido de Liberación Nacional, que llevaba como candidato a Johnny Araya, consiguió menos del 30% de los votos. Es decir la oposición consiguió un 70% de los votos. Allí se incluye el candidato de centro izquierda Luis Guillermo Solís, del Partido de Acción Ciudadana, que obtuvo el 31% y que irá a segunda vuelta el 6 de abril con Araya. Mientras tanto, el candidato del Frente Amplio Progresista José María Villalta alcanzó el 17%; lo que hace que junto a Solís, obtuvieron casi el 50% de los votos.
Esto es otro fuerte repudio al pro norteamericanismo de los partidos neoliberales y con esto, la corrupción endémica. Costa Rica era un país como Uruguay en décadas pasadas, destacado por su bienestar social; pero últimamente se han deteriorado todos los programas sociales en Salud, Educación, Jubilaciones y Pensiones. Por eso precisamente el electorado votó en contra del partido gobernante.
Es otra expresión de la tendencia en América Latina de buscar soluciones ni radicales ni reaccionarias, es decir buscar avances para recuperar lo mejor del pasado más que para transformar la sociedad. Creo que es una fase intermedia cuando la gente está enfrentando el neoliberalismo, en primera instancia busca soluciones moderadas, pero atrás de eso hay una radicalización, un rechazo al neoliberalismo que puede abrir paso a una mayor radicalización en el futuro. Las ilusiones de los partidos derechistas neoliberales se están desgastando.

HV: ¿Cómo se explica el alto abstencionismo en El Salvador?
JP: Es que hay un desencanto con el Frente Farabundo Martí. La gente cree que es un partido de izquierda por sus antecedentes guerrilleros y marxistas; pero han dado pasos cada vez más de acomodación con el neoliberalismo; han dejado de apoyar la lucha de clases, la lucha de los campesinos y pequeños productores; han dado pasos para que se reagrupen las multinacionales en las zonas de libre comercio; etc.
Pero, como decía, al margen de eso, hay sectores sindicales y de clase media, que votan el mal menor. Entonces, el FMLN para ellos es el mal menor contra la represión feroz y la corrupción extendida de los partidos de derecha. Ante las dos opciones prefieren quedarse con el FMLN y ver dentro de ese proceso si pueden presionarlos para profundizar cambios.

HV: Nos sorprendió la noticia de un estudiante que había tomado 24 alumnos como rehenes en una escuela en las afueras de Moscú; y mató a un policía y a un profesor.
JP: Están imitando a Estados Unidos, estas cosas son cotidianas aquí, porque no hay ningún control de armas. En Estados Unidos hay 300 millones de armas circulando entre la gente, por eso hay asesinatos en shoppings, en escuelas, edificios públicos, etc. Pero si bien aquí es común, en Rusia es raro.
Lo que si debemos considerar es el hecho de que ocurre un incidente así en Rusia y recibe amplia difusión. Me parece una forma de distraer al público porque en Rusia hay menos asesinatos en las escuelas que en cualquier ciudad de Estados Unidos.

HV: ¿En qué otros temas está trabajando actualmente?
JP: En dos cosas. Una es la corrupción generalizada en la Unión Europea. Es como los viejos comentarios que se hacían en las ‘repúblicas bananeras’ donde las dictaduras robaban el Tesoro como François Duvalier en Haití o Anastasio Somoza en Nicaragua, etc. Ahora en Europa hay miles de ‘Somozas’ en oficios políticos.

Las cifras que recibimos ayer es que cada año hay 120.000 millones de euros robados por corrupción. Esto quiere decir que casi todos los líderes, desde Inglaterra, pasando por Francia, Alemania, hasta el sur, está robando. Estas son cifras oficiales.

Además, se da a todos los niveles, desde los gabinetes ministeriales a los parlamentos, las aduanas, etc. todos los funcionarios están involucrados en alguna forma de corrupción, sean sobornos, estafas, etc. Por eso, cuando ellos hablan de problemas en Latinoamérica deben primero mirar en su propia casa, para ver que los mayores ladrones políticos del mundo están en la Unión Europea. Y no tenemos cifras similares de los Estados Unidos porque no se atreven a hacer una investigación. La corrupción está centrada mundialmente en Europa, pero también en los Estados Unidos, China y otros países, que han desarrollado el capitalismo con estafas, sobornos y pillaje del tesoro.

Finalmente, quiero hablar del problema de la democracia. Los países capitalistas hablan mucho de democracia, pero cuando están a punto de perder elecciones, apoyan brotes de disturbios, apoyan golpistas, como podemos ver hoy en Ucrania donde el gobierno electo está bajo ataque, con la intervención directa de Europa y Estados Unidos, tratando de tumbar un gobierno que ganó elecciones libres, democráticas y participativas. Eso indica que cuando a los países capitalistas no les gustan los resultados de las elecciones, de repente se convierten en autoritarios y golpistas.

Pasa lo mismo hoy en Tailandia, donde hay un gobierno electo limpiamente y la oposición, que perdió las elecciones, está bloqueando los resultados. Los pocos resultados que tenemos muestran que el gobierno ha vuelto a ganar las elecciones, pero falta el conteo de seis millones de votos porque la oposición ha bloqueado los lugares de votación. Esos golpistas reciben una prensa amistosa en la 'BBC', el 'Financial Times', el 'New York Times', que los llaman "rebeldes", los llaman opositores, cuestionan al gobierno; pero no tienen razón ninguna al cuestionar las elecciones que sería el proceso democrático, están apoyando la antidemocracia.

Entonces para la burguesía la democracia es relativa, no es un principio. Si ganan son electoralistas, si pierden son golpistas. Lo que está atrás de eso son los intereses de clase, por tanto si las elecciones van por el lado populista y nacionalista son inválidas, si van por el lado del neoliberalismo y el pro imperialismo son válidas. Ese es el criterio burgués y su relación con la democracia, profundamente antidemocrático.

HV: Mencionaba a Ucrania y el propio John Kerry se reunió este fin de semana con los opositores al gobierno de Víktor Yanukóvich.

JP: Si, con los golpistas, los violentos. Y la prensa burguesa habla de protestas pacíficas y hablan de masas de manifestantes. Una masa muy minoritaria. Incluso en la capital, Kiev, han tomado una pequeña parte del la ciudad, menos de la quinta parte; bloquean las plazas centrales. Se les puede ver en la televisión con palos enormes, con cócteles molotov, quemando edificios, atacando policías, violentos; pero no habla de eso la prensa burguesa sino que habla del peligro de represión del gobierno.

Ningún gobierno occidental, mucho menos Estados Unidos, tolera un solo cóctel molotov; si uno toca a un policía va a la cárcel cinco años y si tira un cóctel molotov y causa alguna quemadura, va a la cárcel al menos veinticinco años. Pero allá Kerry, apoyando la oposición, está apoyando a cientos de cócteles molotov y ataques a la policía.

Si estos manifestantes estuvieran haciéndolo aquí en Estados Unidos, incluso en California, te garantizó que no quedan en la calle más de cinco minutos. La policía entra, reprime y los dispersa con balas de plomo, no con balas de plástico. Es una cuestión de su doble criterio. En el mundo occidental apoyan la ley y el orden dentro del marco político. Allá apoyan a cualquier violento y a cualquier extremista

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