¿Justicia y tribunales son la misma cosa?. "El Derecho es la voluntad de la clase dominante erigida en Ley"
"El Derecho es la voluntad de la clase dominante erigida en Ley" K. Marx
"Son los trabajadores organizados quienes conquistan y defienden los derechos"
¿PUEDEN LAS LEYES RESOLVER LAS INJUSTICIAS LABORALES?
Por DAVID REY / REVISTA ESPINETA AMB CARAGOLINS (*).- En
su rol de legitimación del orden social establecido, el Estado
interviene en las relaciones laborales mediante la legislación y la
institucionalización de los procedimientos de mediación y arbitraje. De
esta forma, el Derecho laboral se convierte en un reflejo de la correlación de fuerzas entre la burguesía y el movimiento obrero en cada momento.
En el Estado español, la normativa laboral más avanzada la encontramos en los años 1976 y 1977, coincidente con uno de los momentos más álgidos de huelgas y movilizaciones de trabajadores y trabajadoras.
Con la firma del Estatuto de los Trabajadores, en 1980,
se produce un punto de inflexión: por un lado se ratifica la conquista
de derechos que venían de la etapa anterior y a la par se hacen
numerosas renuncias justificadas por la necesidad de preservar de la paz
y el dialogo social.
El
crecimiento económico de finales del siglo pasado y comienzos de este y
la mejora de las condiciones de vida de toda una generación, han
desarrollado la creencia de que es posible vivir dignamente bajo el
capitalismo
Los siguientes treinta años han
servido para consolidar una nueva realidad sociolaboral que ha
supuesto, entre otras cosas: un aumento del empleo temporal y la
legalización de las ETT, abrir las puertas a la
subcontratación, facilitar el despido (tanto individual como colectivo) y
la reducción de las indemnizaciones, facilitar al empresario la
modificación de las condiciones de trabajo,... todo ello con la
complicidad de las organizaciones sindicales más representativas,
avalando estas medidas en algunos casos o renunciando a combatirlas de
forma contundente instrumentando el miedo a romper la paz social, en
otros.
El último lustro, enmarcado en la actual crisis capitalista, ha servido para dar una vuelta de tuerca más.
Las últimas reformas laborales, la reforma de la negociación colectiva u
otras medidas en el orden económico y social no son meros cambios
legislativos, si no que suponen la imposición de un nuevo modelo en
cuanto a las relaciones laborales se refiere. La fuerza de trabajo,
como una mercancía más, ha de poder comprarse y venderse con la mayor
facilidad y al mínimo coste.
Todo este proceso ha ido acompañado de una pérdida de conciencia de clase entre los trabajadores.
El crecimiento económico de finales del siglo pasado y comienzos de
este y la mejora de las condiciones de vida de toda una generación, han
desarrollado la creencia de que es posible vivir dignamente bajo el
capitalismo. Y a pesar de que el aumento de la conflictividad laboral
abre las posibilidades a procesos de recuperación de conciencia de
clase, son muchos los factores que hacen que estos se debiliten:
descrédito en el sindicalismo, dispersión de los trabajadores y
trabajadoras, des-estructuración social, deriva institucional y judicial
de los conflictos,... La etapa que se ha abierto supone un duro golpe,
además, a la negociación colectiva. El hecho de que tengan preferencia
los convenios de empresa por encima de los sectoriales o la posibilidad
de los empresarios de inaplicar los convenios firmados son medidas que
pretenden debilitar la organización sindical. Llevando la determinación
de las condiciones laborales al ámbito exclusivo de la empresa y
dificultando que los conflictos se expresen en términos de clase. Todo
ello en un momento en el que la organización de los trabajadores en los
centros de trabajo brilla por su ausencia tras 30 años de hegemonía de un modelo sindical basado en la delegación.
Existe todavía entre muchos de nuestros compañeros y compañeras la creencia de que en las leyes y el aparato judicial reside la solución a la injusticia que suponen las medidas que les imponen los empresarios
Qué decir del resto de medidas: facilitar el despido tanto individual como colectivo y abaratar sus costes, poder modificar la jornada laboral según las necesidades de la empresa, control de las bajas médicas en manos de las mutuas privadas
gestionadas por la patronal,... Instalan un horizonte, presente ya en
muchos casos, de precariedad e inestabilidad laboral de por vida.
A pesar de esta realidad, existe todavía entre muchos de nuestros
compañeros y compañeras la creencia de que en las leyes y el aparato
judicial reside la solución a la injusticia que suponen las medidas que
les imponen los empresarios.
Esta creencia se basa en la existencia de "principios elevados" como los de Libertad, Justicia,... que son buenos o malos en sí mismos y sirven por igual para la burguesía como para el proletariado.
Sin embargo, cabe preguntarse ¿Acaso existe la Justicia con mayúsculas, al margen de la realidad material?
En la época feudal, lo justo era la voluntad de Dios, ante la cual los hombres debían agachar la cabeza.
Para la ideología burguesa, la justicia se valora en función de los
intereses individuales de cada uno. Y para la clase trabajadora es
necesario tomar posición por lo que es justo para la gran mayoría de los
explotados y oprimidos, independientemente de las con secuencias que
esto le suponga a uno. Son tres conceptos de justicia antagónicos que
derivan de tres "sellos" de clase diferentes.
Por ello, es importante que nos dirijamos a estos compañeros y
compañeras, más que para lamentarnos por los retrocesos en términos de
derechos laborales que suponen los cambios normativos, para reforzar la
concepción de que las leyes simplemente formalizan estos derechos y los
jueces los interpretan, pero son los trabajadores y trabajadoras
organizados y la movilización colectiva quienes los conquistan y los
defienden.
Se hace necesaria una revisión de los métodos de organización sindical
para adaptarse a la realidad cambiante que impone la patronal.
Ante la falta de estabilidad y la temporalidad del empleo, no basta con
construir lazos en el interior de los centros de trabajo.
Es necesario generar y fomentar espacios que superen esos límites y que
permitan luchar contra la hegemonía cultural que nos impone el
Capital. Sólo así seremos capaces de concebir formas de resistencia que
vayan más allá de las que se nos presentan como posibles, y que lo
único que posibilitan es mantener nuestra explotación.
(*) Título original: "La judicialización de los conflictos laborales".
Publicado en el Número 16 de Espineta amb Caragolings
Tomado de Canarias semanal
"LA FUNCIÓN DE LOS MEDIOS DE MASAS ES FABRICAR EL CONSENTIMIENTO DE LA EXPLOTACIÓN" (VÍDEO). ÁNGELES DÍEZ
Nuestros votos también llevan preguntas . espinet amb caragolins
Comenzaremos
la gacetilla con un breve recuento de los acontecimientos
internacionales del último mes. A nuestro modo de ver lo más
significativo fue el fracaso de golpe de Estado dirigido por el Régimen
de Washington para el 17 de mayo en Macedonia, intentando extender el
caos que vive Ucrania. Éste
MEDIOS ALTERNATIVOS PROYECTAN AUNAR FUERZAS EN LA BATALLA DE LAS IDEAS (VÍDEO)
"¿Puede
un medio de comunicación ser un organizador colectivo?". "¿Por dónde
empezar?". Con estos sugestivos interrogantes se presentaron las jornadas de periodismo y medios de comunicación alternativos organizadas en
Tarragona, entre los días 25 y 27 del pasado mes de marzo, por la revista Espineta amb Caragolins.
Revista Espineta amb Caragolins. nº12... y mucho mas
Nuevos tiempos, la misma imprescindible unidad. Nuevos caminos de lucha. por Red Roja Madrid
"LA FUNCIÓN DE LOS MEDIOS DE MASAS ES FABRICAR EL CONSENTIMIENTO DE LA EXPLOTACIÓN" (VÍDEO). ÁNGELES DÍEZ
Video. Cuarto Poder: los medios en la sociedad de la información. Angeles Diez
La socióloga Ángeles Díez Rodríguez hace un breve catálogo de técnicas de desinformación y manipulación.
"Las grandes corporaciones mediáticas son hoy la guerra y el poder"
x
Enric Llopis / Ángeles Díez
Conferencia de la politóloga Ángeles Díez
:: "Los mismos que hablan de primaveras árabes en Túnez y Egipto, son
los que difunden el término revoluciones naranjas"
Cómo se excluyó al pueblo del gobierno y cómo se le convenció de lo contrario
x
Ángeles Diez
Los sistemas representativos basados en ?el
gobierno en nombre del pueblo?, han necesitado apropiarse del capital
legitimador del paradigma democrático
Comentarios
Publicar un comentario