A finales de febrero el gobierno peruano confirmó la inminente llegada a su territorio de 4000 soldados estadounidenses. La razón esgrimida fue la lucha contra el terrorismo.
El 9 de marzo el presidente de los estados unidos, Barack Obama, firmó un decreto que consideraba a Venezuela como “una amenaza extraordinaria e inhabitual para la seguridad de los Estados Unidos”.
El pasado 27 de marzo, en el popular barrio de Boca de Buenos Aires, dirigentes conservadores argentinos, entre los que se encontraba el alcalde de la ciudad, Mauricio Macri, recibieron a las esposas de dos líderes venezolanos de extrema derecha encarcelados, Leopoldo López y Antonio Ledezma.
En Brasil, la derecha conservadora llama al derrocamiento de la presidenta Dilma Rousseff, llegando incluso a pedir la ayuda estadounidense.
¿Qué relación hay entre todos estos acontecimientos?, ¿Cuál es el denominador común? Se trata de un proceso de restauración del viejo orden, de la restauración de las oligarquías nacionales aliadas del imperialismo estadunidense. Una guerra de reconquista que cuenta con el apoyo de parte de la antigua potencia colonial, España, y su antiguo presidente del Gobierno, Felipe González.
Caracas, que es la vanguardia de la resurrección latino americana de principios de los años 2000, se ve gravemente amenazada por las ambiciones hegemónicas de Washington en su antigua área de influencia, que nunca ha dejado de codiciar. El discurso belicista de Obama hacia Venezuela es comparable a los que mantuvieran Reagan hacia Panamá en 1989 y Bush hacia Irak en 2003.
Se trata de diabolizar al adversario para preparar ideológicamente la opinión pública mundial y poder justificar ataques de todo tipo. Estas recetas no han cambiado.
Los medios de comunicación dominantes, alimentan por su parte esta demonización de Venezuela. Se convierten así en aliados ideológicos y estratégicos de EEUU.
Este tercer número del Diario de Nuestra América desea dar la palabra a los que luchan por un mundo mejor en condiciones extremadamente difíciles. En esta ocasión traemos al primer plano a Colombia. Un país arrasado por una desigualdad y una pobreza que no dejan de crecer mientras las multinacionales no paran de aumentar sus beneficios y mientras el aparato de estado continua con sus comportamientos brutales.
En este comienzo del año 2015, el progresismo latinoamericano se ve amenazado en todos los frentes. Es nuestro deber tomar la defensa de quienes, en este continente de las “venas abiertas”, no dejan de luchar cada día por una segunda y definitiva independencia.
Leer el Diario de Nuestra América n°3
El pasado 27 de marzo, en el popular barrio de Boca de Buenos Aires, dirigentes conservadores argentinos, entre los que se encontraba el alcalde de la ciudad, Mauricio Macri, recibieron a las esposas de dos líderes venezolanos de extrema derecha encarcelados, Leopoldo López y Antonio Ledezma.
En Brasil, la derecha conservadora llama al derrocamiento de la presidenta Dilma Rousseff, llegando incluso a pedir la ayuda estadounidense.
¿Qué relación hay entre todos estos acontecimientos?, ¿Cuál es el denominador común? Se trata de un proceso de restauración del viejo orden, de la restauración de las oligarquías nacionales aliadas del imperialismo estadunidense. Una guerra de reconquista que cuenta con el apoyo de parte de la antigua potencia colonial, España, y su antiguo presidente del Gobierno, Felipe González.
Caracas, que es la vanguardia de la resurrección latino americana de principios de los años 2000, se ve gravemente amenazada por las ambiciones hegemónicas de Washington en su antigua área de influencia, que nunca ha dejado de codiciar. El discurso belicista de Obama hacia Venezuela es comparable a los que mantuvieran Reagan hacia Panamá en 1989 y Bush hacia Irak en 2003.
Se trata de diabolizar al adversario para preparar ideológicamente la opinión pública mundial y poder justificar ataques de todo tipo. Estas recetas no han cambiado.
Los medios de comunicación dominantes, alimentan por su parte esta demonización de Venezuela. Se convierten así en aliados ideológicos y estratégicos de EEUU.
Este tercer número del Diario de Nuestra América desea dar la palabra a los que luchan por un mundo mejor en condiciones extremadamente difíciles. En esta ocasión traemos al primer plano a Colombia. Un país arrasado por una desigualdad y una pobreza que no dejan de crecer mientras las multinacionales no paran de aumentar sus beneficios y mientras el aparato de estado continua con sus comportamientos brutales.
En este comienzo del año 2015, el progresismo latinoamericano se ve amenazado en todos los frentes. Es nuestro deber tomar la defensa de quienes, en este continente de las “venas abiertas”, no dejan de luchar cada día por una segunda y definitiva independencia.
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14 junio 2015
Desde la llegada del siglo XX, la Revolución Bolivariana, ha experimentado lo que algunos han denominado una “Guerra Mediática" o de "Cuarta Generación”, que es una “consecuencia” de que los medios de comunicación privados desplazasen a los partidos políticos de oposición y se colocasen a la cabeza de una política que defiende intereses meramente mercantilistas e (...)
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