Tres ex trabajadores de la empresa Delphi, presos de su
desesperación, acordaron ir a pasar la noche a los sindicatos (un
edificio que comparten CC.OO, UGT y CGT en la Avenida principal de
Cádiz) pese al frío. Una llamada alertó a la policía y a los pocos
minutos se presentaron pidiendo documentación y con la consigna clara de
que allí no podían quedarse, se trata de un sitio donde no se puede dar
mala imagen.
Lo cierto es que algunos responsables de CGT se apiadaron
de los obreros y le dejaron la llave para que durmiesen en el salón de
actos. Fue el principio.
A las pocas horas varias personas acudieron junto a sus tres
compañeros y comenzó un encierro que trae de cabeza a los dirigentes de
CC.OO y UGT. El caso Delphi no es ajeno a la situación general que sufre
la Bahía de Cádiz, esto es, una desindustrialización feroz que ha
dejado la zona como un auténtico páramo. En Delphi llegaron a haber 2300
trabajadores que han sufrido distinta suerte tras el cierre de la
fábrica el 31 de julio del 2007 (en plena era del zapaterismo). De ese
número, 800 accedieron a prejubilaciones y 350 fueron recolocados en
distintos sitios, pero 638 quedaron abandonados a su suerte viendo como
un cruce de intereses económicos y políticos los abocaba a la miseria
más injusta.
Cuando fue evidente que la empresa se deslocalizaba a Polonia, lo
sindicatos negociaron 90 días por año trabajado, pero la realidad fue
luego muy diferente y se acabaron aceptando 45 que, con la intervención
de Hacienda, se quedaron en 30. Fue el primer palo para un colectivo que
se veía venir lo peor pese a las promesas de que a ese privilegiado
lugar en la entrada de Cádiz iban a venir empresas de todo tipo. Los
terrenos y las maquinarias eran su garantía antes de que empezaran a
aparecer los acreedores.
El PSOE y la Junta de Andalucía seguían muy preocupados por la imagen
que el conflicto podía enseñar, con casi dos mil obreros en una
interminable cola en el INEM andaluz. Por ello instalaron en la propia
fábrica una oficina de desempleo para evitar la foto. Los trabajadores
acabaron haciendo cursos de los más diversos, mientras corrían en su
contra los 24 meses de desempleo. Unos cursos obligatorios donde les
obligaban a firmar cada tres horas como prueba de asistencia. Al acabar
los 24 meses se puso el “contador a cero”. Empresas como Alestis o Gadir
solar se presentaron como sustituto laboral para unos trabajadores que
volvieron a acertar: detrás de ellas sólo había fotos de políticos
preocupados por los votos. La inmensa mayoría no pudo recolocarse pese a
las promesas.
El Protocolo
Así se llamó al acuerdo firmado que contemplaba recolocación o
medidas socio-laborales para los trabajadores Pero un decreto ley anuló
el protocolo y esto ha supuesto en la práctica el hundimiento económico
de más de 600 familias. El drama de las familias pasa por desahucios,
cortes de luz, agua, ayudas de centros de caridad para que puedan comer.
Los trabajadores exigen la vuelta al cumplimiento del protocolo y al
preguntar qué podría pasar si esto no ocurriese, y responden que
entonces solo nos queda un cambio de estrategia.
El cuarteto (PSOE, IU, CC.OO y UGT)
Una de las características de este conflicto es que los trabajadores
han focalizado a sus enemigos con especial nitidez. Las pujas internas y
territoriales del PSOE, y el abandono de IU (su parlamentario Ignacio
García defendió con claridad los intereses de los trabajadores, luego
pusieron sus demandas en el programa electoral pero al llegar al
gobierno compartido con el PSOE se olvidaron de todo y han dicho al
colectivo que Delphi es un tema cerrado) han granjeado la ira de los
trabajadores, que no han dudado en hacer escraches y llamadas de
atención a sus dirigentes. Del mismo modo CC.OO y UGT, que consideran
que ya todo terminó y que lo que queda son flecos aislados de un
problema básicamente solucionado. Los trabajadores no quieren ni oír sus
siglas. No es para menos, Carmen Castilla, nueva líder de UGT en
Andalucía tras el tsunami de corrupción que ha asolado al sindicato, se
presentó en una asamblea con los ex trabajadores. Uno de ellos le pidió a
viva voz bocadillos para los encerrados y ella contestó que en su
familia también había parados. Significativo. Por su parte, CC.OO no ha
podido desmentir recientes titulares de la prensa donde se le acusaba de
haber recibido 3 millones de euros por el trámite de los ERE´s, dicen
los ex trabajadores, muy decepcionados porque muchos de ellos fueron
afiliados a este sindicato.
¿Por qué se encierran los trabajadores?
Sencillo, porque la miseria se ha hecho generalizada entre el
colectivo. Ponen de ejemplo las pasadas fiestas de navidad donde una
movilización solidaria pudo llegar con alimentos a 110 familias. Hay
desesperación, las multas personales por las protestas no paran de
llegar. El colectivo está en pie de lucha y ya van siete años. A pocas
horas de un acto muy importante en la ciudad, como es la final del
concurso de agrupaciones carnavaleras, los ex trabajadores recuerdan que
en la del año pasado la policía incrementó los registros de acceso al
Teatro porque pensaron que la gente de Delphi iba a liarla. El encierro
es seguido y apoyado por diversos colectivos y organizaciones como el
SAT, hace unos días Diego Cañamero compartió con ellos. De todos modos,
se quejan de la desunión de la clase obrera y que a los grandes
sindicatos no le interesa unir las distintas luchas. Que la Bahía en
general y la ciudad de Cádiz en particular vive una ruina, y que los
responsables son el PP, el PSOE e IU.
Alfonso Cobo
Alfonso lleva 10 días en huelga de hambre. Hace unas horas tuvo un
desmayo. Pese a que los compañeros le han pedido que abandone la huelga,
él dice que no, que está harto, que cobraba una prejubilación y se le
quitó, y que ahora lleva 27 meses sin cobrar nada. Que tiene una
sentencia firma que le da la razón, pero la Junta de Andalucía recurrió y
paralizó todo. La hipoteca se la paga su hermana y su cuñado. Ellos
también le han pedido que desista en su decisión de hacer huelga de
hambre, él confiesa que es la única arma de la que dispone, que no tiene
una
metralleta, pero dice que ha llorado mucho con su gente. Alfonso
dice que sus compañeros son el alimento que necesita, que algunos
compañeros de CC.OO de sanidad se han preocupado por su salud, que le
han traído un complejo vitamínico pero que él se niega a tomarlas.
Alfonso se emociona, la huelga ya hace mella en su salud.
Comentarios
Publicar un comentario