Tras salir
de la misa, Carrero se dirigía a su casa cuando al pasar por Claudio
Coello los miembros de ETA activaron el explosivo. En un principio, y
tal como se recoge en las grabaciones policiales, se pensó que era una
explosión de gas. El coche del presidente del Gobierno español no
aparecía por ningún lado hasta que se descubrió que había volado por los
aires y había caído en la azotea de un edificio colindante a la iglesia
de San Francisco de Borja. Carrero murió en el atentado al igual que su
escolta, José Antonio Bueno Fernández, y el conductor José Luis Pérez
Mogena. Era un 20 de diciembre, tal día como hoy hace cuarenta años.
Apenas
ocho días después, ETA ofrecía una rueda de prensa clandestina en París
en la que se atribuía el atentado y señalaba que, entre otras cosas,
pretendían agudizar las contradicciones existentes en el seno del
régimen franquista.
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