Y el Presidente del Gobierno saltó por los aires

Los miembros de ETA habían alquilado un semisótano en el número 104 de la calle Claudio Coello y habían excavado un túnel hasta el centro de la calzada donde colocaron 100 kilogramos de explosivos.
Tras salir de la misa, Carrero se dirigía a su casa cuando al pasar por Claudio Coello los miembros de ETA activaron el explosivo. En un principio, y tal como se recoge en las grabaciones policiales, se pensó que era una explosión de gas. El coche del presidente del Gobierno español no aparecía por ningún lado hasta que se descubrió que había volado por los aires y había caído en la azotea de un edificio colindante a la iglesia de San Francisco de Borja. Carrero murió en el atentado al igual que su escolta, José Antonio Bueno Fernández, y el conductor José Luis Pérez Mogena. Era un 20 de diciembre, tal día como hoy hace cuarenta años.
Apenas ocho días después, ETA ofrecía una rueda de prensa clandestina en París en la que se atribuía el atentado y señalaba que, entre otras cosas, pretendían agudizar las contradicciones existentes en el seno del régimen franquista.

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