Mientras
el fetichismo electoral y la estrategia parlamentarista prevalezca
sobre la necesidad de mover, radicalizar y organizar al pueblo
trabajador, la ofensiva oligárquica contra la Patria, las mujeres y el
proletariado no cesará.
Carlos Morais, dirigente revolucionario de Primeira Linha
La
ofensiva depredadora de la burguesía contra la clase trabajadora, las
mujeres y Galiza, está siendo facilitada por la carencia de coraje y
visión estratégica de las fuerzas de izquierda con representación
institucional.
Pero también por el timoratismo de las
organizaciones sociales que, objetivamente, poseen capacidad para hacer
frente a la declaración de guerra del Capital contra el mundo del
Trabajo.
Tal como los dueños del mundo aplicaron previamente con
relativo éxito en otras áreas planetarias, la oligarquía española,
siguiendo los dictados de la Troika, está imponiendo en Galiza el modelo
ultraliberal del capitalismo salvaje, sin control, sin mecanismos de
regulación.
De momento la ruta que tienen trazada se va
implementando con relativa facilitad. Las resistencias y las luchas
populares aún son insuficientes, fragmentarias y carentes del
imprescindible hilo conductor que incorporen y acoplen las
reivindicaciones tácticas y sectoriales al objetivo estratégico y
glogalizador.
Pero no se trata de sustituir al PP de Feijó y Rajói
por otro “gobierno alternativo” que gane unas elecciones con un
programa consciente inaplicable en este cuadro jurídico-político
burgués, patriarcal y español. Esta opción, que condiciona esas
estrategias erróneas, sólo podría implementar en el mejor de los casos
un adulterado conjunto de inconexos remiendos neokeynesianos que
atrasaría de nuevo la acumulación de fuerzas, legitimaría el sistema e
inyectaría tiempo a la multicrisis estructural que padece este decadente
y podrido régimen.
Mientras
el fetichismo electoral y la estrategia parlamentarista prevalezca
sobre la necesidad de mover, radicalizar y organizar al pueblo
trabajador, la ofensiva oligárquica contra la Patria, las mujeres y el
proletariado no cesará.
Los estados mayores de las fuerzas
políticas están más preocupados por las informaciones barométricas de
Sondaxe o Metroscopia que por las voces de protestas e indignación de
las calles, de los centros de estudios y de trabajo. Las direcciones de
la izquierda nacional están obsesionadas con las agendas electorales de
2014 y 2015, olvidando las lecciones recientes de las frustrantes
experiencias de gestión en los gobiernos municipales de las grandes
ciudades o del gobierno autonómico.
Una de las enseñanzas que
debemos extraer de estas cuatro décadas de reinstauración borbónica son
los límites y peligros de la obsesión por la estrategia parlamentarista.
Continuar alimentando el ilusionismo electoral sólo ha favorecido al
oportunismo, la frustración y el populismo reaccionario. No obviemos que
cada vez son más los segmentos sociales que no creen en los procesos
electorales. Y mucha de esta gente participa activamente en las grandes
movilizaciones obreras y populares contra las políticas del
monopartidismo bicéfalo español.
Es necesario desenredarse de la lógica
que impone el sistema. Superar y abandonar la hegemonía tecnócrata del
peor fast thinker y desarrollar una línea política radical.
Tenemos
la responsabilidad colectiva de construir una gran alternativa
rupturista obrera y popular, patriótica y feminista orientada a la toma
del poder. Contribuyamos pues al desarrollo de plurales espacios
poliédricos mediante alianzas geométricamente variables que inyecten
ánimo y confianza de victoria en nuestro pueblo.
08.Dic.13 :: Batalla de ideas La Rosa Blindada
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