"La
prensa libre debe abogar siempre por el progreso y las reformas. Nunca
tolerar la injusticia ni la corrupción. Luchar contra los demagogos de
todos los signos. No pertenecer a ningún partido. Oponerse a los
privilegios de clases y al pillaje público. Ofrecer su simpatía a los
pobres y mantenerse siempre devota al bien público."
(Joseph Pulitzer)
"... todos los ciudadanos deberíamos reflexionar sobre la culpable facilidad con que nos dejamos engañar, sobre el cómplice balanceo con el que bailamos abrazados a las mentiras, sobre la pasmosa ceguera con la que defendemos, sin pensar, a los que consideramos nuestros, como si fuéramos feligreses..."
"... todos los ciudadanos deberíamos reflexionar sobre la culpable facilidad con que nos dejamos engañar, sobre el cómplice balanceo con el que bailamos abrazados a las mentiras, sobre la pasmosa ceguera con la que defendemos, sin pensar, a los que consideramos nuestros, como si fuéramos feligreses..."
¿Están obligados en ese periódico, por
alguna oscura razón, a ser sumisos, serviciales, obedientes, con el
equipo de gobierno de Sanlúcar?
Hagamos de forma clara la pregunta clave: ¿cómo se financia Sanlúcar información?
El medio de información local Sanlúcar Información
no ha realizado todavía ninguna rectificación, ni ha perdido disculpas,
por haber sido responsable de la publicación de un texto plagiado. Nos
referimos, como todos saben, al artículo escrito por Juan José Téllez, y
firmado y amputado a su antojo por el concejal Vicente Ramírez.
Además, dicho medio no consideró
oportuna la publicación del artículo donde se informaba del fraude
cometido por el concejal sanluqueño (¿Plagio?... Sería un escándalo). Sin embargo, sí publicó la vergonzosa 'Aclaración' que dicho político redactó en su defensa, patética, delirante (ya Santi Ortiz se encargó de responder: 'Aclarando la aclaración del concejal Ramírez).
Además, en su edición del sábado, 30 de noviembre de 2013, le hizo el
favor al concejal plagiador, no solo de publicarle otro artículo en el
que por arte de magia él se convierte a sí mismo en víctima y héroe a la
vez, arrementiendo contra los mensajeros, burdamente,
aunque con pretenciosos aires literarios (dudo que haya leído la obra
de Miguel de Cervantes, quizá, la de Avellaneda, va más en su línea),
sino que además le concede una entrevista, a toda página, en la que el
autor no autor se hace una oda a sí mismo,
además de cargar contra quienes le critican o, simplemente, advierten
de su plagio (supongo que el del texto de Téllez no ha sido el único), de su total falta de honestidad, de ética.
Pero no, no voy a gastar más energía con
este chico, no lo merece. Él solo se ha retratado, y como ya sentenció
Juan José Téllez, el escritor plagiado,
"...
no me agradó que pretendiese matar al mensajero y responsabilizar del
supuesto acoso que sufre a quienes denunciaron su corta y pega. No estoy por la labor de fusilar al amanecer a los plagiarios, que en
el pecado llevan la penitencia pues suficiente humillación y vergüenza
ya deben sentir al ver aireada su falta a los cuatro vientos..." (Creative Commons)
Solo una cosita, cuando se refiere en la entrevista a "un par de profesores de instituto", añade "ni siquiera de Sanlúcar". Vaya, no sabía yo que había que tener puro el ADN sanluqueño para poder opinar en esta ciudad, ay, ay, que nos despistamos un poco, y se nos escapa por la boca, o por la mano (si es que es la nuestra, a lo peor es de otro, pero la hemos tomada prestada) la xenofobia que llevamos dentro... cosas veredes Sancho. Mucho hablar (bueno copiar) sobre la protección de los inmigrantes, y resulta ahora que el lugar de nacimiento es condición imprescindible para poder opinar.
En fin, por mucho que el concejal cacaree, patalee, arropado, cobijado en los medios a su disposición, ya no puede evitar que esa humillante mancha del latrocinio de textos le acompañe... y le señale.
Pero, como decía, lo que realmente me importa es el tema de los medios de comunicación y su incidencia en el clima de libertad, de democracia, que todos deberíamos poder respirar. En este sentido, ya se ha explicado en muchas ocasiones, a nivel nacional (y también internacional), el nudo gordiano que conforman entidades financieras, partidos políticos y medios de comunicación es tan oscuro y hermético que hace imposible que podamos hablar de información independiente y veraz, sin que parezcamos ingenuos.
Los tentáculos del poder se infiltran, por definición, por naturaleza, en todos aquellos ámbitos que podrían poner en duda, precisamente, la legitimidad de su poder. Y de todos esos ámbitos, el de la prensa siempre ha sostenido un especial protagonismo.
La información es poder. Y la ocultación o la manipulación de la información es objetivo esencial del poder desde que este ha existido. Todos los que están ahí, en el poder o en los medios, lo saben. Y si no, que se lo pregunten a los extrabajadores de la televisión valenciana, que expliquen cómo eran obligados, bajo amenazas, a manipular la información, a censurarla, a degollar, sin pudor, cualquier atisbo de crítica a la figura de Francisco Camps. El mismo que parecía disponer de esa televisión pública como si de un juguete personal se tratase.
Durante las dictaduras, como la del franquismo (tranquilos, no se alarmen), los medios de comunicación recibían diarias consignas sobre los artículos que sí se podían publicar, y también, dentro de una lógica siniestra y macabra, sobre los artículos, noticias, opiniones, que debían ser asesinados. Esto, no crean, tuvo sus ventajas. Fue Juan Goytisolo el que llegó a afirmar que echaba de menos a los lectores de la dictadura, porque, según él (aunando ironía y realidad) esos lectores siempre estaban alerta para descubrir mensajes entre líneas, para leer por debajo del follaje, por encima de las trampas del sistema.
También lanzaban órdenes, no ya sobre los textos que sí se podían publicar, sino, quizá más grave, sobre los textos que debían ser publicados, que había que publicarlos, sí o sí.
Solo una cosita, cuando se refiere en la entrevista a "un par de profesores de instituto", añade "ni siquiera de Sanlúcar". Vaya, no sabía yo que había que tener puro el ADN sanluqueño para poder opinar en esta ciudad, ay, ay, que nos despistamos un poco, y se nos escapa por la boca, o por la mano (si es que es la nuestra, a lo peor es de otro, pero la hemos tomada prestada) la xenofobia que llevamos dentro... cosas veredes Sancho. Mucho hablar (bueno copiar) sobre la protección de los inmigrantes, y resulta ahora que el lugar de nacimiento es condición imprescindible para poder opinar.
En fin, por mucho que el concejal cacaree, patalee, arropado, cobijado en los medios a su disposición, ya no puede evitar que esa humillante mancha del latrocinio de textos le acompañe... y le señale.
Pero, como decía, lo que realmente me importa es el tema de los medios de comunicación y su incidencia en el clima de libertad, de democracia, que todos deberíamos poder respirar. En este sentido, ya se ha explicado en muchas ocasiones, a nivel nacional (y también internacional), el nudo gordiano que conforman entidades financieras, partidos políticos y medios de comunicación es tan oscuro y hermético que hace imposible que podamos hablar de información independiente y veraz, sin que parezcamos ingenuos.
Los tentáculos del poder se infiltran, por definición, por naturaleza, en todos aquellos ámbitos que podrían poner en duda, precisamente, la legitimidad de su poder. Y de todos esos ámbitos, el de la prensa siempre ha sostenido un especial protagonismo.
La información es poder. Y la ocultación o la manipulación de la información es objetivo esencial del poder desde que este ha existido. Todos los que están ahí, en el poder o en los medios, lo saben. Y si no, que se lo pregunten a los extrabajadores de la televisión valenciana, que expliquen cómo eran obligados, bajo amenazas, a manipular la información, a censurarla, a degollar, sin pudor, cualquier atisbo de crítica a la figura de Francisco Camps. El mismo que parecía disponer de esa televisión pública como si de un juguete personal se tratase.
Durante las dictaduras, como la del franquismo (tranquilos, no se alarmen), los medios de comunicación recibían diarias consignas sobre los artículos que sí se podían publicar, y también, dentro de una lógica siniestra y macabra, sobre los artículos, noticias, opiniones, que debían ser asesinados. Esto, no crean, tuvo sus ventajas. Fue Juan Goytisolo el que llegó a afirmar que echaba de menos a los lectores de la dictadura, porque, según él (aunando ironía y realidad) esos lectores siempre estaban alerta para descubrir mensajes entre líneas, para leer por debajo del follaje, por encima de las trampas del sistema.
También lanzaban órdenes, no ya sobre los textos que sí se podían publicar, sino, quizá más grave, sobre los textos que debían ser publicados, que había que publicarlos, sí o sí.
¿Siguen funcionando estas consignas? ¿Es esto un disparate?
¿Por qué Sanlúcar Información no publica una noticia de evidente trascendencia, al tratarse de un plagio cometido por un miembro del gobierno municipal, y acto seguido ofrece al usurpador de textos, en bandeja de plata, su propia (creo) y maledicente versión en forma de artículo (suyo, creo) y de entrevista babosa (parecía la de Jesús Hermida al Rey)?
¿Han recibido presiones desde algún lugar? ¿Tienen miedo de algo, de perder algo?
¿De verdad creen que eso es hacer periodismo independiente? ¿Creen que estos hechos constituyen una muestra de pluralidad informativa?
¿Habría actuado de la misma manera Sanlúcar Información si el autor del plagio hubiera sido otra persona, esto es, no hubiera sido un concejal, un miembro del equipo de gobierno de nuestra ciudad?
Nos creemos muy inteligentes cuando descubrimos la zafiedad, la parcialidad, de algunos medios como, por ejemplo, La Razón, pero, en serio, ¿no están cayendo todos los medios, en un grado o en otro, en la misma trampa?
¿Acaso se ven obligados, desterrando su dignidad, a obedecer a la voz de su Amo, a no morder la mano tirana que les da de comer?
¿Por qué Sanlúcar Información no publica una noticia de evidente trascendencia, al tratarse de un plagio cometido por un miembro del gobierno municipal, y acto seguido ofrece al usurpador de textos, en bandeja de plata, su propia (creo) y maledicente versión en forma de artículo (suyo, creo) y de entrevista babosa (parecía la de Jesús Hermida al Rey)?
¿Han recibido presiones desde algún lugar? ¿Tienen miedo de algo, de perder algo?
¿De verdad creen que eso es hacer periodismo independiente? ¿Creen que estos hechos constituyen una muestra de pluralidad informativa?
¿Habría actuado de la misma manera Sanlúcar Información si el autor del plagio hubiera sido otra persona, esto es, no hubiera sido un concejal, un miembro del equipo de gobierno de nuestra ciudad?
Nos creemos muy inteligentes cuando descubrimos la zafiedad, la parcialidad, de algunos medios como, por ejemplo, La Razón, pero, en serio, ¿no están cayendo todos los medios, en un grado o en otro, en la misma trampa?
¿Acaso se ven obligados, desterrando su dignidad, a obedecer a la voz de su Amo, a no morder la mano tirana que les da de comer?
Y también, todos los ciudadanos deberíamos reflexionar sobre la culpable facilidad con que nos dejamos engañar, sobre el cómplice balanceo con el que bailamos abrazados a las mentiras, sobre la pasmosa ceguera con la que defendemos, sin pensar, a los que consideramos nuestros, como si fuéramos feligreses, como si creyéramos en los dogmas de fe.
Por cierto, y para acabar, en la entrevista regalada al concejal Vicente Ramírez, y en su artículo, él mismo no se cansa de alabar su propia gestión al frente de sus responsabilidades municipales.
Literalmente afirma: “Los reto a denunciar si son capaces de encontrarla, la falta de compromiso con mis delegaciones”
Recordarle, a lo mejor lo ha olvidado mientras escribía sus lúcidos artículos, que en relación a la participación ciudadana, Ecologistas en acción lleva años lamentando y denunciando el bloqueo de los órganos de participación ciudadana en Sanlúcar: no puede haber democracia participativa sin cauces de información y participación, más allá de votar cada 4 años. Esos cauces están legalmente constituidos en nuestro ayuntamiento y son media docena de consejos asesores (sobre medio ambiente, urbanismo, economía, igualdad...) con una amplía representación ciudadana. Sus reglamentos, aprobados en plenos municipales ( y que siguen vigentes a día de hoy), obligan al gobierno a convocarlos cada 3 meses. Sin embargo, salvo el consejo de igualdad, ningún otro ha sido convocado en los últimos 2 años y medio … ¿Por qué?
Según la delegación de participación ciudadana, porque se están revisando estas ordenanzas.
Y en tanto dura esa revisión ¿por qué no se cumplen los reglamentos actuales?
P.D. Todo lo anterior no es óbice para reconocer (y agradecer) que en frecuentes ocasiones Sanlúcar Información se ha hecho eco de asuntos no políticamente correctos mostrando su disposición y su buen hacer. Esa es la línea que todos deseamos.
P.D. Todo lo anterior no es óbice para reconocer (y agradecer) que en frecuentes ocasiones Sanlúcar Información se ha hecho eco de asuntos no políticamente correctos mostrando su disposición y su buen hacer. Esa es la línea que todos deseamos.
Comentarios
Publicar un comentario