El director del Centro de Análisis y Prospectiva de la Guardia Civil,
José María Blanco, prevé que en los próximos años los ciudadanos estén
cada vez más vigilados por las instituciones públicas. “Vienen malos
tiempos para la privacidad de las libertades, muy malos tiempos”,
vaticina.
“Estamos embarcados en un proceso imparable en el que
tendremos cámaras por todas partes”, prevé el analista, que basa sus
afirmaciones en estudios sobre tendencias sociales, políticas y
de seguridad elaborados por la Guardia Civil que se alargan hasta 2030.
El director del Centro de Análisis y Prospectiva del
instituto armado explica que en España aún no estamos al nivel de otros
lugares del mundo en cuanto a número de videocámaras instaladas en las
calles, lo que deja un amplio margen de crecimiento para los próximos
años. “En Emiratos Árabes Unidos –pone como ejemplo–, el índice de
esclarecimiento de los delitos es altísimo, pero es que hay una cámara
en cada esquina”.
Pero no serán solo las cámaras los dispositivos que
controlarán los movimientos de las personas. También se multiplicarán
los sensores electrónicos, que alertarán a las fuerzas de seguridad en
el caso de, por ejemplo, una manifestación. “Serán cada vez más comunes
los sensores instalados con el fin de determinar el número de personas
concentradas o para que nos avisen del posible incremento de
conflictividad”, vaticina. “Todo esto –explica– va ligado al internet de
las cosas, multitud de aparatos estarán conectados a la red en todos
los ámbitos” y que permitirán su seguimiento.
“Entiendo que esta situación llevará a una reducción de la
privacidad de las personas”, admite Blanco, quien sin embargo considera
que no todo será malo en ese terreno, porque esa supervigilancia
también incidirá directamente en el comportamiento de los ciudadanos.
“En un mundo interconectado, a cualquier empresario o dirigente el
saberse vigilado le va a hacer ser mejor persona, comportarse mejor”,
asegura el directivo de la Guardia Civil, quien no descarta en cualquier
caso que la privacidad encuentre también su nuevo camino. “O habrá que
controlarse o habrá que encontrar fórmulas para mantener esa
privacidad”, afirmá Blanco, quien recuerda que “Julian Assange, en su
último libro, ya habla de una internet toda encriptada”.
En cualquier caso, la predicción del Centro de Prospectiva
de la Guardia Civil no vislumbra un horizonte de control únicamente de
arriba abajo. “Todo este sistema también crecerá a la inversa, por parte
de los ciudadanos hacia los poderes públicos”, pronostica Blanco, quien
también vaticina un mayor uso de sistemas tecnológicos aplicados a la
seguridad. “Estamos estudiando cómo influirán las Google Glass en la
actividad de un agente o qué sucederá con nuestras unidades de tráfico
cuando los coches sean autoconducidos”, adelanta.
Respecto a las gafas del gigante tecnológico, Blanco
concreta que “gozan de todas las ventajas de un nuevo sistema de
información: ubicuidad, movilidad, acceso a la información desde
cualquier sitio, de forma inmediata, visualización de los datos sin
tener que teclear ni buscar en bases de datos”. Sin embargo, matiza que
el dispositivo también conlleva problemas legales. “La protección de la
privacidad de las personas es fundamental y ya existen debates
encendidos sobre el uso de las Google Glass”, puntualiza, cuyas
reflexiones se pueden escuchar con más detalle en la entrevista que concedió el pasado lunes al programa radiofónico Seguridad y Tribunales.
El Centro de Análisis y Prospectiva, en palabras de su
director, “estudia el futuro para influir en él”. “No es adivinación ni
predicción, sino que obedece a metodologías existentes”, añade. “Nuestra
idea es disponer de una forma de pensar mirando mucho más allá de
legislaturas políticas y determinando cómo puede ser el mundo en 2030 en
función de los factores de cambio que se están produciendo y de los
cuales ya hay semillas”, explica.
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