Hasta ahora la quiebra del sistema financiero la estamos pagando los
ciudadanos del común. La está pagando nuestra educación, sí, pero
también nuestra sanidad, nuestras condiciones laborales, nuestro medio
ambiente, nuestras expectativas de futuro, nuestros impuestos, nuestras
libertades civiles, nuestra dignidad. Las privatizaciones de bienes
comunes y servicios públicos, los rescates y facilidades a la banca, los
créditos casi negativos del BCE a las entidades financieras, la
desprotección de los estados europeos enfrentados cada uno por su cuenta
y riesgo al juego sin reglas de los grandes especuladores, el
mantenimiento de una fiscalidad llena de agujeros para que escapen los
más ricos y otras políticas de estilo semejante, sancionadas por los
partidos del régimen e incluso respaldadas por una reforma
constitucional aprobada a espaldas de la ciudadanía, va inclinando la
balanza en nuestra contra.
Pero también es cierto que las gentes del común todavía tenemos mucho
que decir, muchas cosas que aclarar, mucho miedo que quitarnos de
encima. Es cierto que cada vez está más cerca el momento en el que vamos
a decir ¡ya basta! ¡Ya basta de tomarnos el pelo como si fuéramos
idiotas! Por eso es tan importante defender la educación pública y
democrática y oponernos a la educación de los banqueros que propugnan
leyes como la LOMCE. Por eso es tan importante hacer huelga este jueves
24 de octubre e intentar organizar una huelga indefinida como en
Baleares. La estafa que están cometiendo no es un timo cualquiera.
Entenderla, entender la situación en la que nos encontramos, exige un
esfuerzo de aprendizaje y comprensión, unas herramientas intelectuales
que sólo la educación pública puede hacer accesibles para todos y todas.
Por supuesto, la educación pública y democrática no es suficiente. El
conocimiento que necesitamos para evitar que nos hagan pagar su deuda,
convirtiéndonos en semiesclavos como pretenden, es un conocimiento
producido en común, es una inteligencia colectiva que además de entender
la estafa, nos proporcione las fuerzas necesarias para revertir la
tendencia.
La producción común de conocimiento se está poniendo en práctica ya
en muchos lugares, en el trabajo colaborativo en Internet, en
movimientos sociales como el ecologista o el feminista, en las asambleas
del 15M o entre los afectados por las hipotecas. Y también se está
activando precisamente en las auditorías ciudadanas de la deuda. A nivel
estatal, la Plataforma Auditoría Ciudadana de la Deuda (PACD) o a nivel
conquense el colectivo No Pagamos, estamos trabajando para auditar la
deuda de las diferentes administraciones, el Gobierno Central o el
Ayuntamiento de Cuenca. Nuestro objetivo es señalar qué parte de esa
deuda es ilegítima. Pero, también lograr ese trabajo colaborativo de la
ciudadanía que pone a operar su inteligencia colectiva para defenderse
del ataque a sus derechos y para conquistar otros nuevos.
Fruto de ese trabajo es el informe que acaba de publicar la PACD (www.auditoriaciudadana.net) o los que estamos elaborando en No Pagamos (www. nopagamoscuenca.blogspot.com).
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