España.- ¿Quién mató a Emilio Fernández Gil hace 50 años y por qué importa recordarlo hoy?. Agustín Velloso
22 de septiembre de 2013
por
CEPRID
1. El Partido Popular (PP), fase superior del franquismo
Por su lucha contra el franquismo, la variante española
del fascismo, Emilio Fernández Gil fue detenido, torturado y fusilado en
Madrid en 1963, hace ahora 50 años. Un puñado de personas, como mucho,
sabe hoy quién fue Emilio. Los responsables de su asesinato, sin
embargo, son bien conocidos.
Del principal entre éstos se dice que antes de morir en
la cama dejó ‘todo bien atado’. Esto sucedió el 20 de noviembre de
1975. Dos meses antes mandó fusilar a otras cinco personas por la misma
razón que a Emilio.
Cuatro días después de estos fusilamientos el
gobierno convocó a la población a demostrar su apoyo al general Franco
frente al Palacio Real, en Madrid. En el acto de homenaje
participó a su
lado, además del cardenal primado de Toledo, el que designó como su
sucesor: el actual jefe del Estado y rey de España, Juan Carlos de
Borbón.
Otro de los principales responsables, Manuel Fraga,
fundó justamente un año después, en octubre de 1976, Alianza Popular.
Esta formación
política fue rebautizada en 1989 con el nombre de Partido
Popular (PP). Éste gobierna hoy el país con los votos de 30 de cada 100
votantes.
Probablemente es un porcentaje menor del que hubiera
obtenido el mismo Franco de haberse presentado a unas elecciones en los
años sesenta; y eso sin tener que recurrir siquiera a financiarse
mediante un empresariado oportunista o pro fascista como ha hecho el PP.
¿Es el viaje del fascismo a la democracia otro caso de
conversión como el de Pablo de Tarso? De ninguna manera, se
trata del
mismo fascismo, avispado y vengativo, que ha sabido adaptarse a un
tiempo diferente; con tanto éxito, además, que está consiguiendo que el
nuevo tiempo se parezca cada día más al antiguo.+21.09.54.jpg)
En la página 134 recuerda el informe de la Comisión
Internacional de Juristas de Ginebra titulado El imperio de la ley en
España, aparecido en 1962, al que respondió Fraga, entonces Ministro de
Información y Turismo, en su rueda de prensa del seis de diciembre de
ese año:
“Ustedes me perdonarán que me permita definir este
informe como un petardo más dentro de los que, sin ningún resultado,
pero con algún ruido, se están produciendo y que, naturalmente, nos
preocupan relativamente poco.”
Además añadió que “dentro de unos días daremos un
dossier espeluznante de crímenes y atrocidades cometidas personalmente
por este caballerete”. (p. 135)
En 2012 el Tribunal Europeo de Derechos Humanos
sentenció que la ‘doctrina Parot’ viola dos artículos de la Convención
Europea de Derechos Humanos. El gobierno, por medio del
ministro de
justicia, respondió con el anuncio de su “discrepancia con la sentencia,
un recurso a la misma, la no suspensión de la condena de la presa
concernida y el intento de que no se la excarcele”.
Los Relatores de Naciones Unidas han emitido tres
informes sobre la tortura en España en la década del 2000 al 2010 que
dicen que aunque ésta no puede calificarse de sistemática, “podría ser
más que
esporádica e incidental, que el sistema legal, en particular el
régimen de incomunicación de los detenidos, lleva consigo una situación
que puede facilitar que se cometan actos de tortura y malos tratos”.+21.27.42.jpg)
Tanto la sentencia como los informes afectan al gobierno
del PSOE y del PP. Ninguno modifica su política al respecto, con lo
que
aquél muestra que su verdadera cara en esta cuestión -como en otras
igualmente importantes- no es menos fascista que la de éste. Es el caso
de los indultos a funcionarios del ministerio del interior condenados en tribunales de justicia por torturas y malos tratos, así como el de las
modificaciones en la Constitución para que responsables de crímenes
contra la humanidad puedan eludir ser juzgados en España.

Amnistía Internacional ha denunciado en sus informes que
en España hay víctimas de torturas y malos tratos sin reparación, que
algunos entre éstos son de índole racista realizados a manos de agentes
del Estado y que el régimen de incomunicación de detenidos viola las
convenciones internacionales sobre derechos humanos.
También en 2012 doscientos jueces, entre ellos
magistrados del Tribunal Supremo, firmaron un manifiesto contrario al
‘ejercicio abusivo y desviado’ del indulto gubernamental, en referencia
al concedido a cuatro agentes de la policía autonómica catalana
condenados por torturas.


El documento se refiere a maltratos, irregularidades en
las investigaciones de éstos, deficiencias en centros de detención y
falta de voluntad por parte de las autoridades para corregir errores
puestos de manifiesto en informes anteriores.
2. Marca de la casa fascista: además de mentirosos, chulos
Fraga mentía al negar la importancia de la mala imagen
internacional del franquismo y lo hacía con su chulería característica,
una forma de hacer política que han abrazado con entusiasmo sus
herederos en el PP.
Inmediatamente organizó una enorme campaña internacional
de propaganda para contrarrestar la marea de indignación que se
extendía por todo el mundo. Emilio fue acusado de todos los crímenes
conocidos: torturas, asesinatos y violaciones entre otros.
Recuerda Carvajal que Fraga escribió en su Memoria breve
de
una vida pública que “el lunes día 15 volví al despacho. Me encontré
con una montaña de radios y telegramas en relación con el caso Grimau
(…) La organización comunista internacional funcionó con su acostumbrada
perfección y la campaña tuvo una fuerza enorme.” (p. 156)



Este comportamiento –convertido en política de gobierno-
no es creación suya, tan sólo lo copian de sus antecesores, porque
saben que esos millones ignoran –o no quieren saber- que los que les
agreden son herederos de los que hace 50 años mataron a Julián Grimau,
llamado Emilio Fernández Gil en la clandestinidad, y muchos otros más.

El truco se parece bastante al de los años sesenta: para
poder seguir actuando como fascistas hay que presentar a la víctima
como el malo y al tiempo hacer ver que se trabaja por el bien común.
Quizás hay trucos peores, desde luego, pero parece claro que nadie –ni
dentro ni fuera de España- se lo va a creer, como nadie se creyó el
intento de Fraga.
3. El deterioro de la democracia: herramienta clave del poder
Hoy muy pocos saben que sobre asesinarlo, llevaron su
afán vengativo hasta su viuda y huérfanas, a quienes impidieron enterrar
el cadáver en una sepultura y años después vindicar su nombre (¡ya en
democracia!). Los que hoy pierden trabajo, casa, derechos sociales y
hasta temen manifestarse por ello, reciben los insultos y las chanzas de
los responsables de sus males.
Para los altos cargos del gobierno del PP los jóvenes
españoles emigran a causa de su espíritu aventurero, no porque su
política les impida trabajar o les ofrezca solamente trabajo en
condiciones propias de la esclavitud; los que se manifiestan
pacíficamente ante el Congreso de los Diputados son calificados por el
gobierno como ‘radicales y antisistema
que lanzaron un ataque
desproporcionado contra la policía’. Esto a pesar de que tras el 25-S se
hizo pública una serie de grabaciones que mostraban la actuación de
agentes policiales infiltrados entre los manifestantes, que
protagonizaron los incidentes para que el gobierno pudiese acusar a
éstos de perturbar el orden público.
Habitualmente, con posterioridad a los insultos, las
amenazas y las mentiras por parte del gobierno, los medios informan de
que la inmensa mayoría de los detenidos han sido puestos en libertad por
no haberse demostrado su participación en los hechos que se le imputan;
pero el daño ya está hecho, el miedo se extiende y la gente, que apenas
llega a fin de mes, no puede
afrontar además una multa gubernativa (no
dictada por un juzgado) de mil euros o más por convocar, difundir una
manifestación ‘violenta’, etc.
El 28 de septiembre de 2012, El País informa de que
“Todos los detenidos del 25-S, menos uno, a la calle. (…) La Audiencia
Nacional rechazó la competencia sobre el caso: consideró que del relato
de hechos contenido en el atestado que le había presentado la policía no
se desprendía ningún delito de este tipo. Y la fiscalía lo apoyó.”
En noviembre de 2012 una mujer pierde un ojo por el
disparo de una pelota de goma efectuado por un policía catalán durante
una manifestación. La reacción del jefe de la policía catalana –el
responsable de la seguridad de los ciudadanos que se manifiestan- es que
ésta no hizo ningún disparo. Por si fuera poca cosa la agresión y la
negación de ésta, al parecer han desaparecido los documentos oficiales
en los que queda registro del uso de material antidisturbios durante las
actuaciones de los agentes.
Según recoge Carvajal en el libro que aquí se sigue,
“Julián Grimau se quejó al Coronel Eymar (juez instructor militar) de
que sus muñecas estaban tan anquilosadas (por las torturas) que apenas
podía escribir. Eymar se volvió a los facultativos y, con su hipocresía
habitual, les dijo: Eso no puede ser; ustedes tienen que tomarse más
interés, aunque se trate de un comunista, pues, al fin y al cabo, somos
cristianos”. (p. 147)
Tras las agresiones de diversos policías contra
manifestantes durante el 25-S, la prensa informó de que “Fernández Díaz
insiste en que la actuación policial fue ‘ejemplar’ y elude hablar de
los incidentes en (la estación de) Atocha sobre los que ha iniciado una
investigación interna.”
Todo el mundo sabe cómo concluyen las investigaciones
internas en el fascismo. Dice El País el 31 de enero de 2013 (cuatro
meses después de las agresiones) sobre la anunciada por el ministro del
interior: “unos 30 agentes de la UIP (Unidad de Intervención Policial)
entrando en el recinto de la estación disparando salvas, corriendo hacia
los andenes y persiguiendo gente ayudados por los vigilantes de
seguridad. Se ven algunos porrazos y un joven sangrando por la cara
quejándose de haber sido golpeado sin motivo. La Dirección General de la
Policía abrió una investigación interna que ahora ha concluido que no
hubo extralimitación alguna por parte de los antidisturbios, y que
ningún agente debe ser sancionado por estos actos.”
La lista de actuaciones fascistas que son animadas o
consentidas por el gobierno no tiene fin: detenciones motivadas no por
indicios racionales sino por rasgos raciales y de apariencia personal,
identificaciones arbitrarias a ciudadanos sin comportamiento delictivo,
probablemente con ánimo de amedrentarles, denuncias falsas, citaciones
para declarar, censuras, registros y cacheos sin justificación,
agresiones verbales y físicas por parte de policías a ciudadanos en el
ejercicio de su derecho a la crítica, protesta, reunión, manifestación y
otros ataques a las libertades.
Esto es moneda corriente hoy hasta el punto de que se
asume como normal el máximo control y presión sobre la población y lo
contrario para los que abusan del poder y conculcan la ley ¡40 años
después del fin del franquismo!
¿Por qué se está pudriendo una Constitución de 35 años?
¿No será que se busca precisamente su deterioro? Con la crisis (léase
estafa) la clase alta consigue, además de aumentar su propia riqueza, un
segundo rédito: menos democracia para el resto de la población.
4. Patria y religión, los argumentos del canalla
Ambas son las razones que aparentemente mueven a los
franquistas contra Grimau y otros luchadores antifascistas. Aunque
Metepatas dejó patente en el año 2008 hasta dónde llega su amor
patriótico en una conversación con Javier Arenas que quedó grabada,
precisamente en vísperas del ‘Día de la Hispanidad’: “mañana tengo el
coñazo del desfile... en fin, un plan apasionante”, en realidad hay
pocos argumentos menos creíbles que éste.
En primer lugar ¿qué pretende Grimau y otros como él?
Carvajal recoge su declaración del 29 de marzo de 1963
ante el coronel Eymar y el fiscal militar en la página 147 de su libro. A
la pregunta de qué entendía por ‘cumplimiento de su deber
comunista’,
responde:
“Significa ayudar al pueblo español en su lucha para
conseguir una democracia. Para lo que, en unas primeras etapas, el
Partido Comunista se propugnaba como un aglutinante de todos los
partidos políticos contrarios al régimen franquista, y, en este sentido,
trabajaba por la unidad, tanto por abajo, como por arriba; es decir,
tanto en las fábricas y en los medios rurales, como entre los
intelectuales y más altos dirigentes de la oposición. Que también
propugnaba la lucha por la mejora del nivel económico del trabajador y
su bienestar e, igualmente, por la libertad sindical”.
En segundo lugar ¿qué pretende el gobierno fascista? Lo
que pretende el gobierno en pleno, junto con los cargos políticos de un
cierto nivel, es mantener su situación de clase elegida con sus
privilegios, so capa de la defensa y el amor a España y a la religión
católica.
De la mano de Fraga, el Ministerio de Información y
Turismo se lanza a una operación propagandística internacional de gran
envergadura. Entre otras acciones publica un libro de 115 páginas –que
aparece sin mención alguna del autor- cuya portada dice:
‘El caso Grimau o la guerra civil permanente’
Ediciones O.I.D.
El Salvador 3 – Madrid, 1963
Las primeras 20 páginas del libro, de las que seis son
fotocopias de portadas de diarios extranjeros, se destinan a describir a
Grimau: “fanático, implacable, frío como la hoja de un cuchillo” (p. 5)
y mostrar qué bando de los dos es el malo:
“Cada vez que Franco y su gobierno insinuaron
movimientos de evolución liberalizadora, los grupos de la intransigencia
se levantabas airados, diríamos que se amotinaban; y en ellos se
distinguían especialmente los comunistas. (…)
Difunden incisamente indignas calumnias sobre España,
sin importarles un ardite que con ello sufra el prestigio de su patria, o
resulte quebrantado el bienestar de su pueblo.
Son ellos los autores y sostenedores de una constante campaña de insultos y agravios de orden personal.
Ellos los que disponen atentados terroristas con profusión de bombas y de pistolas.
Ellos los que han alimentado sin el menor escrúpulo
campañas de prensa y de radio en que cada palabra era un delito de lesa
españolidad, porque el impulso nacía del odio y de la venganza.
Ellos, en suma, los enemigos resueltos e inexorables de la paz española.” (pp. 17 y 18)
El resto –desde la p. 21 hasta el final- son dos apéndices: testimonios de las víctimas y testimonios de prensa.
Testimonios de víctimas:
Se trata de tres fotocopias de cuatro declaraciones. En
la primera de ellas se lee sobre un matrimonio detenido por Julián
Grimau: “sufrieron malos tratos de palabra y de obra, especialmente su
marido (no dice qué malos tratos son) (…) A ella la obligaron a
desnudarse completamente, si bien no llegaron a conseguir del todo sus
propósitos por haberse negado rotundamente a hacerlo la interesada,
gritando cuando intentaban quitarle alguna prenda. Todo esto lo ordenaba
el célebre Grimau que llevaba la voz cantante y dirección en todo lo
relativo a estos servicios y torturas.”
En la cuarta se lee algo parecido: “… Joaquina explicó
que había estado en un calabozo tres o cuatro días, con un individuo que
según frases de propio Grimau lo había puesto allí ‘para que saciara
sus instintos de virilidad’. Dicho sujeto se portó correctamente con
ella y al parecer era un delincuente vulgar que se hallaba detenido.”
Testimonios de prensa:
Se trata de traducciones de artículos periodísticos
europeos favorables al franquismo y a la ejecución de Grimau, que
incluye más fotocopias y fotografías.
Llama poderosamente la atención la insuperable chapuza
del testimonio de la mujer torturada y violada, por el que Groucho Marx
hubiera pagado para tenerlo en uno de sus diálogos. Hay que reírse ante
la escena de unos torturadores que dejan en paz a una mujer en cuanto
ésta chilla y también ante la de un violador que pasa cuatro días
portándose correctamente con ella.
Las irregularidades del juicio farsa realizado contra
Grimau son tan tremendas (bien reflejadas en el libro de Carvajal), que
se mencionan aquí únicamente como prueba palmaria de que la sentencia
estaba decidida con anterioridad al propio juicio, de tal manera que
ningún elemento de éste tenía que ver con la verdad, la justicia,
incluso el sentido común.
El crucifijo estuvo presente y a la vista de todos
durante el proceso, aunque de nada le sirvió a Grimau. Escribe al
respecto Carvajal:
“La escenografía del tribunal recordaba los tiempos de
la Inquisición y tenía algo de sobrecogedor, con la idea, seguramente,
de amedrentar al justiciable. Un crucifijo en medio de la mesa y, a un
lado, a modo de misal, el código militar.” (p. 164)
Por si fuese poco, los fascistas reprocharon a Grimau
que –según decían ellos- se había declarado no cristiano. En un
documento que se guarda en el Archivo General de la Administración
(AGA), una nota informativa de la Oficina de Información Diplomática
(OID), fechada el 27 de abril de 1963 con el título de Carta de la
Embajada Española (N.I.C. nº 294), se lee:
“(…) Grimau, por quien tanto Ud. se preocupa, no será
una cruz más en la dolorida España. Porque él mismo manifestó, antes de
morir, no quería, ni ser cristiano. (…) Sí, las heridas de la guerra
civil han sido restañadas y lo serían totalmente si seres como Grimau y
sus amigos no se dedicaran a abrirlas y hacerlas sangrar de nuevo”.
Ésta era la respuesta de Rafael Ferrer Sagreras
(embajador en Bolivia) a un editorial publicado por El Diario, de La
Paz, el 26 de abril con el título de ‘fusilamientos, política y
cristianismo’:
“Lo penoso del caso está en que el gobierno de aquel
país blasona de cristianismo; extraño cristianismo que de espaldas a la
paz que pide el jefe de la Iglesia sólo sería tal porque pretende llenar
de cruces aquella dolorida madre patria que ya restañaba las heridas de
una lejana guerra civil, para ser menos ‘invertebrada’ y sombría.”
Disquisiciones malintencionadas aparte, lo que interesa
ahora es dirigir la atención hacia la respuesta del fascismo actual ante
la reacción de la gente contra los ataques desde el gobierno, que es
asimilable a la anteriormente vista:
Por un lado una campaña propagandística que presenta las
bondades del ejecutivo: ‘actuación ejemplar’, ‘decisiones dolorosas
pero buenas para el país’, ‘primar el interés de España’ y una sarta de
frases huecas, cuando no patrioteras de baja estofa, sobre lo justo y
santo que es el proceder de las autoridades.
Por otro la culpabilización del contrario, el insulto,
la calumnia, el desprestigio, la amenaza, la censura, la manipulación,
sin perjuicio del empleo de los recursos del Estado para castigar de
diversas formas a los disidentes.
En la España del siglo XXI, los funcionarios han pasado a
ser vagos, aprovechados y privilegiados, los médicos se han convertido
en defensores de oscuros intereses particulares, los profesores en
especialistas en cobrar trabajando menos horas que el resto de
trabajadores, los desempleados en torpes, rémoras y culpables de su
destino, los hipotecados en estúpidos que compraron una vivienda sin
pertenecer a la clase social elegida para comprar sin medida, los que se
manifiestan contra los desmanes del capital y del gobierno a su
servicio son extremistas, antisistema, unos fuera de la ley que merecen
la represión policial antes de pasar por el juzgado, de donde saldrán
con una condena o una multa para que no olviden fácilmente cuál es su
lugar en la sociedad diseñada por el fascismo moderno.
En la España del siglo XXI dice el chiste de humor negro
que los jóvenes tienen tres salidas: por mar, aire y tierra, pero
olvida añadir que los que deseen quedarse pueden elegir entre la calle,
porque no pueden adquirir una vivienda, el paro, porque no hay trabajo y
la cárcel, por si no están conformes con su destino.
Con el gobierno fascista siniestros personajes acumulan
impunemente millones de euros en paraísos fiscales, compran propiedades
inalcanzables para las clases medias y trabajadoras, eluden o defraudan
en el pago de impuestos y obligaciones, te expulsan del trabajo y de tu
casa, te recortan tus derechos y si protestas pasas a figurar en una
lista de indeseables que confecciona con esmero la policía.
¿Qué vendrá después de las identificaciones? De momento
llegan multas. Si éstas no consiguen amedrentar a todos, los más
resistentes recibirán nuevos castigos.
5. Matar desde la retaguardia
Conviene destacar el papel de los que desde la comodidad
de una retaguardia segura y bien remunerada también contribuyen a la
muerte –si no física, sí social- del enemigo. El papel de los lameculos
tiene su importancia aunque no tenga otro mérito que el desprecio.
José María de Areilza, embajador en París en la época,
ministro después, que se presentó a las elecciones generales de 1979
coaligado con la Alianza Popular de Fraga, no se cansaba de escribir al
ministro de asuntos exteriores para hacerle partícipe de cada carta de
protesta que enviaba a los medios franceses -televisión y periódicos-
que publicaban informaciones sobre el caso Grimau.
He aquí una carta fechada en París el 24 de abril de
1963. Se trata de una fotocopia de un documento que se encuentra (como
el resto de los citados en este trabajo) en el AGA.
“Asunto: Actividades comunistas
Excmo. Señor: En el cuadro de la campaña Grimau, el
“Secours Populaire Français”, después de haber organizado el mitin de la
Mutualité sobre el que oportunamente tuve la honra de informar a V.E.,
ha publicado un comunicado haciendo saber que se proponía asegurar en el
futuro la existencia material de la familia Grimau, y para ello
empezaba por poner a la venta una tarjeta postal reproduciendo la
fotografía publicada por la prensa de la mujer y de las hijas del
dirigente del partido comunista de España, editada en dos formas
distintas, ambas al precio de un franco. En una de ellas aparece un
texto en favor de la solidaridad con esta familia y en la otra, dirigida
al Embajador de España, otro solicitando la disolución de la policía
política y la amnistía en España.
Es de señalar que del fruto de esta venta, como del de
todas las colectas que organiza esta organización soviética, sus
dirigentes se reservan un 25% para cubrir los gastos de la campaña.
A título informativo, tengo la honra de pasar a manos de
V.E. un ejemplar de cada una de las dos versiones de la tarjeta en
cuestión.”
Es claro que el personal diplomático al servicio del
fascismo saca tiempo entre recepciones, cócteles y actos culturales para
dedicarse a la delación de sindicatos, asociaciones, estudiantes y por
supuesto exiliados españoles que participan en campañas a favor de los
derechos humanos.
El Cónsul General de España en Burdeos, José R.
Gómez-Acebo, firma el 27 de abril de 1963 una carta al embajador en
París, Areilza, para informarle de que “ayer tuvo lugar en la Bolsa del
Trabajo, centro comunista en Burdeos, una reunión de protesta contra la
ejecución de Julián Grimau a la que asistieron distintas formaciones de
tipo político y sindical, comunista, socialista y anarquista de la
región. (…)
Hablaron diez oradores todos ellos franceses, salvo un
joven estudiante español llamado Galloso que lo hizo en breves palabras a
pedido de la Asociación General de Estudiantes de Burdeos.” (añade los
nombres del resto de participantes)
Por su parte, el cónsul de España en Perpiñán, Carlos
Estévez, envía una carta al ministro de asuntos exteriores, fechada el
18 de abril de 1963, con el asunto: ‘Protesta comunista por el proceso
contra Julián Grimau.’
En ella informa de la recepción que da a una comisión
formada por representantes de partidos y asociaciones. Cuenta con la
protección de la policía francesa, ya que
“por la mañana, el Jefe del Gabinete del Prefecto me
anunció la visita y ponerse a mi disposición”; entonces recibe a “diez
individuos, quedando los demás, unos veinte, en la puerta y el resto,
lejos del Consulado ya que todas las calles adyacentes estaban
totalmente ocupadas por la policía que impedían el paso a toda persona.
(…)
El representante de la Liga me soltó un pequeño rollo
sobre los derechos del hombre, la humanidad, etc. y entonces le pregunté
si conocía el caso Grimau, les acosé a preguntas y cuando reconocieron,
como era lógico, que sólo sabían lo que les había contado, les ofrecí
el folleto que la Oficina de Información Diplomática me había enviado
hacía meses sobre la detención de Grimau y asimismo la lista de crímenes
cometidos.
El efecto fue de total desconcierto entre los
comisionados, se lanzaron sobre él para leerlo y tuve que intervenir
diciéndoles que tuvieran calma porque había para todos y se los iba a
regalar para que en casa lo meditaran tranquilamente.
La entrevista duró una hora. Salieron a relucir los
mismos lugares comunes que otras veces ya habíamos discutido; al
Secretario del Partido Comunista le sentó muy mal que hubiera tanta
policía y aproveché para decirle que podía protestar de ello si quería,
ante el Prefecto porque yo no necesitaba policía ni ayuda alguna para
recibirlos; también quedo claro que todos los comisionados iban y venían
a España cuantas veces querían: el amigo de Rusia acababa de llegar de
Madrid….”
¿Estamos ante una epidemia de amor patrio? Ni mucho
menos, la verdad es siempre conocida por todos, los que la sufren desde
luego, pero los que se benefician también. Tanto es así que a pesar de
los esfuerzos de éstos por ocultar la verdad y propagar la versión que
les beneficia, siempre quedan pruebas de la labor de ocultación y de
propaganda.
Un ejemplo es el siguiente documento conservado en el
AGA, un folio suelto sin numerar, escrito a máquina con membrete de la
Oficina de Información Diplomática, sin sello ni firma -signatura y
topográfico (10)97.2 54/16199, ‘Madrid, a 25 de abril de 1963’- y con
un encabezamiento que dice:
“Observaciones hechas por el Director General de
Información, Señor Robles Piquer, en relación con los documentos
adjuntos” (que son seis, de los que destacan los cuatro últimos):
3.- “Recomienda leer con cuidado la sentencia. Hay algún
párrafo que conviene quizás diluir en las posibles reproducciones para
la Prensa; tal por ejemplo, la referencia a tres víctimas de Grimau en
Madrid sobre las que no se ha encontrado rastro alguno.”
(Hace mención a una de las irregularidades del juicio contra Grimau que, lógicamente, no convenía dar a conocer.)
4.- “Se envían actas de declaración de las víctimas ante
la policía y su ratificación ante la autoridad judicial. En algún caso
falta esta segunda, como en el del señor Riera, importante industrial
catalán, que hoy se niega terminantemente a prestar su colaboración por
miedo a que ello perjudique a sus florecientes negocios, sin
comentarios.”
(Para Riera, como empresario espabilado, el beneficio
figura por encima de la verdad y la justicia; una vez cometido el
perjurio y obtenido el beneficio correspondiente, no tenía sentido
volver a cometerlo en tiempos de bonanza.)
5.- “No interesa utilizar el documento que recoge las
conclusiones de la defensa –el que al final tiene una nota de varias
líneas escritas a mano- pues puede resultar contraproducente y precisa
de explicaciones profundas sobre el funcionamiento de los Consejos de
Guerra. Se envía exclusivamente para conocimiento de esa Embajada.”
(Se refiere a que la defensa hizo notar que el ponente
en el juicio no era licenciado en derecho. La misión del ponente es
asesorar en cuestiones legales a los militares y la ley dispone que es
requisito imprescindible que el ponente sea abogado, lo que no era el
ponente del juicio del Grimau.)
(En estas circunstancias Grimau fue condenado a muerte
ante un pelotón de ejecución y posteriormente la petición de indulto fue
denegada por Franco, Fraga y el resto de miembros del consejo de
ministros a una.)
6.- “Completa la información, fotocopias de un cruce de
noticias del servicio de la UPI que demuestran el engranaje publicitario
de la operación Grimau entre todas las organizaciones exiladas.”
(Con ‘engranaje publicitario’ se refiere a los esfuerzos
de personas y organizaciones que por todo el mundo intentaron salvar a
Grimau al tiempo que denunciaban el franquismo.)
El fascismo de hoy, alejado del estatismo del pasado
como corresponde a una sociedad moderna, cuenta con el apoyo de una
variedad de institutos de estudios políticos y sociológicos, centros y
grupos de análisis y opinión, catedráticos de economía y otros expertos,
además de la prensa general y especializada. No es preciso detenerse en
esto aquí.
6. ¿Qué hace el pueblo?
En el extranjero las reacciones a favor de Grimau
durante el proceso, tras la condena y el fusilamiento fueron numerosas y
algunas excepcionales. Carvajal repasa las acciones llevadas a cabo por
políticos, intelectuales, escritores, incluso altos eclesiásticos y
hasta miembros de la monarquía.
Por otro lado en el AGA se conservan fotocopias de
documentos que son cartas, telegramas, recortes de prensa, etc. de todas
partes del mundo. He aquí un ejemplo, según lo recoge un embajador
fascista con el fin de enviarlo, como hacen el resto de sus colegas, a
Madrid:
“Documento Nº 321 Ref. 4051
D.G. POL. EXTERIOR O.I.D.
Rio de Janeiro, 14 de mayo de 1963.
ASUNTO: Julián Grimau y la prensa comunista.
Excmo. Señor:
Como continuación de anteriores despachos sobre el asunto del epígrafe y
en último término del nº---, tengo la honra de informar a V.E. que esta
prensa ha publicado un telegrama de la UPI., fechado e Moscú, dando
cuenta de que –según la Agencia soviética ‘TASS’—, fue dado el nombre de
Julián Grimau a una de las más conocidas avenidas de Moscú, en honor
del dirigente comunista recientemente ejecutado en España.
Al margen de este telegrama (anejo nº 1), nada se ha
vuelto a publicar, en la prensa diaria, hasta la fecha, acerca del caso
Grimau. Pero tanto el semanario comunista Novos Rumos (anejo nº 2), como
el extremista O Semanario (anejo nº 3), insisten en el episodio. El
primero, con una extensa apología, bajo el título ‘El comunista Julián
Grimau, hombre sencillo y humano; español por los cuatro costados’,
incluyendo, entre otros textos, una carta del condenado a su esposa. Y
el segundo, limitándose a transcribir un artículo firmado por Edouard
Bailby, en París, bajo el epígrafe ‘La ejecución de Grimau’.
Dios guarde a V.E. muchos años.
EL EMBAJADOR DE ESPAÑA
Jaime Alba
Excmo. Señor Ministro de Asuntos Exteriores.- Madrid”
Los ferroviarios de Brasil y trabajadores de otros sectores enviaron estos telegramas:
“SNR Consul Embaixada Española Rua Carlos Campos 36-
RIOGB
Ferroviários sorocaban a baixada santista em assembleia deliberaram
protestar junto VS repudiando o assinassinato covardemente do líder
comunista Julian Grimau
Atenciosamente Marino Pedroso.”
“Embaixador da Espanha Rua Duvivier 43 RIO GB
Transmita Governo Democrata Cristão Franco repudio a
ciracao do Tribunal Especial para julgar processo civis VG verdadeiros
lideres do oprimido povo espanhol
Washington Leite.”
A estos dos telegramas se pueden sumar al menos otros 15
que se conservan en el AGA, enviados por la Facultad de Derecho de
Campinas, ciudadanos particulares, la federación de empleados de banca,
el sindicato de trabajadores de muebles, la federación de asociaciones
de trabajadores agrícolas, trabajadores de transporte urbano, el
sindicato de trabajadores metalúrgicos…
El embajador en Costa Rica envía por su parte un dibujo
satírico de Franco. Se trata de un folio escrito a máquina con una carta
firmada por el embajador de España en Costa Rica, Joaquín Juste, con
los números 728.6 y 04, fechada el 21 de mayo de 1963 y con el Asunto:
Octavillas antiespañolas, dirigida al Excelentísimo Señor Ministro de
Asuntos Exteriores etc., etc., etc. Madrid
(Documento: signatura y topográfico (10)000 66/04883)
Prensa de Costa Rica y J.G.:
Una octavilla en blanco y negro:
Anverso: caricatura de Franco en uniforme militar
limpiándose las manos con una toalla en la que el diseño es la Encíclica
Pacem in Terris, de Juan XXIII
“Excmo. Señor:
Anónimamente han sido remitidas por correo a esta
Embajada las octavillas anejas al presente despacho. Dichas octavillas
han tenido como centro principal de distribución la Universidad de Costa
Rica y muy posiblemente su paternidad haya que atribuírsela a la
Federación de Estudiantes Universitarios, siempre inclinada por
principio de religión democrática a manifestar su escasa simpatía por el
Régimen español.
Dios guarde a V.E. muchos años”
Carvajal dedica el capítulo décimo de su libro a ‘las
secuelas’, o sea, las reacciones en España, en el que escribe, entre
otras cuestiones, sobre las ‘flores en Europa’ y la ‘anestesia’.
En este apartado se puede leer: “La gran repercusión
internacional que tuvo este crimen del franquismo apenas traspasó
nuestras fronteras y casi nadie, ni en Madrid ni en el resto de España,
se movilizó”. (p. 231) Reproduce además en la página siguiente las
palabras de Roberto Bodegas:
“Con las movilizaciones en el extranjero renació el
optimismo en el Partido: había que atacar, el régimen estaba acorralado,
las democracias lo estaban acosando… Pero yo sabía que no, porque venía
a Madrid y veía cómo vivía la gente, cuál era el grado de conciencia
política que tenían. Eso era muy minoritario. La gente no quería saber
nada de políticas, estaba prohibido hablar de política, salvo los que
teníamos una tradición de militancia; pero la gran masa estaba
totalmente amordazada y contenta de estarlo.
Franco contaba con la entrada de divisas del turismo y
la emigración; en aquella época había cinco millones de españoles
trabajando fuera de España, o sea, que se quitó de encima el gran
problema y el régimen se fortaleció económicamente. La reacción fue
mínima; yo lo que captaba en la calle era el miedo de que volviera la
época de la posguerra. Además, había una propaganda masiva del régimen:
radio, prensa, televisión… no había otra voz, era la voz única. Lo demás
era clandestino o se hablaba en las embajadas, en los circuitos
culturales muy restringidos, pero eso no incidía en la opinión pública.
La opinión pública estaba totalmente anestesiada.”
En el AGA se encuentra un cuadernillo de 37 páginas
tamaño medio folio, en blanco y negro, editado por el Centro Democrático
Español en mayo de 1963 y con la portada siguiente:
Foto en blanco y negro del busto de Julián Grimau, con chaqueta y corbata
Título: Julián Grimau, héroe y mártir de España
Subtítulo: Consejo de Guerra. Condena y ejecución. Conferencia de París.
Lleva un sello en tinta azul: Consulado General de España, San Pablo, con el escudo del águila franquista.
El capítulo titulado ‘Así fue el juicio contra Julián Grimau’ lo firma en Madrid el 22 de abril de 1963 Mercedes Oliveros.
El capítulo titulado ‘Alerta a todas las madres del
mundo: Grimau ha muerto’ lo firma en Madrid el 20 de abril de 1963 José
Luís Quintana.
El capítulo titulado ‘El corazón del mundo con España” lo firma Félix Moreno.
En el capítulo titulado ‘Conferencia Extraordinaria de
Europa Occidental por España’ (París, 4 y 5 de mayo de 1963) se lee en
la página 13:
“Intervención del Sr. Lederman, abogado de la Sra. (sic) Julián Grimau
Jueves por la tarde, 18 de abril de 1963. En la cárcel
de Carabanchel (…) Julián Grimau, tranquilo como siempre lo ha sido,
Julián Grimau se dirige a todos los que le rodean:
‘No os engañéis amigos míos. Me fusilarán sin duda
alguna. Mi muerte está decidida por esta gente hace tiempo. Mi muerte
será seguramente la última del franquismo.
En realidad no seré otra (sic) que uno más caído en la
lucha contra el fascismo. Pero mi sangre no será en vano. Precipitará
sin duda el aislamiento del régimen y acelerará su caída.
Yo sólo os pido una cosa a todos: Manteneos unidos.
Sed firmes. Continuad luchando aquí dentro y cuando salgáis.
Dejad a un lado lo que os pueda separar y colocad en
primer lugar lo que os une a todos: la lucha para la liquidación
definitiva del franquismo’.”
Además de ser una aportación favorable a Grimau que sale
al paso de las publicaciones del Ministerio de Información y Turismo,
que se enviaban a las embajadas españolas repartidas por el mundo para
su difusión entre los medios de comunicación y personas interesadas,
etc., este cuaderno tiene interés por recoger las palabras de Grimau
reproducidas más arriba.
Sus palabras, que parecen de esperanza a pesar de la
cercanía de su propia muerte, porque cree que será la última del
franquismo y porque anuncian la precipitación de la caída del régimen,
están terriblemente equivocadas. No fue la última (posteriormente
cayeron Francisco Granados, Joaquín Delgado, Salvador Puig Antich, los
mencionados de septiembre de 1975 y otros) ni precipitó esa caída.
¿Se puede establecer un paralelismo en cuanto a la
reacción de la población actualmente? Parece que sí, las palabras de
Bodegas podrían ser dichas también hoy con alguna variación.
No parece haber señales claras de una movilización
general y decidida. Sin duda no puede ser a causa de un miedo
insuperable, algo comprensible en los años sesenta. El fascismo hoy es
mucho más sutil y eficaz.
En realidad, respecto a lo que ocurrió en el siglo
pasado, la ventaja del fascismo de hoy sobre el antifascismo es que
cuenta con lo que paraliza a éste: que ‘la gran masa pueda estar
totalmente acobarda y resignada a estarlo’.
Agustín Velloso es profesor de Ciencias de la Educación de la UNED en Madrid avelloso (arroba) edu.uned.es
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