4 DE DICIEMBRE, DIA NACIONAL DE ANDALUCÍA.
OFRENDA FLORAL A MANUEL JESUS GARCIA CAPARROS
DIA: 4 DE DICIEMBRE, DIA NACIONAL DE ANDALUCIA
HORA: 12 DE LA MAÑANA
LUGAR: ALAMEDA COLON ESQUINA ALAMEDA PRINCIPAL, LUGAR DONDE CAYÓ ASESINADO EL COMPAÑERO
NO FALTES, TU PRESENCIA ES INDISPENSABLE.
35 años después Andalucía sigue en pié por sus derechos.
El 4 de diciembre de 1977, dos millones de andaluces y andaluzas salieron a las calles de las ciudades y pueblos de nuestro país, tanto en un acto de auto reconocimiento y reafirmación como pueblo como en reivindicación de nuestros derechos democráticos individuales y colectivos. Un término lo resumía todo: autogobierno. La posesión de la capacidad de decidir libremente la dirección de nuestro destino y el de nuestra tierra.
Se nos dijo entonces que dicho derecho estaría garantizado en la Constitución estatal mediante el llamado Estado de las autonomías. Que acceder a esa autonomía prevista dentro del marco constitucional, a través del artículo 151, conllevaría el reconocimiento de nuestra nación y de nosotros como pueblo, y que supondría igualmente detentar el ansiado autogobierno. Esas fueron las razones que hizo al pueblo andaluz acudir tan masivamente al referéndum del 28 de febrero de 1980 y votar el sí en la consulta.
La izquierda soberanista andaluza lleva años denunciando la falacia autonómica. Que el Estado autonómico no es más que la descentralización de la gestión administrativa del Estado Español. Que la Constitución y los estatutos de autonomía no reconocen ni permiten el reconocimiento de nuestro país ni del Pueblo Andaluz. Que la Constitución y los estatutos de autonomía no reconocen ni permiten reconocer nuestro derecho a la posesión y el ejercicio de un autogobierno real, pleno, efectivo y permanente. Que, por tanto, la autonomía no es un instrumento de transformación política y social sino una mera herramienta de perpetuación de la dependencia y el subdesarrollo inducidos.
Han pasado ya treinta y cinco años, dos estatutos y varias “modernizaciones”, y en lo esencial estamos donde estábamos. Andalucía permanece en el furgón de cola entre los distintos pueblos peninsulares e insulares. Continuamos siendo los últimos en todos los índices de desarrollo económico y bienestar social. Solo somos los primeros en paro y precariedad, en pobreza y carencias. Y ahora, La crisis-estafa originada en la rapiña del capital especulativo financiero, mantenida y ampliada por el sistema capitalista como método para justificar el mayor ataque a los ya de por sí escasos derechos democráticos, sociales y laborales de las clases populares, no hace más que agravar situaciones nunca desaparecidas, sólo amortiguadas. Además, esta crisis-estafa está mostrando y demostrando la veracidad de la afirmación mantenida por la izquierda soberanista acerca de la inexistencia de autogobierno real. Las grandes decisiones, las líneas de actuación en materia política, económica, social, etc., no se deciden ni pueden ser decididas aquí, nos vienen impuestas desde Madrid o Bruselas. La misma Junta justifica sus recortes en que se ven obligados a ello “por imperativo legal”, en lo que constituye un implícito e innegable reconocimiento de las obligadas e insalvables limitaciones jurídicas, legislativas y ejecutivas, no ya de nuestra supuesta autonomía, sino del propio marco constitucional y del sistema autonómico vigente.
Estas limitaciones e incapacidades intrínsecas de las que adolecen la Constitución y el llamado Estado de las autonomías, suponen el que las alternativas no puedan consistir en mejoras o reformas más o menos amplias de este marco constitucional o el sistema autonómico. Toda alternativa que aspire a la transformación de la realidad andaluza debe asentarse en la superación de ambos y su sustitución por otros que contengan los basamentos políticos y jurídicos que permitan el autogobierno del pueblo andaluz. Que descansen sobre el reconocimiento de Andalucía como nación, de los andaluces como pueblo, y del derecho inalienable que pertenece a todas las naciones y pueblos a ser sus propios dueños. Del derecho a auto gobernarse. A ser naciones y pueblos libres. Y ese derecho a ser y decidir de naciones y pueblos se denomina soberanía. Sólo una Andalucía que recupere su soberanía nacional y unos andaluces y andaluzas que detenten su soberanía popular estarán en condiciones de decidir y actuar por ellos y para ellos mismos. Solos siendo nuestros propios dueños, los únicos determinadores activos de nuestro presente y nuestro futuro, en lugar de los padecedores pasivos de las decisiones que otros tomen en nuestro lugar, estaremos en condiciones de hacer frente con éxito a la crisis-estafa y a los envites antisociales del sistema capitalista.
Por todo lo expuesto, hoy y aquí, en el 4 de diciembre, Día Nacional de Andalucía, y en el mismo lugar en que hace treinta y cinco años un andaluz, Manuel José García Caparros, fue asesinado por defender nuestros derechos y nuestra bandera, el conjunto de la izquierda soberanista andaluza nos reafirmamos en el compromiso para con nuestro pueblo de perseverar en la lucha por una Andalucía plenamente libre. Hoy y aquí manifestamos que esta afirmación no puede quedar en una proclamación de intenciones, sino que debe concretizarse en un movimiento popular reivindicativo, amplio, decidido y unitario, como hace 35 años. Por ello, hacemos un llamamiento público a las distintas organizaciones políticas, colectivos sociales y ciudadanos andaluces conscientes y concienciados con la necesidad de construir esa Andalucía libre de hombres y mujeres libres, a través de la devolución del ejercicio del poder y el protagonismo a nuestro pueblo, a aunar fuerzas y esfuerzos en torno a este objetivo común y básico: la recuperación de nuestra soberanía nacional y popular, colectiva e individual. A dar los primeros pasos firmes hacia la más completa superación de este régimen continuista corrupto y obsoleto, propiciando la ruptura democrática y el inicio de un nuevo periodo transitorio y constituyente que conlleve el nacimiento de una nueva realidad, la de aquella Andalucía libre por la que vivió y murió Blas Infante, y que el definió como una Andalucía soberana constituida en democracia republicana.
¡Viva Andalucía libre!
En Málaga, a 4 de diciembre de 2012
CUT-BAI (Colectivo de Unidad de los Trabajadores – Bloque Andaluz de Izquierdas )
MAIS (Mesa Andaluza de la Izquierda Soberanista)
(AndCom, Jaleo!!!, JIRA, NA, RRA e independientes)
SAT (Sindicato Andaluz de Trabajadores/as)
DIA: 4 DE DICIEMBRE, DIA NACIONAL DE ANDALUCIA
HORA: 12 DE LA MAÑANA
LUGAR: ALAMEDA COLON ESQUINA ALAMEDA PRINCIPAL, LUGAR DONDE CAYÓ ASESINADO EL COMPAÑERO
NO FALTES, TU PRESENCIA ES INDISPENSABLE.
35 años después Andalucía sigue en pié por sus derechos.
El 4 de diciembre de 1977, dos millones de andaluces y andaluzas salieron a las calles de las ciudades y pueblos de nuestro país, tanto en un acto de auto reconocimiento y reafirmación como pueblo como en reivindicación de nuestros derechos democráticos individuales y colectivos. Un término lo resumía todo: autogobierno. La posesión de la capacidad de decidir libremente la dirección de nuestro destino y el de nuestra tierra.
Se nos dijo entonces que dicho derecho estaría garantizado en la Constitución estatal mediante el llamado Estado de las autonomías. Que acceder a esa autonomía prevista dentro del marco constitucional, a través del artículo 151, conllevaría el reconocimiento de nuestra nación y de nosotros como pueblo, y que supondría igualmente detentar el ansiado autogobierno. Esas fueron las razones que hizo al pueblo andaluz acudir tan masivamente al referéndum del 28 de febrero de 1980 y votar el sí en la consulta.
La izquierda soberanista andaluza lleva años denunciando la falacia autonómica. Que el Estado autonómico no es más que la descentralización de la gestión administrativa del Estado Español. Que la Constitución y los estatutos de autonomía no reconocen ni permiten el reconocimiento de nuestro país ni del Pueblo Andaluz. Que la Constitución y los estatutos de autonomía no reconocen ni permiten reconocer nuestro derecho a la posesión y el ejercicio de un autogobierno real, pleno, efectivo y permanente. Que, por tanto, la autonomía no es un instrumento de transformación política y social sino una mera herramienta de perpetuación de la dependencia y el subdesarrollo inducidos.
Han pasado ya treinta y cinco años, dos estatutos y varias “modernizaciones”, y en lo esencial estamos donde estábamos. Andalucía permanece en el furgón de cola entre los distintos pueblos peninsulares e insulares. Continuamos siendo los últimos en todos los índices de desarrollo económico y bienestar social. Solo somos los primeros en paro y precariedad, en pobreza y carencias. Y ahora, La crisis-estafa originada en la rapiña del capital especulativo financiero, mantenida y ampliada por el sistema capitalista como método para justificar el mayor ataque a los ya de por sí escasos derechos democráticos, sociales y laborales de las clases populares, no hace más que agravar situaciones nunca desaparecidas, sólo amortiguadas. Además, esta crisis-estafa está mostrando y demostrando la veracidad de la afirmación mantenida por la izquierda soberanista acerca de la inexistencia de autogobierno real. Las grandes decisiones, las líneas de actuación en materia política, económica, social, etc., no se deciden ni pueden ser decididas aquí, nos vienen impuestas desde Madrid o Bruselas. La misma Junta justifica sus recortes en que se ven obligados a ello “por imperativo legal”, en lo que constituye un implícito e innegable reconocimiento de las obligadas e insalvables limitaciones jurídicas, legislativas y ejecutivas, no ya de nuestra supuesta autonomía, sino del propio marco constitucional y del sistema autonómico vigente.
Estas limitaciones e incapacidades intrínsecas de las que adolecen la Constitución y el llamado Estado de las autonomías, suponen el que las alternativas no puedan consistir en mejoras o reformas más o menos amplias de este marco constitucional o el sistema autonómico. Toda alternativa que aspire a la transformación de la realidad andaluza debe asentarse en la superación de ambos y su sustitución por otros que contengan los basamentos políticos y jurídicos que permitan el autogobierno del pueblo andaluz. Que descansen sobre el reconocimiento de Andalucía como nación, de los andaluces como pueblo, y del derecho inalienable que pertenece a todas las naciones y pueblos a ser sus propios dueños. Del derecho a auto gobernarse. A ser naciones y pueblos libres. Y ese derecho a ser y decidir de naciones y pueblos se denomina soberanía. Sólo una Andalucía que recupere su soberanía nacional y unos andaluces y andaluzas que detenten su soberanía popular estarán en condiciones de decidir y actuar por ellos y para ellos mismos. Solos siendo nuestros propios dueños, los únicos determinadores activos de nuestro presente y nuestro futuro, en lugar de los padecedores pasivos de las decisiones que otros tomen en nuestro lugar, estaremos en condiciones de hacer frente con éxito a la crisis-estafa y a los envites antisociales del sistema capitalista.
Por todo lo expuesto, hoy y aquí, en el 4 de diciembre, Día Nacional de Andalucía, y en el mismo lugar en que hace treinta y cinco años un andaluz, Manuel José García Caparros, fue asesinado por defender nuestros derechos y nuestra bandera, el conjunto de la izquierda soberanista andaluza nos reafirmamos en el compromiso para con nuestro pueblo de perseverar en la lucha por una Andalucía plenamente libre. Hoy y aquí manifestamos que esta afirmación no puede quedar en una proclamación de intenciones, sino que debe concretizarse en un movimiento popular reivindicativo, amplio, decidido y unitario, como hace 35 años. Por ello, hacemos un llamamiento público a las distintas organizaciones políticas, colectivos sociales y ciudadanos andaluces conscientes y concienciados con la necesidad de construir esa Andalucía libre de hombres y mujeres libres, a través de la devolución del ejercicio del poder y el protagonismo a nuestro pueblo, a aunar fuerzas y esfuerzos en torno a este objetivo común y básico: la recuperación de nuestra soberanía nacional y popular, colectiva e individual. A dar los primeros pasos firmes hacia la más completa superación de este régimen continuista corrupto y obsoleto, propiciando la ruptura democrática y el inicio de un nuevo periodo transitorio y constituyente que conlleve el nacimiento de una nueva realidad, la de aquella Andalucía libre por la que vivió y murió Blas Infante, y que el definió como una Andalucía soberana constituida en democracia republicana.
¡Viva Andalucía libre!
En Málaga, a 4 de diciembre de 2012
CUT-BAI (Colectivo de Unidad de los Trabajadores – Bloque Andaluz de Izquierdas )
MAIS (Mesa Andaluza de la Izquierda Soberanista)
(AndCom, Jaleo!!!, JIRA, NA, RRA e independientes)
SAT (Sindicato Andaluz de Trabajadores/as)
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José Manuel García Caparrós.
Fuente: Primera Plana Málaga golpeada. Diciembre 1977
A
Málaga, como al resto del País Andaluz, la golpeó con dureza la muerte
de José Manuel García Caparrós. José Manuel cayó en el puente de Tetuán a
causa de una bala.
Luego — el seis de diciembre — el País Andaluz se vestiría de luto y Málaga sería nuevamente golpeada. La autonomía andaluza tiene su primer mártir. Manuel García Caparrós, 19 años y militante del PCE y de Comisiones Obreras. Hoy se sabe ya con exactitud que cayó por la bala que disparó un Policía Armada. Donde la sangre joven se derramó, mientras pronunciaba una última palabra “justicia”, los malagueños se dan cita con claveles rojos, verdes, blancos. Hay un letrero: “Crimen Fascista”. Y en el suelo: “Justicia popular”.
El día 4 de Diciembre, cuando millón y medio de andaluces, en las nueve provincias, en sus calles y plazas gritaban por una Andalucía libre y los brazos de los andaluces más jóvenes se alzaban en Cataluña pidiendo autonomía, José Manuel García Caparros daba el último estertor. Un hilo de sangre salió por su boca. La calle de Comandante Benítez ya se conoce popularmente por calle Manuel García. La Andalucía abnegada, cargada de promesas incumplidas, pisoteada por el centralismo y el caciquismo… La Málaga refugio y solaz de quienes hicieron enormes fortunas a la sombra del franquismo, se levantó cuando se supo la muerte de un joven, de dos heridos más por bala y otros muchos contusionados por una acción de la policía que todos calificaron de brutal. La convocatoria del Día de Andalucía en Málaga venía cargada ya de negros presagios. Días antes, el Presidente de la Diputación, el falangista Francisco Cabeza López, había manifestado que la bandera verde-blanca-verde no ondearía en el edificio provincial. Meses antes, el pleno de la Diputación aprobaba el uso de la bandera. Pero Cabeza López dijo no.
Y nadie le obligó, ni le pudo obligar a colocarla. La espoleta ya estaba puesta. Lo otro fue ya una cadena que no terminó en masacre gracias a la serenidad del pueblo malagueño que no cayó en la trampa. Elementos de Fuerza Nueva y del Frente Anticomunista Español que capitanea por estas tierras un alférez provisional, Enrique del Pino, calentaron los ánimos días antes. La bandera verdiblanca, símbolo de una nueva Andalucía fue destrozada por estos ultras en la víspera del Día de Andalucía. La espoleta de unos incidentes Un joven escala la fachada de la Diputación de Málaga para colocar la bandera andaluza el 4–D Cuando la cabeza de la manifestación pasaba por delante de la Diputación Provincial, los parlamentarios, líderes de partidos y centrales sindicales pararon unos segundos. Mirada de desprecio en algunas caras y de dolor en otras. Pero ya otros manifestantes iban colocando banderas andaluzas en sus ventanas Un joven del PC sujetó, con cadena y candado, una bandera a la verja de la puerta de entrada. Otro más osado y al parecer sin militancia activa en ningún partido, como una araña humana, escaló hasta el balcón principal con el objeto de colocar la bandera andaluza en el mismo mástil donde estaba sólo la enseña nacional. Cuando culminó su arriesgado trabajo, miles de gargantas gritaron “¡Viva Andalucía!”. Poco duró. La Policía hizo su aparición y cargó contra el grupo de manifestantes delante de la Diputación.
Fueron los primeros botes de humo, las primeras carreras, las primeras caras de pánico, de terror, de tragedia. Los gritos de “Cabeza, fascista, dimite” fueron sustituidos por “Cabeza al paredón”. Y luego, los gritos contra la policía… las piedras. Y más carreras. Hoy, con los ánimos más templados, nadie en Málaga se explica el porqué de la acción de la Policía. Fantasmas del norte del país parece que sobrevolaban las cabezas de los policías. Y aunque desmentido por el Ministro Martín Villa, la imagen del Comandante Imaz parecía rondar por las calles malagueñas. Es cierto que en algunas ocasiones la Policía se sintió acorralada, pero también lo es la extrema dureza empleada contra personas solitarias, contra conductores de coches y motos. Se lo oímos decir a un miembro de la COPEL en el lugar donde cayera Manuel José García Caparros: “Esto sucede en el Norte y estalla” .
Disparos, no sólo al aire La Policía española reprime Cuando regresaba el grueso de la Manifestación desde el Puente de las Américas hasta el centro del casco urbano sonaron los primeros disparos de pistola. Por la espina dorsal de miles de malagueños corrió la duda y el temor. Y una pregunta en la
cara
de todos: “¿Qué pasa?”. A los disparos de pistola les siguieron los
botes de humo y las balas de goma hacia el barrio del Perchel y la
Trinidad. Serían las dos y cuarto de la tarde. En la versión oficial se
dice que la policía se sintió acorralada y sin dotación antidisturbios
en las confluencias de las calles Alameda de Colón, Avda. del
Generalísimo y Puente de Tetuán y tuvo que tirar de la pistola. Esta
versión ha sido rebatida por testigos presénciales, aunque alguno de
ellos reconociera que efectivamente hubo momentos en que la Policía
estaba copada, pero disponía de las porras y otros medios. Igualmente
sorprende que la policía, nada más comenzar los incidentes, agotara su
dotación antidisturbios.
Es verdad que la policía disparó al aire pero también hubo muchos disparos sin levantar las armas al cielo. El lugar donde cayó Manuel José García Caparros está acribillado por varias balas. Antonio Ortiz Carrasco nos contaría como una bala le pasó por la cabeza, disparada al parecer, por el mismo causante de la muerte del joven, un sargento grueso. Luego todo fue una batalla campal. Este periodista, a pocos metros de su estomago tuvo una pistola. Dos diputados, Francisco de la Torre (UCD) y Román (PSOE) estaban allí y declararían haber visto pistolas fuera de sus fundas, palos, miedo, pavor, pánico, carreras, mujeres histéricas, desbandada, acoso a la policía, más botes de humo, más balas de goma, piedras, y palos. Indignación popular Los jóvenes toman Málaga Lo que empezó como una jornada de alegre confianza en poder alcanzar una autonomía que le permita salir del subdesarrollo, se convirtió en jornada de dolor y de luto. Descanse en paz Manuel y que la paz llegue a Andalucía.
A
Málaga, como al resto del País Andaluz, la golpeó con dureza la muerte
de José Manuel García Caparrós. José Manuel cayó en el puente de Tetuán a
causa de una bala. Luego — el seis de diciembre — el País Andaluz se vestiría de luto y Málaga sería nuevamente golpeada. La autonomía andaluza tiene su primer mártir. Manuel García Caparrós, 19 años y militante del PCE y de Comisiones Obreras. Hoy se sabe ya con exactitud que cayó por la bala que disparó un Policía Armada. Donde la sangre joven se derramó, mientras pronunciaba una última palabra “justicia”, los malagueños se dan cita con claveles rojos, verdes, blancos. Hay un letrero: “Crimen Fascista”. Y en el suelo: “Justicia popular”.
El día 4 de Diciembre, cuando millón y medio de andaluces, en las nueve provincias, en sus calles y plazas gritaban por una Andalucía libre y los brazos de los andaluces más jóvenes se alzaban en Cataluña pidiendo autonomía, José Manuel García Caparros daba el último estertor. Un hilo de sangre salió por su boca. La calle de Comandante Benítez ya se conoce popularmente por calle Manuel García. La Andalucía abnegada, cargada de promesas incumplidas, pisoteada por el centralismo y el caciquismo… La Málaga refugio y solaz de quienes hicieron enormes fortunas a la sombra del franquismo, se levantó cuando se supo la muerte de un joven, de dos heridos más por bala y otros muchos contusionados por una acción de la policía que todos calificaron de brutal. La convocatoria del Día de Andalucía en Málaga venía cargada ya de negros presagios. Días antes, el Presidente de la Diputación, el falangista Francisco Cabeza López, había manifestado que la bandera verde-blanca-verde no ondearía en el edificio provincial. Meses antes, el pleno de la Diputación aprobaba el uso de la bandera. Pero Cabeza López dijo no.
Y nadie le obligó, ni le pudo obligar a colocarla. La espoleta ya estaba puesta. Lo otro fue ya una cadena que no terminó en masacre gracias a la serenidad del pueblo malagueño que no cayó en la trampa. Elementos de Fuerza Nueva y del Frente Anticomunista Español que capitanea por estas tierras un alférez provisional, Enrique del Pino, calentaron los ánimos días antes. La bandera verdiblanca, símbolo de una nueva Andalucía fue destrozada por estos ultras en la víspera del Día de Andalucía. La espoleta de unos incidentes Un joven escala la fachada de la Diputación de Málaga para colocar la bandera andaluza el 4–D Cuando la cabeza de la manifestación pasaba por delante de la Diputación Provincial, los parlamentarios, líderes de partidos y centrales sindicales pararon unos segundos. Mirada de desprecio en algunas caras y de dolor en otras. Pero ya otros manifestantes iban colocando banderas andaluzas en sus ventanas Un joven del PC sujetó, con cadena y candado, una bandera a la verja de la puerta de entrada. Otro más osado y al parecer sin militancia activa en ningún partido, como una araña humana, escaló hasta el balcón principal con el objeto de colocar la bandera andaluza en el mismo mástil donde estaba sólo la enseña nacional. Cuando culminó su arriesgado trabajo, miles de gargantas gritaron “¡Viva Andalucía!”. Poco duró. La Policía hizo su aparición y cargó contra el grupo de manifestantes delante de la Diputación.
Fueron los primeros botes de humo, las primeras carreras, las primeras caras de pánico, de terror, de tragedia. Los gritos de “Cabeza, fascista, dimite” fueron sustituidos por “Cabeza al paredón”. Y luego, los gritos contra la policía… las piedras. Y más carreras. Hoy, con los ánimos más templados, nadie en Málaga se explica el porqué de la acción de la Policía. Fantasmas del norte del país parece que sobrevolaban las cabezas de los policías. Y aunque desmentido por el Ministro Martín Villa, la imagen del Comandante Imaz parecía rondar por las calles malagueñas. Es cierto que en algunas ocasiones la Policía se sintió acorralada, pero también lo es la extrema dureza empleada contra personas solitarias, contra conductores de coches y motos. Se lo oímos decir a un miembro de la COPEL en el lugar donde cayera Manuel José García Caparros: “Esto sucede en el Norte y estalla” .
Disparos, no sólo al aire La Policía española reprime Cuando regresaba el grueso de la Manifestación desde el Puente de las Américas hasta el centro del casco urbano sonaron los primeros disparos de pistola. Por la espina dorsal de miles de malagueños corrió la duda y el temor. Y una pregunta en la
cara
de todos: “¿Qué pasa?”. A los disparos de pistola les siguieron los
botes de humo y las balas de goma hacia el barrio del Perchel y la
Trinidad. Serían las dos y cuarto de la tarde. En la versión oficial se
dice que la policía se sintió acorralada y sin dotación antidisturbios
en las confluencias de las calles Alameda de Colón, Avda. del
Generalísimo y Puente de Tetuán y tuvo que tirar de la pistola. Esta
versión ha sido rebatida por testigos presénciales, aunque alguno de
ellos reconociera que efectivamente hubo momentos en que la Policía
estaba copada, pero disponía de las porras y otros medios. Igualmente
sorprende que la policía, nada más comenzar los incidentes, agotara su
dotación antidisturbios. Es verdad que la policía disparó al aire pero también hubo muchos disparos sin levantar las armas al cielo. El lugar donde cayó Manuel José García Caparros está acribillado por varias balas. Antonio Ortiz Carrasco nos contaría como una bala le pasó por la cabeza, disparada al parecer, por el mismo causante de la muerte del joven, un sargento grueso. Luego todo fue una batalla campal. Este periodista, a pocos metros de su estomago tuvo una pistola. Dos diputados, Francisco de la Torre (UCD) y Román (PSOE) estaban allí y declararían haber visto pistolas fuera de sus fundas, palos, miedo, pavor, pánico, carreras, mujeres histéricas, desbandada, acoso a la policía, más botes de humo, más balas de goma, piedras, y palos. Indignación popular Los jóvenes toman Málaga Lo que empezó como una jornada de alegre confianza en poder alcanzar una autonomía que le permita salir del subdesarrollo, se convirtió en jornada de dolor y de luto. Descanse en paz Manuel y que la paz llegue a Andalucía.
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