Desmontar la mentira para combatir la alienación y dinamizar la lucha
Tal
vez nunca antes la insistencia en iluminar lo obvio oculto haya sido
tan importante y urgente porque la falsificación de la Historia y la
manipulación de las masas empujan a la humanidad para el abismo.
Esta
tarea asume un carácter revolucionario porque las fuerzas que controlan
el capitalismo utilizan los engranajes del sistema mediático para crear
una realidad virtual que actúa como arma decisiva para la formación de
una consciencia social pasiva, para la robotización del hombre.
La
comprensión por los pueblos de la estrategia exterminista del
imperialismo que los amenaza es extremadamente dificultada por la
ignorancia sobre el funcionamiento del sistema de poder de los EEUU y la
imagen falsa que prevalece respecto de la sociedad norteamericana no
sólo en Europa sino en muchos países subdesarrollados.
UN MITO ROMANTICO
No
obstante que son inocultables los crímenes cometidos por los EEUU en
las últimas décadas en guerras de agresión contra los diferentes
pueblos, una gran parte de la humanidad continúa viendo en la patria de
Jefferson y Lincoln una tierra de libertad y progreso. El mito romántico
de los pioneros del Mayflower
es difundido por una propaganda perversa que insiste en presentar al
pueblo y al gobierno de los EEUU como vocacionados para defender y
liderar a la humanidad. Los males del capitalismo serían
circunstanciales y la gran república, presidida ahora por un humanista,
estaría presta a superar la crisis que partiendo de ella se extendió por
el mundo.
No
basta afirmar que estamos frente a una peligrosa mentira. Desmontar el
mito estadounidense es, repito, una tarea prioritaria en la lucha contra
la alienación de las mayorías. El político negro cuya elección
desencadeno una ola de esperanza entre los oprimidos de la Tierra
archivo sus compromisos asumidos con el pueblo y a lo largo de su
mandato dio continuidad a una estrategia de dominación mundial,
ampliándola peligrosamente.
Diferente
de George W.Bush , Obama supo construir una máscara de estadista sereno
y progresista. Su reelección, no tenemos dudas, será facilitada porque
el candidato republicano que enfrentará,Mitt Romney, es un político
ultra reaccionario, sin carisma.
LAS GUERRAS IMPERIALES
En
Iraq la violencia se tornó endémica, millares de mercenarios han
substituido a las tropas de combate y un gobierno fantoche actúa como
instrumento de trasnacionales del petróleo.
En
Afganistán la guerra está perdida. Después de once años de ocupación,
las fuerzas de la OTAN y de los EEUU solamente controlan Kabul y algunas
capitales de provincia. Todas las ofensivas contra la resistencia (que
va mucho más allá de los Talibanes) fracasaron y en los cuarteles y en
los Ministerios los reclutas asesinan con frecuencia a los instructores
extranjeros, norteamericanos o europeos.
La
retirada anticipada de las tropas francesas del país colocó un problema
inesperado al Pentágono. En Washington pocos creen que el presidente
cumpla el acuerdo sobre la evacuación del ejército de ocupación antes
del final del 2014.
En
declaraciones recientes, Obama, ya en campaña electoral, retomo el tema
de la defensa de los “intereses de los EEUU en el mundo”. Esa política
implica la existencia de centenas de bases militares en más de una
decena de países. En Colombia, por ejemplo, fueron instaladas otras
ocho.
En
una inflexión estratégica, el presidente informó que está en curso una
dislocación para Oriente del poder militar norteamericano. Esclareció
que el Pacifico será el destino de dos tercios de la US Navy. Es
evidente que el objetivo inconfesado es cercar por tierra y mar a China y
Rusia.
Vladimir
Putin interpretó correctamente el mensaje. Consciente de que en su
escalada agresiva los EEUU habrían de reforzar su hegemonía en el Medio
Oriente, abatiendo a Irán, antes de definir a esos países como
“enemigos” potenciales, el presidente ruso en un discurso firme advirtió
a Washington que no puede sobrepasar la línea roja.
Contrariamente
a lo que afirman algunos analistas que cultivan el sensacionalismo, la
inminencia de una tercera guerra mundial, es una improbabilidad. Pero
eso gracias a la firmeza de Rusia. Putin no olvidó Múnich. Usó palabras
duras, recordando la agresión al pueblo libio, para recordar a Obama que
ya fue demasiado lejos y que no tolerará una intervención militar
EEUU-Unión Europea en Siria, cualquiera que sea el pretexto invocado.
ASESINAR A DISTANCIA
El belicismo de Obama es tan ostentoso que hasta un periódico del establishment,
el New York Times (que lo ha apoyado), sintió la necesidad de revelar
que la lista de “terroristas” y dirigentes políticos a aniquilar por los
aviones sin pilotos (los famosos drone)
es sometida a la aprobación del jefe de la Casa Blanca. Matar a larga
distancia, en una guerra electrónica de nuevo tipo, se volvió una rutina
gracias a los progresos de la ciencia. Leo Panetta, el actual
secretario de Defensa, no solamente la aprueba sino que la elogia;
igualmente el general Petraeus, el director de la CIA.
El
premio Nobel Obama aprueba los objetivos humanos seleccionados cuyas
biografías le son enviadas. En ese nivel se sitúa hoy su concepto de la
ética.
Los
hombres del presidente llegaron a la conclusión de que esa modalidad
del asesinato no ha provocado grandes protestas internacionales y evita
la perdida de pilotos.
El
principal inconveniente es la imprecisión de esos ataques. En
Paquistán, decenas de aldeanos fueron asesinados en bombardeos de drones en las áreas tribales de la frontera afgana. El error
(así le llamaron en el Pentágono) generó una crisis en las relaciones
con Paquistán cuando 26 soldados de aquel país fueron abatidos por un
avión asesino. El gobierno de Islamabad prohibió a partir de entonces la
travesía de la frontera para los camiones que cargan los alimentos y
armas para las tropas de los EEUU y de la OTAN.
No
obstante los “inevitables daños colaterales”, los generales del
Pentágono definen como revolucionaria la guerra barata en la cual basta
apretar un botón, en ocasiones a cientos de kilómetros de distancia,
para alcanzar objetivos humanos seleccionados en escritorios en los EEUU
y aprobados por el Presidente.
La
aplastante mayoría de los estadounidenses tiene un conocimiento muy
superficial de lo que pasa en las guerras asiáticas de su país. Más en
el ejército se amplía un difuso malestar. En el año en curso se registro
un record de suicidios de militares.
EL FANTASMA DE AL QAEDA
Son
calificados de especialmente satisfactorios los bombardeos frecuentes a
tribus “terroristas” de Yemen y de Somalia. Si la CIA informa que una
tribu perdida en las montañas de la otrora llamada Arabia Feliz es
acusada de ligas sospechosas con Al Qaeda, se envía un drone de la base de Djibuti para liquidar a su jefe. Obama da su aval a la operación.
El New York Times,
en el editorial citado, reconoce con pesar que el actual poder de
decisión presidencial de asesinar “terroristas” en regiones remotas “no
tiene precedentes en la historia presidencial”. Monstruoso pero real:
Obama se comporta como un ciber-guerrero.
En
esa estrategia criminal, la invocación de Al Qaeda como la gran y mayor
amenaza a la seguridad de los EEUU es permanente, obsesiva.
Solamente en Marzo, pasado el Google registró 183 millones de entradas en busca de las informaciones sobre esa organización.
Los
EEUU planearon y ejecutaron la muerte de Ben Laden en una operación
obscura de las fuerzas especiales violadora de la soberanía de
Paquistán. Mataron ya o afirman haber asesinado a los principales
dirigentes de Al Qaeda. Pero el fantasma de Al Qaeda sobrevivió y es ese
dragón, invisible, horroroso, el que motiva los bombardeos de los drones y la guerra electrónica asesina.
El mito de Al Qaeda, el enemigo número 1, se volvió un pilar de la estrategia “antiterrorismo” de los EEUU.
¿Cuántas
personas, mundo afuera, saben que Ben Laden fue una aliado íntimo de
los EEUU durante la guerra contra la Revolución afgana? Pocas.
Y
pocas son también las que tienen conocimiento de las relaciones
estrechas que la CIA y la inteligencia militar de los EEUU mantuvieron y
mantienen con organizaciones fundamentalistas islámicas.
La
necesidad de aniquilar a Al Qaeda fue el argumento básico que Bush hijo
desplegó para justificar la Patriot Act y la invasión y ocupación de
Afganistán, en una cruzada “antiterrorista” en defensa de la libertad,
de la democracia, de la paz...
Obama usando un discurso diferente, mucho más hábil, profundizó la estrategia del poder de los EEUU.
Al
signar la ley de la Autorización de la Seguridad Nacional, el
presidente de los EEUU torpedeo sobre la Constitución, transformando el
país en un Estado militarizado que exhibe una fachada democrática.
Internamente persisten algunas libertades y derechos, pero la política
exterior es la de un estado terrorista.
RUSIA Y CHINA AMENAZADAS
El engranaje imperial está en movimiento. Primero fue Iraq, después Afganistán, después Libia. Ahora el objetivo es Siria.
La
maquina mediática trituradora de consciencias repite el metodo
utilizado en la campaña que precedió el ataque armado a Libia. La CIA y
el Pentágono prepararon y financiaron grupos de mercenarios que
instalaron el caos en las grandes ciudades sirias. El presidente Bachar
al Asad fue demonizado e, inventada una realidad virtual –una Siria
imaginaria-, una campaña machacante intenta persuadir a centenas de
millones de personas de que intervenir militarmente en aquel país sería
“una intervención humanitaria” exigida por aquello que llaman “la
comunidad internacional”. Más el proyecto de repetir la tragedia libia
esta chocando con la oposición, hasta hoy impasable, de Rusia.
Insisto:
comprender el funcionamiento del monstruoso engranaje montado por el
imperialismo para anestesiar la consciencia social y crear un tipo de
hombre robotizado es una exigencia en el combate de los pueblos en
defensa de la libertad, de la propia continuidad de la vida.
No exagero al definir como tarea revolucionaria esa lucha.
Vila Nova de Gaia, 14 de Junio de 2012
Traducción: Jazmín Padilla
Tomado de inSurgente
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