TRAS LAS MANIFESTACIONES Y DETENCIONES HABIDAS EN EL PAÍS ¿NO ES HORA DE PLANTEARSE LA DESOBEDIENCIA CIVIL?
TRAS LAS MANIFESTACIONES Y DETENCIONES HABIDAS EN EL PAÍS ¿NO ES HORA DE PLANTEARSE LA DESOBEDIENCIA CIVIL?
HENRY DAVID THOREAU, AUTOR DE “LA DESOBEDIENCIA CIVIL”
Uno de los libros más curiosos con los que me obsequiaron cuando aún no lucía barba, fue el titulado “La desobediencia civil”, escrito por un intelectual norteamericano llamado Henry David Thoreau, que ejerció como filósofo, ensayista y poeta.
El autor nació en una localidad de Massachussets llamada Concord, mientras que la persona que me regaló tan atractivo ejemplar era de Boston, en el mismo estado, donde las gentes (al menos en la década del 70) eran tan poco yanquis como los canadienses.
Afortunadamente para mí, el ensayo estaba traducido al francés, pero dado que bajo el franquismo era la lengua obligatoria en las escuelas e institutos, no me costó mucho trabajo comprender que este personaje alumbró una suerte de estoicismo combativo bastante similar al de los cientos de miles de personas que ayer se reunieron en plazas, parques y avenidas del país, rememorando aquel 15M de 2011 que provocó millones de comentarios esperanzadores sobre esta nueva forma de lucha contra el neoliberalismo y la falsa democracia, que ya el susodicho Thoreau denunciaba en su libro.
Afortunadamente para mí, el ensayo estaba traducido al francés, pero dado que bajo el franquismo era la lengua obligatoria en las escuelas e institutos, no me costó mucho trabajo comprender que este personaje alumbró una suerte de estoicismo combativo bastante similar al de los cientos de miles de personas que ayer se reunieron en plazas, parques y avenidas del país, rememorando aquel 15M de 2011 que provocó millones de comentarios esperanzadores sobre esta nueva forma de lucha contra el neoliberalismo y la falsa democracia, que ya el susodicho Thoreau denunciaba en su libro.
La memoria me juega malas pasadas, así que dejaré tan solo unos párrafos textuales bastante jugosos.
Creo de todo corazón en el lema “El mejor gobierno es el que tiene que gobernar menos”, y me gustaría verlo hacerse efectivo más rápida y sistemáticamente. Bien llevado, finalmente resulta en algo en lo que también creo: “El mejor gobierno es el que no tiene que gobernar en absoluto”. Y cuando los pueblos estén preparados para ello, ése será el tipo de gobierno que tengan. En el mejor de los casos, el gobierno no es más que una conveniencia, pero en su mayoría los gobiernos son inconvenientes y todos han resultado serlo en algún momento. Las objeciones que se han hecho a la existencia de un ejército permanente, que son varias y de peso, y que merecen mantenerse, pueden también por fin esgrimirse en contra del gobierno. El ejército permanente es sólo el brazo del gobierno establecido. El gobierno en sí, que es únicamente el modo escogido por el pueblo para ejecutar su voluntad, está igualmente sujeto al abuso y la corrupción antes de que el pueblo pueda actuar a través suyo.
LA REVOLUCIÓN ES POSIBLE, PERO HAY QUE TRABAJARLA
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