A modo de Editorial.inSurgente
Aunque la decisión de votar en contra de la
investidura del secretario general del PSOE de Andalucía, José Antonio
Griñán, como presidente regional, va a traer a la CUT y al propio
Gordillo un tsunami de críticas desde los medios de desinformación
socialdemócratas y desde los políticos del PSOEIU que lustran ya la
poltrona para sentarse, decirle NO es un acto de coherencia que miles de
personas (hayan votado a IU o no) apoyan. Si desde la izquierda
consecuente y de clase se ve la política del PSOE igual a la del PP en
los temas fundamentales, esto es, política económica, OTAN y la
presencia yanqui en Morón y Rota, Borbones, recorte de derechos,
corrupción, capitalismo salvaje, etc, etc, a qué venderse por
co-gobernar con uno de ellos. Es probable que los Valderas y compañía
vayan a pedirle en los próximos días a Gordillo el acta de
parlamentario, por aquello de haber violado la disciplina de voto, pero
quién le va a pedir al coordinador regional de IU que entregue la suya
por no representar más que sus propias ambiciones de poder. Gobernar con
el PSOE es como hacerlo con el PP, y si IU lo hiciera con el partido
del señorito Javier Arenas sería –con razón- tildado de practicar la
pinza, de un pacto contra natura, de favorecer a la derecha, etc. Pero
esos mismos calificativos se esconden si el pacto es con el PSOE, porque
eso –se justifican ellos- es un “pacto de izquierdas”, “de progreso”.
Una mentira como cualquier otra para que entre dinero en las arcas de la
organización y dar de comer a sus liberados, que ya era hora de tocar
poder/euros, se dice en las sedes. A partir de ahora sólo cabe esperar
qué harán los afiliados a esa misma IU cuando el gobierno regional siga
con las prácticas neoliberales, porque decir que la culpa de todo la
tiene Rajoy y Madrid va a vender un tiempo, después habrá que buscar
otro argumento. Todo con seguir en la Consejería.
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