lunes, 5 de octubre de 2015

Hem de / Debemos (*). (Adelanto editorial de la próxima revista de RedRoja)... y mucho mas

"...Habrá que insistir mucho más en ello en estos momentos, cuando llegan los posicionamientos post-electorales y ante la complicación del “tablero partidista” que se ha producido. Porque no será nada fácil para nuestros compañeros y aliados más próximos en Catalunya encontrar la relación más correcta entre: resistir a las presiones para “garantizar la gobernabilidad”, impulsar el propio proceso soberanista y luchar en la perspectiva socialista contra unos brutales ataques socio-laborales que afectan al conjunto de nuestra clase y de otros sectores populares más allá de la procedencia nacional. .."


Adelantamos el editorial de nuestra próxima revista, que saldrá completa en unos días.

Sale el presente número de nuestra revista recién concluidas las elecciones catalanas. A falta de realizar un análisis más profundo y detallado de las mismas, adelantamos unas puntualizaciones que no dejan de ir en línea con la declaración que sacamos la víspera del 27S (incluida en este número) y en la que ya planteamos que, también en lo que se refiere a la particular “cuestión catalana”, hem de garantizar la independencia estratégica y de clase de la intervención revolucionaria. Habrá que insistir mucho más en ello en estos momentos, cuando llegan los posicionamientos post-electorales y ante la complicación del “tablero partidista” que se ha producido. Porque no será nada fácil para nuestros compañeros y aliados más próximos en Catalunya encontrar la relación más correcta entre: resistir a las presiones para “garantizar la gobernabilidad”, impulsar el propio proceso soberanista y luchar en la perspectiva socialista contra unos brutales ataques socio-laborales que afectan al conjunto de nuestra clase y de otros sectores populares más allá de la procedencia nacional. 

En toda la actual coyuntura de auge del movimiento nacional en Catalunya -aparte de la defensa por principio del derecho de autodeterminación y de analizar cómo debilita al régimen del 78- destacamos la necesidad de partir de una correcta relación entre “lo nacional” y “lo social”. Como no podía ser de otra manera, este emplazamiento lo hemos hecho extensible a nuestros compañeros de la izquierda independentista que “hoy por hoy trabajan mayoritariamente en el seno de la CUP” (ver declaración mencionada), y a quienes, sin más dilaciones, saludamos por los resultados obtenidos . Los celebramos, en buena medida, por lo que representan de golpetazo (otro) al discurso de la ambigüedad programática y de la “centralidad” ideológica. Y porque históricamente la construcción de la CUP tiene mucho más de movimiento real popular acumulado desde abajo que esos famosos “círculos” demasiado “expertos” ya en rodear insustancialidades varias disputándose entre sí la “profesionalización de la indignación”. 

Pero también pensamos que, efectivamente, ahora viene lo más difícil para quienes actúan en el marco de las CUP: contribuir a poner los éxitos electorales al servicio de transformaciones que no pueden ser electorales. Ahora hay que asegurar -como nos hacen llegar compañerxs de la propia izquierda independentista– que esos éxitos no se conviertan en la enésima derrota por caer en la “responsabilidad institucional” y ser absorbidos por el “circo electoral”. La mejor manera de forjar anticuerpos contra ese virus es admitir que el mismo acecha a nuestro lado más cerca de lo que parece. Consecuentemente, a las posiciones más avanzadas –las menos coyunturalistas– más les vale terminar cuanto antes las celebraciones y prestarse a promover una inteligente lucha ideológica y político-práctica sin concesiones.

Por lo demás, no vamos a sorprendernos del cinismo de las interpretaciones españolistas plebiscitarias… del plebiscito que han impedido. Hay que partir de ese cinismo. Y de cosas aún bien peores, si llegara la situación política a desbordarse y no digamos, si tendencias rupturistas se impusieran. Entonces habría que prepararse para un escenario de provocaciones antidemocráticas que sólo podrán neutralizarse con eficacia si desde ya la partitura que compongamos e interpretemos no sea dirigida por la “cretina” batuta parlamentaria.

A nadie se le escapa que “tras las urnas” la inestabilidad política en Catalunya continúa. En ese sentido, el propio régimen del 78 y hasta sus “reformistas centralistas” (tanto más, cuanto menos allí han conseguido) necesitan extender la debilidad política a todos. Normal: sólo así podrían esperar mejor suerte de la cosechada negociando la reestabilización… que “entonces” a todos se impondría. Por eso necesitan el cinismo en la interpretación electoral. Los ataques a Mas –tildándolo hasta de izquierdista– no sólo pretenden asustar a este sino a esa parte de la burguesía nacionalista que apostó por él y que, sobre todo, lo hizo en términos de pelas. Este movimiento de lucha interburguesa podría paradójicamente convertirse en un elemento añadido de tensión en el seno de la izquierda independentista: al hacer crecer en ella la necesidad de “salvar al país” de la agresión de Madrid y entonces pegarse mucho más (y no asustar) a la burguesía nacionalista a fin de que, por miedo, no traicionase sus tareas nacionales.

No sería la primera vez que cuando lo electoral y lo “inmediatista” contaminan una estrategia originalmente anti-sistema, este, el sistema, logra exportar su propia desestabilización al seno de lo que se suponía que lo desestabilizaba. No hay otra opción que vacunarnos ante ello a fin de cumplir con nuestra obligación de aprovecharnos de las contradicciones entre “los de arriba” (y aquí da igual quién de ellos está Mas o menos arriba). Y que no seamos nosotros los que nos perdamos hasta nuestra propia perdición en esas contradicciones ajenas.

Hay una puntualización de suma importancia a realizar aún y que no podíamos dejar pasar por alto en medio de las maniobras a varias bandas que se sucederán. Entre las tareas del comunismo militante en Catalunya está la de conjugar la “cuestión social” con un verdadero internacionalismo que trabaje día a día entre los amplios sectores de la inmigración del resto del Estado español a fin de no poner en bandeja al enemigo de clase a gente de nuestra misma clase. Como lo demuestra la subida de Ciudadanos en los llamados cinturones rojos. Esa verdadera línea de internacionalismo militante y unidad de clase no puede soslayar tampoco el singular trabajo que hay que realizar entre los 200000 inmigrantes que no tienen derecho a votar ni entre esos cientos de miles (se estiman en unos 600000) que no tienen derecho a secas. Es la única “centralidad” que nos podemos permitir: llevar a esos miles de compañeros al centro de nuestra recomposición como clase. Una tarea universal que, ni que decir tiene, no nos afecta en menor medida en el resto del Estado español. Y que si la mencionamos con especial incidencia aquí, es por la complicación añadida que supone tanta variada procedencia nacional para la resolución de la opresión nacional catalana. 

Más allá del marco de Catalunya, las elecciones del 27S tienen evidentemente sus consecuencias en el panorama estatal español de cara a las elecciones generales del 20 de diciembre. El batacazo del PP en Catalunya –junto con la entrada en crisis de su discurso de “la recuperación económica”– de nuevo lo convierte dentro del mismo régimen del 78, y en comparación con el PSOE, en más problema que solución debido a su menor margen para forjar las alianzas que se requiere. En cambio, no puede decirse que el bipartidismo vuelve a suponer todo él un grave problema para el régimen. Primero porque la debilidad del PP en Catalunya no es extrapolable al conjunto del Estado, al tiempo que su competidor más directo, Ciudadanos, no implica riesgo de desbordamiento alguno. Y luego porque el PSOE, si bien sale debilitado en términos absolutos, logra mantener el mínimo para seguir planteándose no solo ser la clave estatal que negocie el “encaje de Catalunya”, también para postularse como “la alternativa útil de izquierdas” a la derechona del PP, tal como hemos venido advirtiendo que podía ocurrir. Y ello, tras el fracaso de la “operación catalana” de Podemos, que ya no sabe bien en qué sitio del tablero situarse. Pues además ese sitio puede cambiar en función del lugar geográfico donde quiera “jugar a colocar su trono”. El caso es que los de Iglesias no sólo han rebajado la indignación que querían canalizar sino que ni siquiera tienen la exclusividad para canalizar la indignación rebajada.

En definitiva, el “capítulo electoral” catalán no hace sino confirmar el fuerte desgaste que viene sufriendo la “apuesta reformista y electoralista” en tanto que canalización de la “indignación y la protesta social” de los últimos años. En nuestro reciente Informe Político ya hablamos de que asistimos a una aceleración de la entrada en crisis de esa apuesta a raíz de la claudicación de Syriza en Grecia. Y de la propia reacción de Podemos, “syrizándose” con carácter previo al admitir finalmente que “No-Podemos” tras meses recortando el programa anti-recortes. A esa visualización de la crisis del “reformismo y del oportunismo electoralista de la indignación” contribuyen la propias querellas internas a varias bandas. Por un lado, dentro del mismo Podemos, donde se mantiene una unidad puramente formal a la espera de lo que definitivamente ocurra con la confección de las candidaturas para las generales. Pero también con respecto a los Ganemos-ahora-en-común-IU por el protagonismo dentro de las candidaturas de “unidad popular”.

Es a partir de todo esto, que hablamos de que se nos abre un nuevo escenario de crisis cruzadas que ya no descarta a nadie y que obliga a replantearnos la forma de intervenir en la realidad. 

Por supuesto, partimos de la persistencia de la crisis capitalista a nivel mundial, que se manifiesta con toda su crudeza en los “programas de rescate” que padecemos. Al respecto resulta que, cuando se nos quería hacer creer que ya estábamos en plena recuperación, los acontecimientos en China han desatado de nuevo los peores augurios. Numerosos analistas no sólo enlazan esos acontecimientos con “la crisis que no se ha ido” sino que pronostican convulsiones peores que las ya conocidas. Por nuestra parte, esa cronificación de la crisis sistémica, junto con las dificultades para mantener intacta su hegemonía por parte de los EEUU, las hemos puesto en relación con la creciente desestabilización y militarización de las relaciones internacionales y el rosario de conflictos regionales inducidos desde Occidente. Y donde ya los conflictos provocados en Ucrania y Siria han dejado de ser exclusivamente regionales con la entrada de Rusia en acción como dique de contención por la propia cuenta que le traía. En nuestro marco estatal, esa militarización internacional creciente queda claramente reflejada en las grandes Maniobras militares que la OTAN desarrolla en el Estado español desde el 3 de octubre al 10 de noviembre de 2015, poniendo sobre el tapete la tarea de reimpulsar el movimiento antiOTAN y contra las Bases.

Sabido es que la otra crisis con la que hemos venido contando es la propia de nuestro movimiento comunista internacional. Y hasta hemos asumido que, en la percepción popular, fuimos los primeros en entrar en “crisis de existencia” con la caída de la Unión Soviética. Sin embargo, lo que ahora queremos destacar es que se dan mejores condiciones para ser los primeros en salir de esas crisis, cuando a la crisis de los “de arriba” se le suma la de los que tenemos más “al lado”: esos con quienes nos disputamos sobre qué clase de programa y qué “vía de poder” interesan a nuestra clase.

Con respecto a los marcos en que se ha venido desarrollando desde hace años las protestas sociales, sufren en su conjunto el reflujo en la movilización popular y, no sin relación con ese bajón, han sido fuertemente dañados por diferentes cálculos electoralistas y “politiqueros”. Ante ello hemos de insistir en nuestra línea de demarcación del “no al pago de la deuda”. Pero poniéndola en valor en todo su sentido; es decir, justamente como línea de demarcación a partir de la cual desde el mismo movimiento práctico de lucha se rechacen las propias instituciones europeas y la OTAN, se plantee la expropiación bancaria, etc. Y en definitiva se termine por plantear como necesidad acuciante alcanzar el poder real que posibilite la satisfacción del programa que nos urge.

Eso pasa hoy inexcusablemente por un fortalecimiento organizativo de la línea revolucionaria que teja miles de lazos a diferentes niveles de tareas y compromisos en el mismo seno de un pueblo a su vez lo más autoorganizado posible. Por eso, para ponerse en marcha hacia esa conquista del poder, sin el cual todo es pura ilusión, nada como recordar la triple recomendación del primer gran partido que vio parir la Internacional: organisieren, organisieren und organisieren (organización, organización y organización).

(*) Del título de nuestro último Informe Político: 'Debemos organizar la intervención revolucionaria'

3 de octubre de 2015
Red Roja



Bases sorteo fin de año 2015

El eje central de este informe lo constituyen nuestros retos organizativos y la reorientación de nuestro necesario trabajo de intervención en los marcos populares, por más que no reflejemos aquí todos los planes y detalles organizativos acordados en nuestra última Coordinadora Estatal. Hasta tal punto es nuestra voluntad destacar este doble asunto, que vemos procedente presentar de forma sintética lo siguiente, antes de entrar a comentar las condiciones generales tanto económico-internacionales como de la propia situación política en el Estado español:...



Sumario: -Maniobras golpistas y a golpe de Maniobras. -Galardón Cortes de Cádiz a la Libertad, un premio trucado y desprestigiado. -Progres en el Norte, lacayos imperiales en el Sur. - El Che , Nasser y el conflicto regional que se convirtió en referente de lucha mundial contra el Colonialismo. Suplemento especial: - LA TRIDENT JUNCTURE 2015 (DE LA OTAN) Y EL SENTIDO COMÚN (DE RAJOY)...


Introducción

Red Roja se constituye como reagrupación de comunistas conscientes de la dimensión internacional e histórica de nuestro movimiento, y pretende contribuir en el Estado español al impulso de la lucha por el socialismo y a la necesaria construcción organizativa que la garantice, teniendo siempre en cuenta el marco específico de lucha de clases en el que actuamos.


"...El nuevo movimiento obrero resurge de las cenizas del soborno y la traición de los dirigentes que han arrastrado por el fango unas siglas históricas en cuyo nombre se dejaron la vida y la juventud hombres y mujeres que constituyen lo más grande de la historia colectiva de nuestra clase..."
 




Decía Frantz Fanon que la división internacional de la explotación ha creado una aristocracia obrera en los países imperialistas a costa del proletariado de la periferia. ¿Queremos de verdad seguir perpetuando nuestros privilegios a costa de esclavizar a terceros?...
 
 
 
 
 
 
 

 Tal como reflejaba la declaración de Red Roja sacada entonces (*), por nuestra parte se ha sabido ganar un espacio propio dentro de las Marchas desde donde proyectar una influencia en su seno. Pero si entonces hubo que superar esquemas dogmáticos y sectarios (del tipo “aquello no era suficientemente proletario”) y nacionalistas (“la crisis es España y en Madrid no se me ha perdido nada”), hoy hay que poner un mayor acento en que el fortalecimiento de las posiciones revolucionarias –tanto al interior del 22M como en la relación de este con el exterior- pasa por distinguirnos mucho más nítidamente de los planteamientos reformistas y fuertemente electoralistas que siembran de impotencia y desamparo la “indignación popular contra la crisis”.



Nosotras también. Desde ¡¡ya!! No, desde  “antes de ayer”,  unidad popular contra el sistema del Capital y la Guerra. ¡¡OTAN No, Bases fuera!! Nuestro sentido común también debe ser global. Necesitamos que se haga fuerte un sentido común antiimperialista, que es por “sentido común”  antimilitarista y anticapitalista. Desde todas las tradiciones de lucha y resistencia debemos construir un movimiento antiimperialista que partiendo de lo necesariamente local (Cádiz, Madrid, Zaragoza o Barbate) enfrente al enemigo de cara, con sus limitaciones pero sin complejos. La necesaria unidad de las resistencias y las luchas, las plataformas, los 15M, las marchas de la dignidad del 22M, las intersindicales independientes del aparato burocrático sindical-oficialista, los pacifistas y antimilitaristas,., también tiene que ser global. Es de sentido común.


"... ¿Y que ha pasado con las organizaciones y dirigentes de la supuesta izquierda que saben perfectamente todo eso? Yo acuso de complicidad dolosa a quienes no han tenido el valor de enfrentarse a la propaganda de guerra que demoniza sistemáticamente a los dirigentes del país atacado antes de destruirlo. La diana de esta propaganda, el objetivo somos nosotros, nuestra capacidad para saber quienes somos como clase, como pueblo, para enfrentar a nuestros enemigos y descubrir que quienes pagan salarios de miseria por jornadas de trabajo interminables son los mismos culpables directos de la muerte de los miles de Aylanes de todo el mundo..."




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Bases sorteo fin de año 2015


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