miércoles, 1 de julio de 2015

El largo brazo de la OTAN. Manlio Dinucci

 El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg (de frente, con corbata roja), conversa (en el sentido de las agujas del reloj) con la jefa del gobierno danés Helle Thorning-Schmidt, la presidenta de Lituania Dalia Grybauskaite, la Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad Frederica Mogherini, el presidente del Consejo Europeo Donald Tusk y el primer ministro neerlandés Mark Rutte, en Bruselas, el 26 de junio de 2015.
Para la OTAN, la compasión solamente existe cuando es de utilidad para sus ambiciones estratégicas. Después de haberse interesado por los migrantes que tratan de cruzar el Mediterráneo, ahora se conmueve ante la matanza de turistas en Túnez. Los migrantes servirán de pretexto para la injerencia en Libia y los turistas son una excelente justificación para la «guerra global contra el terrorismo». Y si hay que entrar en la región a sangre y fuego, ¿qué importa? En definitiva… sólo son africanos.
| Roma (Italia)

«Violencia repugnante», así definió el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, el ataque terrorista perpetrado en Túnez. Y al hacerlo pasa por alto el hecho que ese acto de terrorismo es consecuencia de la estrategia de Estados Unidos y la OTAN.


Un documento desclasificado del Pentágono, fechado en 2012, confirma que el Emirato Islámico, cuyos primeros núcleos fueron utilizados por la OTAN para acabar con el Estado libio, fue consolidado en Siria mediante el reclutamiento de militantes salafistas sunnitas. Financiados por Arabia Saudita y otras monarquías, esos individuos reciben el armamento que utilizan a través de una red montada por la CIA. Objetivo: «instaurar en el este de Siria un califato salafista», radicalmente antichiita, y desencadenar a partir de allí la ofensiva contra Irak, precisamente en momentos en que el gobierno del chiita al-Maliki se alejaba de Washington y se acercaba a Pekín y Moscú.


Eso lo confirman ahora los documentos de Arabia Saudita recientemente revelados por Wikileaks. Esos documentos demuestran que, al menos desde 2012, Arabia Saudita ha venido alimentando la guerra secreta en Siria, en coordinación con Turquía. O sea, con la OTAN, que vive contando maravillas sobre su asociación con Arabia Saudita y con las demás monarquías del Golfo ya que, según la alianza atlántica, «garantizan seguridad de manera cada vez más eficiente, incluso más allá de su propia región».


Eso último queda de seguro perfectamente demostrado con la guerra contra Yemen, donde Arabia Saudita, con el respaldo militar de Estados Unidos, está cometiendo diariamente masacres de civiles mucho peores que la masacre de turistas cuya autoría reclamó el Emirato Islámico. Las masacres de Arabia Saudita en Yemen están perfectamente documentadas en una exposición fotográfica que acaba de inaugurarse en la capital yemenita. Pero siguen siendo ignoradas por los grandes medios de prensa que, al desviar la atención sobre los inocentes turistas asesinados en una playa tunecina, explotan ese crimen para decirnos que Occidente está siendo agredido… y que tiene que defenderse.


En una coincidencia tan perfecta como sospechosa, los ministros de Defensa de la OTAN, reunidos en Bruselas precisamente durante los 2 días anteriores a la masacre de Túnez, deciden reforzar la «Fuerza de Respuesta» de la alianza atlántica aumentándola hasta 40 000 hombres –al principio sólo iban a ser 13 000– y acelerando su preparación para enviarla a las zonas de crisis. Y para ello los ministros de Defensa deciden «acelerar los procesos de decisión políticos y militares, incluyendo la autoridad del Comandante Supremo de las fuerzas aliadas en Europa para preparar las tropas para la acción».

Esa «aceleración de los procesos de decisión» confiere al Comandante Supremo de las fuerzas de la OTAN –que siempre es un general estadounidense nombrado por el presidente de Estados Unidos– el poder de decidir y de poner en práctica una intervención militar en plazos tan breves que de hecho privan de su autoridad a los parlamentos europeos.


La OTAN se reactiva así en grande, para la mayor satisfacción de Washington. Una satisfacción expresada, precisamente el día de la masacre de Túnez, por el secretario de Defensa Ashton Carter:

«Hace un año, la OTAN se preguntaba que haría después de Afganistán. Este año hemos descubierto no una sino 2 cosas que debemos enfrentar: el Estado Islámico y la Rusia de Putin.»

También el mismo día de la masacre de Túnez, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, subrayaba ante el Consejo Europeo que «de cada 10 ciudadanos de la Unión Europea, 9 viven en países de la OTAN» y que ambas organizaciones «comparten los mismos valores y el mismo entorno de seguridad». Seguidamente anunció que la OTAN ha dado «pasos decisivos para reforzar la seguridad colectiva». En nombre de la cual se utiliza Europa como polígono de grandes maniobras militares, con la participación –solamente en junio– de 11 000 soldados de 22 países y como trampolín de la «Fuerza de Respuesta».


Como siempre, claro está, bajo el mando de Estados Unidos.


http://www.voltairenet.org/article188025.html



Arabia Saudita apoya el terrorismo en Siria desde 2012
Los cables de Arabia Saudita en Wikileaks
Arabia Saudita apoya el terrorismo en Siria desde 2012
por Elie Hanna
Beirut (Líbano)
Documentos internos del ministerio saudita de Relaciones Exteriores y del gobierno del reino publicados por Wikileaks demuestran la implicación de Arabia Saudita en la guerra secreta contra Siria, al menos desde 2012. 
Organización del Tratado del Atlántico Norte


La OTAN lanza el Tridente
«El arte de la guerra»

 

Lady Pesc en el coro de la OTAN
«El arte de la guerra»
 

La ofensiva de la OTAN global «El arte de la guerra»
 
 

Para la opinión pública europea, los drones son un arma eficaz que puede utilizarse por control remoto para evitar el despliegue de soldados en el «teatro de operaciones». Para los pueblos del «Medio Oriente ampliado» son artefactos asesinos que pueden aparecer inesperadamente, en cualquier lugar, disparando misiles que ocasionan numerosas víctimas inocentes. Nadie puede estar seguro de no verse algún día en su área de tiro y de no resultar herido o muerto únicamente por hallarse «en el lugar equivocado, en el momento equivocado». Italia está abriendo una escuela para desarrollar esta variante moderna de la cacería humana.
 

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