domingo, 2 de noviembre de 2014

El ejemplo de los mineros ucranianos. ¡¡Transformar la guerra entre naciones, en lucha de clases!!. GPM.

 ¡¡Transformar la guerra entre naciones, en lucha de clases!!
<<Tal parece como si en Ucrania, el infierno de la guerra estuviera obrando sobre la vanguardia minera del proletariado un sortilegio. ¿Cuál es ese milagro? Hacerle despertar de su largo sueño embrutecedor, para que vea claro que persiguiendo chivos expiatorios en busca de una engañosa libertad, se mete más adentro en el pozo de su esclavitud. Como en la mina buscando el carbón. O sea, que ante una guerra como la de Ucrania, no hay que acabar con el “enemigo” sino con la guerra. Esto es lo que han aprendido los mineros ucranianos. Y que puestos frente a la sociedad actual, la verdadera emancipación universal, la suya y la de sus propios liberticidas, no pasa sólo por dirigir los dardos de su lucha contra quienes directamente les explotan y oprimen. Hay que acabar con el sistema capitalista,
este maldito modo de vida que convierte a los seres humanos en animales de rapiña. Fauna rapaz entre la que cuentan naturalmente los empresarios, que marcan la pauta del sistema. Pero también su cohorte de políticos institucionalizados, jueces, fiscales y demás especie oportunista, como los periodistas, los artistas y deportistas de élite, todos ellos al servicio apologético del embrutecimiento político general de los explotados, para los fines de su dominio>>. GPM.


¡¡Transformar la guerra entre naciones, en lucha de clases!!

           Deserciones, protestas masivas contra el envío de tropas al frente, manifestaciones contra la guerra y el empeoramiento de las condiciones de vida de los asalariados en Ucrania. Además de todo esto los mineros de ese país también hacen huelgas defendiéndose con sus propias armas.



           Los episodios narrados en el siguiente texto, responden a un conflicto bélico desatado hace unos meses en Ucrania, como los que casi siempre han venido acompañando a la historia de la humanidad.



           Entre la cantidad de información publicada en el Mundo, no se ha visto nada parecido sobre la resistencia proletaria a la guerra que afecta a ese país desde hace meses. Y esto no es casual. Por lo tanto, aunque no compartimos completamente su análisis, decidimos traducir y presentar el siguiente texto, publicado en su blog por un grupo de compañeros checos llamados " Tridni Valka", que significa “guerra de clases”.



           Allí está la única clave para comprender lo que realmente sucede hoy entre Kiev y Donetsk. Las demás publicaciones de los principales periódicos, así como las de ciertos militantes izquierdistas, esconden la verdad que subyace en ese conflicto, como si no hubiera más alternativa para resolverlo, que tomar parte por uno de los dos contendientes: el ejército del gobierno pro-occidental de Kiev y el separatista pro-ruso.



           Nosotros no hablamos en nombre del embozado derecho de un Estado a no ser objeto de interferencias externas, sino en nombre del derecho de un pueblo a la autodeterminación. Pero además lo hacemos, en este caso, por nostálgica prioridad tardo-soviética antifascista. O más simplemente, sentimos que debemos hacerlo en nombre de un llamado “mal menor”, cuya entidad es a menudo vista a través de lentes ideológicas interesadas. Somos trabajadores ucranianos tratando de resistir como podemos contra la guerra.


           Esta resistencia es la que tenemos que apoyar. Darle voz es ciertamente importante y esperamos que sirva para comprender lo que está ocurriendo en Ucrania. Un problema que requiere y merece un esfuerzo, y del que por ahora parece que no hay rastro. Un problema que no se resolverá definitivamente optando por una de las partes en cada conflicto bélico, sino apoyando a quienes en todos ellos sirven como carne de cañón. En este caso, esgrimiendo la consigna: Ni con Ucrania ni con Rusia. Ampliamos nuestro frente que es el de la revolución social.

Cuando hace meses escribimos “Preparativos para la guerra entre Ucrania y Rusia: ¿Show o realidad?”[1], para contestar a esta pregunta muchos compañeros expresaban dudas o incluso un abierto desacuerdo con una declaración tan categórica. Ahora podemos decir que el conflicto en Ucrania ha pasado claramente de la etapa "fría" a la "caliente", porque lo que vemos ahora en el Oriente del país es una guerra de verdad. Desde Lugansk, a lo largo de la frontera con Rusia, hasta Mariupol, en el Mar negro, donde dos ejércitos se enfrentan diariamente intentando extender su control en el territorio; luchando en el suelo como en el aire, en el campo como zonas urbanas industrializadas; la artillería bombardea pueblos y la aviación bombardea ciudades, con el pretexto de que el enemigo utiliza a sus ciudadanos como escudos humanos. Hombres, mujeres y niños mueren bajo las bombas y los misiles... En cuatro meses de conflicto, murieron más de 2 mil personas entre civiles y soldados, más otros seis mil que fueron heridos; 117 mil trabajadores se vieron obligados a abandonar su ciudad sin salir de las fronteras de Ucrania, pero otros 730 mil encontraron refugio en Rusia.

           Mientras estamos escribiendo este artículo, las calles de Donetsk son ocupadas por las tropas del gobierno, pero el proletariado rechaza la guerra y se organiza para desarrollar la política del derrotismo revolucionario, negándose a pelear a favor de una u otra facción, comprometiéndose en la tarea de construir una red de relaciones entre los trabajadores de ambos lados, a través de la lucha contra las dos burguesías. El conflicto creció en los últimos meses, incluso nuestro artículo (que se remonta a hace tres meses) se merece un post scriptum. (Subrayado nuestro: GPM.)



           El siguiente texto se basa en información obtenida de diversas fuentes. La breve descripción de algunos eventos en Ucrania, ha requerido muchas horas de minucioso trabajo: recoger información, leer textos, ver videos, comparar diferentes datos etc. Nos gustaría destacar principalmente dos cosas: primero, el hecho de que los acontecimientos descritos por nosotros, no hayan sido reportados por la BBC o Al Jazeera en inglés, no significa que nunca han sucedido, o que los inventamos nosotros. Algunas fuentes de "izquierda" y, a veces, incluso algún oficial ruso y medios ucranianos, han informado de estos hechos. En segundo lugar, es evidente que las noticias provenientes de Ucrania son caóticas o incompletas y, a veces, contradictorias. Sin embargo, esto no significa que deberíamos dejar de intentar comprender lo que sucede en ese país.



           Pensamos que debemos oponernos a la esmerada selección de información llevada a cabo por el Estado, informando desde un punto de vista crítico y radical, como es propio de cualquier movimiento anticapitalista. Debemos compartir la información y análisis que nos permita comprender lo que está pasando, desde una perspectiva revolucionaria.

--oo0oo--

           La ideología de guerra —especialmente la que se basa en la defensa de la unidad nacional, de Estado nacional, como la que invoca el derecho a la autodeterminación, promovida por los simpatizantes pro-rusos—, está arraigando en Ucrania. Organizaciones de la sociedad civil están organizando eventos para recaudar fondos, con la finalidad de apoyar al ejército. El Papa bendice las armas de cualquier facción y el Vaticano difunde imágenes televisivas, donde se pueden ver ancianos ofreciendo a los soldados su última lata de mermelada. Sin embargo, no todos los trabajadores aceptan someterse a la propaganda de guerra para el lavado de cerebros, organizada por ambos bandos. No todos están dispuestos a sacrificarse por "su patria".



           Manifestaciones concretas de rechazo a la masacre de la guerra, son cada vez más frecuentes y ambos contendientes tienen creciente dificultad para reclutar hombres dispuestos a inmolarse en esta carnicería. Miles de soldados del ejército ucraniano, que el gobierno ha enviado al Oriente del país para luchar contra el terrorismo de la supuesta (ATO) rusa, han desertado o se han unido a los separatistas con todo su equipo, incluyendo tanques y vehículos blindados. Por ejemplo, 25 ucranianos de la brigada aerotransportada (tropa de élite por excelencia), cuyos hombres son acusados de haber tenido un comportamiento cobarde durante los combates en Kramatorsk, serán desmovilizados desde el 17 de abril por circular presidencial, tras su negativa a «luchar contra otros ucranianos»[2]. El caso más reciente, una unidad de 400 hombres que han desertado y se refugiaron en Rusia, después de haberse quedado sin municiones. Estos soldados, como ya fue anunciado por portavoces rusos, serán extraditados a Ucrania. Prefieren ser acusados de deserción antes que seguir matando y muriendo en el frente oriental. Afirman que no quieren luchar contra "sus propios hermanos de clase”, denunciando las condiciones de vida desesperadas que han tenido que soportar en el ejército: paga miserable, mal alimento y a menudo insuficiente, etc. Incluso otras unidades se han desplazado hacia el Este por falta de fe en sus propias fuerzas. Como el ex Presidente Yanukovich, que no puede utilizar algunas unidades para sofocar a los manifestantes, ni se atreve enviar al frente algunas tropas por desobediencia a sus mandos.



           El 29 de mayo, aproximadamente mil soldados pertenecientes a unidades militares en la región de Volynia, se amotinaron en Mykolaiv. Los hombres de guardia en el 3° batallón de la 51 brigada de infantería, se negaron a volver al frente desobedeciendo las órdenes de sus superiores, y comenzaron a descargar la artillería pesada y otro material que ya estaba listo para el transporte. Tomaron esta decisión, después de que sus unidades sufrieran muchas bajas en un enfrentamiento con los separatistas cerca de Volnovaja, volviendo a sus cuarteles en Rivne. Se trasladaron desde el Oriente hacia el sur, «habiendo perdido toda confianza en las directrices políticas a la luz de sus recientes eventos de Volnovaja, y también por la traición de sus generales, los soldados comenzaron a rebelarse abiertamente»[3].



           Incluso los del 2° batallón de la 51 brigada de infantería, que estaban destinados en el cuartel de Rivne y que asistieron a los funerales de los soldados del 3° batallón de Volnovaja muertos en combate, al comprobar la caótica y engañosa dirección de las operaciones, también se amotinaron[4]. Los aproximadamente mil doscientos soldados, que tomaron parte en este motín, se han negado a ser trasladados a Mykolaiv. Cuando nos llamaron a las armas, nos habían prometido que iríamos a patrullar la frontera entre Ucrania y Bielorrusia.



           Episodios de rebelión similar estallaron el 28 de mayo también en Poltava. Cuatro días antes, después del asesinato de seis soldados originarios de la región de Volynia, madres, esposas y familiares de los soldados de la brigada 51 han bloqueado carreteras para protestar por la decisión de mantener las tropas en Donbass. Las manifestaciones y protestas organizadas por esposas y otros familiares de los soldados, que tenían como propósito volver a casa, se han extendido. A principios de junio, en la región de Lviv, algunas familias de soldados bloquearon la carretera con grandes troncos de árboles. Y en Lviv, unos días más tarde, un desfile de familias bloqueó la entrada a la oficina de alistamiento militar. En Iavoriv, en la misma región, un grupo de padres ha ocupado un pedazo de tierra donde estaba ejerciendo la brigada XXIV de mecanizados, alegando el bloqueo de salidas para el frente[5]. Episodios de rebelión similares estallaron el 28 de mayo también en Polvata. Cuatro días  antes, después de haber muerto seis soldados de la brigada 51 —originarios de la región de Volynia—, sus madres, esposas y demás familiares suyos bloquearon las carreteras, para protestar por mantener las tropas en Donbass[6].  Demostraciones y protestas, organizadas por esposas y otros familiares de los soldados que tenían previsto regresar a casa —o de conscriptos tratando de no dejarlos salir para el frente—, se han extendido entretanto en muchas otras regiones de Ucrania (Bukovina, Lviv, Kherson, Melitopol, Volynia etc.). A principios de junio en la  ciudad de Leópolis, algunas familias de soldados bloquearon la carretera con grandes troncos de árboles[7].

 Y unos días más tarde, en esa misma ciudad, una manifestación de familias de soldados bloqueó las puertas en la oficina de reclutamiento[8]. Y en Iavorivo, un grupo de padres ocupó el espacio donde estaban haciendo maniobras los soldados de la XXIV brigada mecanizada, exigiendo la paralización de salidas hacia el frente de guerra[9]. Manifestaciones de familiares en Dnepropetrovsk y Kharkiv, reclamaron el regreso de los soldados a los cuarteles en sus países de origen[10]. Un grupo de mujeres provenientes de Kharkiv, ocuparon el aeropuerto militar local.



           Y en Lviv, unos días después, la oficina de alistamiento militar de Jerson, fue ocupada por las madres y esposas de los soldados exigiendo el fin de la guerra, con lemas como: «Mujeres contra la guerra», «¿Por qué pagar con la vida de nuestros hijos sirviendo a los hijos de los oligarcas?», «Nuestros chicos no son carne de cañón»[11]. En Černivci, un grupo de mujeres bloquearon la carretera en dirección a Zhytomyr durante varios días, para exigir un retorno a casa de los soldados[12]. El 24 de junio, algunas familias de soldados levantaron una barricada a 125 kilómetros de la autopista Kiev-Chop, exponiendo carteles que decían: «Queremos que nuestros hijos vuelvan a casa. Al frente de guerra los hijos de los generales»[13]. El 8 de junio, un grupo compuesto por cien familiares bloquearon las tropas estacionadas en la unidad militar 3033 Melitopol, Filipinas ZaporiŽžja en actitud de protesta, logrando  evitar que los soldados fueran enviados al frente. Miembros de las familias involucrados en estas iniciativas, protestaron en manifestación contra la propaganda gubernamental que le han descrito como “separatistas Pro-rusos”, y una participante le dijo a la prensa:
                <<Los separatistas Pro-rusos bloquearon una unidad militar. Pero ninguno de nosotros hablamos de Rusia frente a los cuarteles de los soldados. No queremos perder a nuestros hijos que son el único apoyo que tenemos. (...) ¡Donetsk es una masacre y nuestros chicos tienen 20 y 21 años. Miren, somos madres! ¿Cómo puede ser que nos llamen separatistas?[14]>>

           El 15 de julio, algunas madres y esposas de los soldados protestaron frente a la base militar de Ternopil contra envío a la guerra de sus seres queridos[15]. Y esta no es la primera vez que las familias de los soldados se oponen al militarismo. Durante el periodo que terminó con la caída del Presidente Yanukovych [Enero-febrero de 2014], los padres de algunos soldados y otras personas han organizado reuniones ante las barracas, discutiendo con los soldados para informarles de lo que estaba sucediendo en realidad en las calles de Kiev, y persuadirles para que no participen en las acciones represivas contra los manifestantes de Maidan.



           Mientras tanto, otros seguían siendo reclutados para el ejército. Aunque los soldados deben estar inscritos en el Registro postal del servicio militar obligatorio, el gobierno los presenta como voluntarios:
                <<No somos voluntarios (...) no queremos matar a la gente (...). Nos quitaremos los uniformes y volveremos a casa»,  dijeron algunos reclutas durante un mitin de protesta en Lviv[16]>>.


           El 24 de julio, después de la entrada en vigor del decreto presidencial de Poroshenko, que desató la tercera ola de reclutamiento en el ejército, su consecuencia inmediata fue el envío de algunos miles de trabajadores al frente de guerra, a raíz de lo cual, fueron particularmente intensos los disturbios que estallaron en muchas ciudades al Oeste de Ucrania: en la aldea de Voloka, toda la población entera se resistió al alistamiento de 50 personas. Un anciano contestatario dijo:
             <<Este casino lo han empezado ellos por su cuenta. Nosotros moriremos pero dejaremos a nuestros hijos. Deben comprenderlo y no venir aquí con sus listas de reclutamiento>>[17]

              El  25 de julio, familiares de los soldados bloquearon una carretera cerca del pueblo de Korovia, exigiendo el fin del servicio militar obligatorio y el retorno inmediato de los reclutas[18]. Ese mismo día, una calle del distrito de Obukhivs, cerca de Kiev fue bloqueada por las familias de soldados. Los bloqueos continuaron el 28 de julio en al menos siete localidades en la región de Bucovina donde una autopista entre las ciudades de Kiev y Chop, había sido bloqueada ya un tiempo antes. Durante una manifestación contra la guerra frente a la oficina de reclutamiento Novoselycja, los manifestantes golpearon a un miembro del Consejo Municipal que trató de hablar con ellos[19].

           El 22 de julio, incursionaron en diferentes localidades de la región de Ivano-Frankivsk, irrumpiendo en la oficina de administración militar donde quemaron la lista de los designados para incorporarse al ejército, y otros documentos relacionados con reclutamiento. Lo mismo sucedió el mismo día en Bogorodchany[20]. En muchas regiones la gente ha quemado masivamente tarjetas de llamadas al servicio militar entregadas vía correo[21]. En Óblast de Zarkapatia la situación ha empeorado, a tal punto que los militares locales comando, inquieto por la continuación de las protestas, temporalmente ha suspendido el servicio militar obligatorio y prometió que nadie de los habitantes de esa ciudad, será enviado al frente en el futuro cercano[22]. El 4 de agosto se han producido otras manifestaciones contra la guerra en el distrito de Zaporizi, y al día siguiente hubo un acto de protesta frente al edificio del Parlamento en Kiev[23].

           Con la guerra en marcha y para reprimir a la disidencia interna, el gobierno de Kiev no puede confiar ni mínimamente en su ejército regular, y entonces debe recurrir a ejércitos privados de algunos oligarcas y a la Guardia Nacional, una milicia de voluntarios que actuaron contra el gobierno pro-ruso de Yanukovich, compuesta principalmente por miembros de extrema derecha del partido Pravyi Sector y Svoboda. La nueva unidad de la Guardia Nacional no está específicamente entrenada para enfrentarse a una guerra de verdad, pero sí para sofocar las protestas masivas y disturbios, como lo demostró a finales de julio. En junio, por ejemplo, varios cientos de nazis y fascistas junto a ucranianos patriotas, se habían unido a un evento que estaba llevando a cabo en Kiev contra la operación antiterrorista.

           Incluso los miembros de la guardia nacional son de hecho completamente no relacionados con las consignas que se agitan en ambos campos. Radio free Europe ha publicado recientemente un video donde se puede ver a un miliciano de la guardia nacional criticando al gobierno, por no haber proporcionado agua, comida y armas a los voluntarios en el frente, “así que tengo que decir: nos tratan como carne de cañón”[24].

           Mercenarios, procedentes de todos los rincones del mundo, luchan también en el ejército de Kiev, incorporándose como tales a través de agencias de contratistas privados, no solo en la República Checa, Polonia y la ex Yugoslavia, sino también de África Ecuatorial. Esos nuevos luchadores, sin embargo, no proceden como a los caudillos locales les gustaría, incluso frente a los separatistas.

           En cuanto a los mineros en la región de Donbass, en su mayoría siempre se negaron a formar parte de su ejército y, por lo tanto, procedieron a constituir unidades de autodefensa para proteger a los desertores de las tropas del gobierno. Una de estas unidades de la defensa, se unió a las milicias separatistas. En mayo, los mineros de Lugansk organizaron una huelga general y tomaron el control de la ciudad. En esa ocasión, los mineros se negaron abiertamente a tomar partido por los separatistas ''anti-Maidan'' en Lugansk, acaudillados por los oligarcas del Maidan en Kiev. En cambio han exigido un aumento de sus salarios y el fin del reclutamiento a través de las agencias privadas de mano de obra[25].

           A finales de mayo, seis mineros de las minas de Donbass comenzaron a pedir el fin de la operación antiterrorista al Este del país y la retirada de las tropas[26]. Contrariamente a lo que algunos medios de comunicación han difundido, actuaron por su propia iniciativa y de ninguna manera inducidos por hombres armados pertenecientes a la República Popular de Donetsk. Según los huelguistas, la guerra representa un peligro para la existencia de las minas por causa del desempleo. El lunes 26 de mayo, cuando el ejército ucraniano comenzó a bombardear algunas ciudades, los mineros simplemente no fueron a trabajar, porque las acciones de la guerra que ocurren prácticamente delante de su puerta de casa, aumentan seriamente el riesgo de accidentes de trabajo en sus establecimientos. Por ejemplo, si una bomba hubiera caído sobre la subestación eléctrica, mataría a quienes permanecen trabajando bajo tierra, al no poder ser sacados de allí por falta de energía[27]. La huelga fue iniciada por unos 150 mineros en la mina de Oktyabrskiy, y se extendió como una reacción en cadena a otros pozos de extracción en la zona de Donetsk (Skochinskiy, Abakumov, Trudovskaya etc.).

           Pero también a otros pueblos con yacimientos de carbón, en particular Ugledar (''Yuzhnodonbasskaya Nº 3"). En algunas minas propiedad de Rinat Achmetov, el hombre más rico de Ucrania dueño de un imperio industrial, controla prácticamente la parte entera del este del país. Allí los trabajadores se vieron obligados a seguir trabajando y por lo tanto han continuado bajando a los pozos, a pesar del bombardeo de las áreas de extracción inmediatamente cercanas.

           Por iniciativa de los mineros de Oktyabrskiy, (y siempre sin ningún apoyo de la República Popular de Donetsk), el 28 de mayo se organizó una manifestación contra la guerra, a la que miles de personas asistieron[28]. El 18 de junio, miles de mineros marcharon hacia el centro de Donetsk, para exigir el fin de las operaciones militares. Los participantes afirmaron no ser separatistas, sino gente común del Donbass, agregando que si el gobierno de Kiev no satisfacía sus demandas, cogerían las armas.

           Los separatistas, de la misma manera, siguieron el hilo de oligarcas locales en Kiev, tratando de manipular y presentar estos eventos confusos y contradictorios según sus propios intereses. El oligarca Rinat Achmetov, ha tratado de inclinar la huelga a favor de “Ucrania Unida”, mientras los separatistas pro-rusos en Donbass pugnaban por lo (que creen que es) suyo.

           A pesar de los lemas nacionalistas separatistas, encontramos las manifestaciones de mineros no muy proclives a unirse a la milicia del pueblo de Donbass. Recientemente, Igor Girkin, uno de los comandantes separatistas, se ha quejado públicamente que muchos pobladores se niegan a tomar las armas para servir en las milicias separatistas, y que sólo las usan para preservar a sus familias y sus aldeas de ambas partes del conflicto[29]. Por lo tanto los separatistas durante muchos meses en la región de Donetsk y Lugansk, siguen confiando en las bandas de delincuentes locales a cambio de dinero que ayudan a controlar los edificios gubernamentales, estaciones de gasolina, Policía, depósitos de armas, carreteras y medios de comunicación.

           Adhieren al movimiento contra la guerra, el movimiento del derrotismo revolucionario. No tenemos mucha información sobre las estructuras organizativas del movimiento en Ucrania. Pero podemos inferir que la existencia de movimientos, numerosas manifestaciones y huelgas de muchos miles de personas, no pueden ser el resultado de una explosión espontánea de rabia, del mismo modo que las protestas de los familiares de los soldados que hemos descrito. Todo ello requiere un cierto nivel de coordinación y colaboración, así como la existencia de estructuras organizativas, formales o informales, que se confirma según la información incompleta que aportamos aquí. Algunas asociaciones dispersas existentes se han convertido en estructuras centralizadas desplegando actividad contra la guerra, por ejemplo, la Comunidad "Agrohimtrans GK"[30] en la región de Donetsk, el 10 de junio ha dado a conocer un manifiesto contradictoriamente pacifista donde dice:
              <<Nosotros, los padres de familia de la región de Donetsk, nos dirigimos a Uds., políticos, personalidades públicas y personas interesadas: salven a la gente de Sloviansk, Krasny Liman y Kramatorsk, deteniendo las operaciones militares. Necesitamos vuestra ayuda para detener lo que sucede en estas ciudades. Durante varias semanas, la gente vive bajo fuego constante de artillería. Están muriendo civiles. Hay niños heridos. Confirmamos la muerte de tres niños. Se están derrumbando casas, hospitales, guarderías y escuelas. Personas, incluidos a niños, viven en continuo estado de estrés, permaneciendo en la clandestinidad durante horas en los sótanos de sus viviendas, por constantes ataques. Pedimos su ayuda para salvar las vidas de estas personas y detener las operaciones militares[31]>>.

 

              Otra asociación, las “Madres de Donbass”, dijo en un comunicado de prensa:

              <<Sólo queremos vivir! Nosotros, personas comunes y corrientes: maridos y esposas, padres e hijos, hermanos y hermanas. Nosotros, civiles pacíficos, somos los rehenes del conflicto en nuestra región, las víctimas de los enfrentamientos militares. Estamos cansados, asustados y queremos la paz. Queremos vivir en nuestras casas, pasear por las calles de nuestras ciudades, trabajar en empresas y en las organizaciones de nuestra región y cultivar la tierra.(...) Nosotros, las madres de Donbass, Insistimos en que hay que detener la operación ‘antiterrorista’ y cualquier otra operación militar en nuestra región! (...) Estamos convencidos de que podemos resolver el conflicto en nuestro país pacíficamente. Detener la guerra. No permitan que los niños mueran! Salvar a la gente de Donbass!>>[32]. “La Voz de Odessa”, el 13 de julio organizó una manifestación contra la guerra en Odessa, donde los participantes gritaron consignas tales como: «Estamos contra la guerra!». «En lucha contra el terrorismo!» y también: «Queremos paz!». La multitud espontáneamente también difundió escalofriantes grabaciones de sonido de la artillería y su impacto sobre los civiles.[33] Asociaciones locales contra la guerra (entre otros el movimiento Kharkiv movimiento de mujeres la "Kharkivianka) organizó el 20 de junio una manifestación de protesta frente a la fábrica de tanques de Malyshev VA. Esta fábrica había decidido enviar 400 vehículos blindados al frente. Los manifestantes exigieron la cancelación de la orden gritando consignas como: «No a la guerra!» o «Detener esta matanza sin sentido!»[34].

           Mientras tanto, la situación económica y social de Ucrania gradualmente empeora. La devaluación de la moneda local, el incremento de precios de los bienes de primera necesidad, transporte y servicios, cortes de la producción en muchas empresas, conducen a una fuerte reducción de los salarios reales, estimada entre 30% y 50%. El gobierno de Kiev, bajo la presión de las instituciones financieras internacionales, tomará una serie de medidas de austeridad que agravarán las condiciones de vida del proletariado, mientras prepara la ola más grande de privatización de los últimos 20 años. Desde mayo, el Gobierno Central ha dejado de pagar sueldos, servicios sociales y Pensiones a los empleados del Estado, en todos los territorios que no están bajo su control, y por eso hay miles de trabajadores que no reciben ingresos de ningún tipo. La situación en las regiones sometidas a operaciones militares va a peor, sin suministro de electricidad ni agua, donde la comida y las medicinas escasean cada vez más.



           El malestar social acelerado por la situación, ya había hecho su aparición, acompañada por huelgas de los mineros en la parte oriental del país. Incluso los trabajadores de la parte occidental del país comienzan a cansarse. Los mineros de Krivoy Rog comenzaron en mayo una huelga general sin cuartel exigiendo la duplicación de sus salarios, y han empezado a organizar milicias armadas de autodefensa. En sus declaraciones, dirigidas a los trabajadores en toda Europa, acusan a los oligarcas rusos y ucranianos de ser la principal causa de la crisis, independientemente de qué lado están y si son separatistas rusos o pro gubernamentales ucranianos. Una de esas declaraciones dice:
              <<Nos dirigimos a ustedes pidiendo que apoyen nuestra lucha contra los oligarcas, que condujeron Ucrania a la ruina en la actual crisis, y amenaza con desencadenar una guerra fratricida que, sin  duda, tendría consecuencias catastróficas para toda Europa[35]>>.

           Numerosos eventos exigiendo condiciones de vida dignas, contra el aumento de los precios y por un aumento de los salarios y las pensiones, se celebraron en varias ciudades del país. Por ejemplo, en Kiev, a finales de junio y en julio, hubo una serie de iniciativas contra el aumento de los alquileres. El 1 de julio tuvo lugar en Kharkiv una manifestación contra el aumento de los precios. La protesta más participada ocurrió en Kiev el 24 de julio, donde se gritaron consignas tales como «Cortar los ingresos de los oligarcas, no los del pueblo» y «Robaron a los ciudadanos comunes»[36].

           A principios de agosto, el último puñado de resistentes a la guerra que siguió ocupando la Plaza Maidan en Kiev, allí permanecían gritando: “por qué no ha cambiado nada”. Fue atacado por dos batallones de la guardia nacional y tuvieron que desalojarla. Los batallones actuaron bajo las órdenes del nuevo alcalde Vitali Klitchko, quién había pedido a los suyos no evacuar la Plaza, «a menos que haya un verdadero cambio en Ucrania».

           La República de Donetsk intenta poner fin al movimiento de los mineros, maniobrando contra las demandas de los huelguistas que se proponen nacionalizar los complejos industriales y los intereses de los oligarcas, aferrados a la inviolabilidad de la propiedad privada.

           En el movimiento contra la guerra, todavía mal distribuido y limitado en contenido, se suceden huelgas y manifestaciones donde los mineros actúan animados no tanto por ideología, como por las necesidades del proletariado en general, tanto en los territorios controlados por el gobierno de Kiev como en aquellos controlados por los separatistas, todas sus experiencias van confirmando lo que decimos. Y en efecto, si el hecho consumado de la guerra interimperialista larvada entre Europa y Rusia, supone una derrota parcial del proletariado, las consecuencias inmediatas del conflicto pueden inducirle dialécticamente a un reanimamiento de sus luchas con más fuerza, al poner en evidencia las contradicciones y la brutalidad del sistema capitalista.

           Agosto de 2014



* El artículo tomado y traducido al italiano por los blogs del grupo "Tridni Valka”: http://www.autistici.org/tridnivalka/.







[4] Idem.

[5] Idem.




[9] Idem.

[10] Idem.








[18] Idem.



[21] Idem.
















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